Desde que la Casa Real anunció el pasado mes de abril que la princesa Leonor iniciaría este curso sus estudios universitarios en la Universidad Carlos III de Madrid, estamos deseando que llegue el momento y ver cómo se desenvuelve en un ambiente distinto al que nos tiene acostumbrados. La hija mayor de Felipe VI y Letizia ha completado su formación militar y comenzará el próximo 7 de septiembre el Grado de Ciencias Políticas en esta universidad pública. Se trata de un grado de cuatro años en el que ha sido admitida tras superar el proceso de selección que se aplica a estudiantes que han realizado estudios de Bachillerato en el extranjero, tras lo cual "ha obtenido la resolución favorable del Comité de Evaluación", según especificó la Casa Real en su momento. Antes de la formación militar, Leonor ya había cursado dos años de Bachillerato Internacional en el UWC Atlantis College en Gales. Para ella, será un nuevo paso en su etapa académica, un desafío que puede suponer nervios y responsabilidad como sucede a cualquier alumno de su edad, pero que en ella conlleva también el peso de ser la Heredera de la Corona, ya que compaginará sus estudios con su agenda oficial. Para analizar cómo puede ser esta etapa, hemos hablado con Ricardo Andrés Pérez, miembro del comité ejecutivo de la Asociación Española de Comunicación No Verbal Asenove. Graduado en Trabajo Social, con Máster en Criminología y Máster en comunicación no verbal y habilidades directivas, Ricardo reconoce que la Princesa está muy preparada pero explica que puede haber cierto nerviosismo: "El miedo a no ser aceptada o a recibir un trato distintivo es un añadido a los nervios habituales frente a un cambio de etapa".
¿Elegir una universidad pública acerca a la princesa a la vida real de los jóvenes?
Sí, en España la gran mayoría de estudiantes cursan sus estudios en una universidad pública y en modalidad presencial. Optar por la universidad pública le permitirá relacionarse con jóvenes de su misma edad, pero con perfiles muy heterogéneos: distintas procedencias, culturas y creencias; sin olvidar los distintos perfiles socioeconómicos, pues el sistema de becas facilita el acceso a las personas procedentes de familias y entornos más humildes. Es decir, no contamos con un perfil concreto y específico de compañeros cuyas tendencias y conductas puedan ser predecibles. Se encontrará con un entorno natural y espontáneo, donde encontrará opiniones muy dispares y distintos enfoques de la sociedad, todos ellos actuales y reales. Sin lugar a dudas, una buena forma de conocer el contexto real en el que nos movemos todos.
¿Cómo valoras la elección de esa carrera en su formación como Heredera? ¿Es un gesto por parte de la familia real para acercarse a la sociedad?
Todo parece indicar que sí, es un gesto de la Familia Real para acercarse a la sociedad. Al final, facilitar las relaciones sociales cotidianas y espontáneas ayuda mucho a mejorar la empatía y el criterio. Poder conocer tanto anécdotas como problemas de compañeros, escuchar distintos argumentos y cómo afectan determinadas situaciones a los demás, refuerza estas aptitudes. La convivencia dentro y fuera del aula, las horas de estudio y los grupos de trabajo sin duda estrechan vínculos y nos hacen crecer a todos como individuos. En cuanto a la elección específica de la carrera, en lo personal me parece un acierto. Forzosamente, el futuro de la princesa Leonor va a estar ligado a la política y la diplomacia. Reforzar aptitudes y conocimientos mediante una formación superior (historia política, sociología, economía y varias asignaturas de derecho figuran dentro del programa que ofrece Ciencias Políticas), aunque no garantice la excelencia, sí que inclina a favor de contar con una figura debidamente cualificada.
La princesa Leonor "está entrenada en oratoria, contención y autocontrol"
¿Los nervios iniciales de cualquier alumno en su estreno universitario aumentan en este caso? ¿Qué gestos serían destacables por parte de la princesa ese día? ¿Estaría bien visto que expresara nervios?
Yo creo que en este caso, los nervios sí que pueden ser un poco más de lo habitual. Nuestra Princesa viene de finalizar una etapa de formación en Gales y de instrucción militar, ahora regresa y va a encontrar un entorno y una sociedad muy diferentes, donde probablemente todos sus compañeros ya tengan una opinión formada sobre ella, tanto para bien como para mal. Por lo que el miedo a no terminar de ser aceptada o a recibir un trato distintivo (sea preferente o discriminatorio) es un añadido a los nervios habituales que sentimos todos frente a un cambio o inicio de etapa. Desde la comunicación no verbal, el aspecto más evidente que delata los nervios es el paralenguaje, el cómo utilizamos la voz y transmitimos el mensaje. Suele ser frecuente, ante nervios o incomodidad, que aceleremos nuestro discurso, usemos un tono de voz dubitativo e incluso que presentemos más trabas (parecido a un leve tartamudeo). En el caso de la princesa Leonor, acostumbrada a estar frente a una cámara, entrenada en oratoria, reforzando el cómo entonar en un discurso, trabajando la contención, el protocolo y el autocontrol, no creo que resulten evidentes estas señales del paralenguaje. Sin embargo, los nervios son igualmente evidentes en los gestos. Cuando una situación nos incomoda lo suficiente, empezamos inconscientemente a realizar los que denominamos gestos adaptadores, cuya finalidad es liberar tensión. Un ejemplo de gesto adaptador sería frotarse las manos o incluso el brazo con un movimiento que recuerda a una caricia. Pero también son gestos adaptadores aquellos con los que jugamos con nuestros accesorios, como darle vueltas a nuestro anillo o limpiarnos las gafas. Probablemente será más fácil encontrar alguno de estos gestos, inconscientes y discretos, en la Princesa. En esta situación sería positivo que hubiera una evidencia de nervios, porque sería indicativo de una implicación emocional. Es decir, la ausencia de nervios puede dar la sensación de que la situación o su entorno le son indiferentes. Si preguntas a un allegado qué hizo el fin de semana y aparecen trabas y gestos adaptadores, como poco, evoca que algo quiere ocultar. Sin embargo, sí que es congruente detectar ese nerviosismo a esa edad al empezar la universidad. Por ello, en este contexto, me parece algo positivo.
