Es más que evidente que la relación entre el rey Carlos III de Inglaterra y su hijo, el príncipe Harry, está que pende de un hijo. La semana pasada se supo que el marido de Meghan Markle viajaba a Londres para participar en actos relacionados con los Juegos Invictus. Para aprovechar el viaje, el príncipe planeó ver a su padre, que recordemos que lucha contra un cáncer, pero este le dejaba tirado. Era el propio equipo del príncipe Harry quien informaba a la prensa de la no reunión después de que se especulase sobre una posible visita entre el rey Carlos III y su hijo pequeño. "En respuesta a las muchas preguntas y a la continua especulación sobre si el duque se reunirá o no con su padre mientras se encuentra esta semana en Reino Unido, desafortunadamente no será posible debido al programa lleno de Su Majestad…el duque entiende la agenda, compromisos y otras prioridades y confía en verlo pronto", decía el comunicado.

Este gesto no es lo único que le afearía a Harry. Este mismo lunes 13 de mayo el monarca nombraba al príncipe Guillermo coronel jefe del Cuerpo Aéreo, en lo que se interpreta como un nuevo desplante al príncipe Harry, que optaba por relevar a su padre al cabo de 31 años en el puesto por su doble misión en Afganistán a los mandos de un helicóptero Apache.

rey carlos iii de inglaterra y príncipe guillermo
Gtres

La reaparición de Carlos junto a Guillermo se producía al mismo tiempo del retorno de Harry y Meghan a California, después de una gira estelar de tres días por Nigeria comparable al famoso tour de Sudáfrica de 2019, que fue casi su despedida como miembros activos de la familia real. El desencuentro entre Carlos III y su hijo pequeño ha dejado en cualquier caso en evidencia las grietas en la familia real, agrandadas incluso por el doble anuncio de cáncer del monarca y de la princesa de Gales.