Su padre, el rey Felipe, también fue a una universidad pública. ¿Se recalca lo más positivo de esta elección desde un punto de vista de imagen?
Efectivamente, su padre, el rey Felipe, también optó por la universidad pública. Los beneficios de su decisión fueron los mismos que he remarcado para la Princesa: un conocimiento social, refuerzo de empatía y compañerismo. Creo que para su majestad la experiencia mereció la pena o le aportó una perspectiva que le ha ayudado a desempeñar el cargo. Por ello, aconsejada y apoyada por su familia, su hija sigue sus pasos.
¿Qué puede hacer ella para sentirse una alumna más? ¿Qué actitud, expresiones o gestos se verían bien vistos para esta etapa?
Principalmente, lo que más se valora es la naturalidad. También es aconsejable evitar cualquier actitud o gesto altivo que pueda ser interpretado como soberbia. Por poner un ejemplo, si por alguna razón se retrasase en alguna entrega de tareas, que no exija un plazo extra. Si asume las consecuencias y se usa el mismo criterio que con sus compañeros, es un buen comienzo para integrarse y ser 'una más'. En cuanto a gestos y expresiones: comunicarse mostrando las palmas de las manos hacia arriba suele asociarse con la honestidad y la transparencia; además, una sonrisa sincera, la que llamamos Duchenne, aquella que no solo eleva los labios, sino que también alza las cejas y pómulos, arrugando nuestra frente y nuestros ojos, siempre es bien recibida. Tampoco es conveniente abusar de gestos para tratar de socializar, se perdería esa naturalidad. Una sonrisa sincera y gestos apacibles con las manos hacia arriba es más que suficiente.
La actitud de profesores y alumnos también influirá. ¿Cómo deben tratarla ellos? ¿Resultará difícil que la vean de igual a igual? ¿Qué deben o no deben hacer desde el punto de vista de la comunicación no verbal?
Los demás deben tratarla como tratan al resto del grupo. A fin de cuentas, ella ha elegido la universidad pública, optando por una experiencia cotidiana como la que vive cualquier otro estudiante. Los repartos de tareas y las correcciones deben ser equitativos, usándose los mismos criterios para todos. Evidentemente, hay una barrera de distancia social, pues todos conocen su posición, que va a ser difícil de romper, pero deberían tratar de entender que en ese momento son compañeros con un objetivo común. En cuanto a la comunicación no verbal, es habitual cuando se hace el típico 'corrillo' de compañeros que si un profesor o alguien que catalogamos con otro estatus se acerca, no tendamos a inclinar el cuerpo y los pies hacia esa persona, como si el grupo dibujara un círculo con la orientación de sus cuerpos del que no forma parte. A veces para que una persona se sienta incluida y no al margen, es tan sencillo como abrir nuestros pies de tal forma que uno apunte hacia ella y el otro a la persona que tengamos al otro lado, completando con ella ese círculo.
La princesa Leonor: "Si sus compañeros usan ropa cómoda, que ella use lo que le haga sentir cómoda"
¿Cómo puede establecer Leonor una diferencia entre lo institucional y la normalidad en el día a día? ¿La elección de la ropa puede ser también un gesto a valorar como comunicación no verbal?
La ropa también comunica; no solo habla de estilismo o moda, revela nuestros gustos musicales y también refleja el poder adquisitivo. Aquí mi recomendación sería: "Donde fueres, haz lo que vieres". Es posible que en la universidad pública, en época de exámenes, tras muchas horas en la biblioteca, haya un buen número de compañeros que opten por un atuendo más cómodo y casual. Siendo que ella en especial va a estar en el punto de mira, cierto tipo de 'outfit' podría ser interpretado como ostentoso. Entendiendo que no está en un acto oficial, sino asistiendo diariamente a clase como alumna, que vaya acorde al resto. No pretendo decir que renuncie a sus gustos o estilo, porque al hacerlo también perdería esa naturalidad de la que hablábamos, pero si sus compañeros usan ropa cómoda, que ella use aquello que le haga sentir cómoda. De esta forma comunicará unión y sintonía con el resto, sin conllevar una pérdida de identidad.
Rosa Prieto es Directora Digital de Diez Minutos, experta en prensa del corazón, en contenidos de celebrities, royals o casas reales y personajes televisivos. A través de la guía más completa en series y programas del momento te abre una ventana donde divertirte, llorar y emocionarte.
En su larga experiencia como periodista ha cubierto alfombras rojas, la boda de los Reyes, funerales de Estado y se ha adentrado en las casas de muchos famosos. Pero también es especialista en contenidos de maternidad y está al día de todo aquello con lo que puede ayudarte a disfrutar más de la vida: moda, belleza, cocina… Su trabajo en la web Crecer Feliz y Woman’s Day Spain han contribuido a ello.
Licenciada en Periodismo en la Universidad Complutense, comenzó a trabajar antes de terminar la carrera en uno de los periódicos nacionales más importantes del momento, el diario Ya.
Los tiempos y las herramientas han cambiado, pero las ganas no. Por eso, mucho más de 20 años después (tampoco es necesario decir la fecha exacta), conserva la misma pasión y curiosidad del principio. Así que ahora se ha convertido en una adicta a los podcast, las redes sociales y cuantas herramientas le permitan descubrir cosas nuevas cada día en el mundo de la información.
















