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El Domingo de Pascua es una fecha clave para la Familia Real Británica. Está marcado en rojo en el calendario religioso de Reino Unido, ya que marca el corazón de la Semana Santa anglicana y los miembros de la familia real, cabeza de la religión británica, protagonizan siempre los actos religiosos. En un momento en el que la reputación de la Familia Real está en picado, debido a los escándalos del hasta ahora Príncipe Andrés, los príncipes de Gales, Guillermo y Kate, quienes gozan de una gran reputación entre el pueblo británico, han sido los protagonistas de esta misa. El matrimonio acudía tras dos años de usencia junto a sus hijos, Jorge, Carlota y Luis, la familia ha acaparado todas las miradas y flashes de los periodistas. Esta es una de las pocas ocasiones del año en las que los Windsor se muestran unidos en un acto estrictamente religioso, con un protocolo que apenas varía con el paso de las décadas.
La presencia de la familia al completo refuerza la imagen de continuidad institucional en un momento en el que la monarquía británica busca estabilidad y normalidad tras meses de foco mediático polémico. Para reforzar esta idea, Kate apostó por un conjunto ya utilizado anteriormente, siguiendo su línea habitual de reutilizar prendas, mientras que sus hijos vistieron de forma clásica. Incluso, su hija Carlota apostó por la tradición del azul, con un vestido en este color arropado por un abrigo de paño en tonos beige.
El Rey Carlos III y la Reina Camila encabezaron la comitiva, manteniendo el protocolo habitual de este acto. Una comitiva en la que recibieron gestos de cariño y apoyo del pueblo británico.
La familia real británica acude a los actos por el Domino de Pascua
También acudieron otros miembros destacados como la Princesa Ana del Reino Unido, Eduardo de Edimburgo y su hijo James Mountbatten-Windsor. También estuvo presente Peter Phillips, que acudió acompañado de su prometida, Harriet Sperling, en una de sus primeras apariciones públicas antes de su próxima boda.
Las ausencias de la familia real británica
A la consabida ausencia de Andrés de York, cuya presencia en actos oficiales sigue siendo cada vez más limitada tras su retirada de la vida pública por el caso Epstein, se han sumado las de sus hijas, Beatriz y Eugenia de York. Según medios británicos, ambas han optado por mantenerse alejadas del foco mediático en las últimas semanas.
Tradición dentro y fuera de la capilla
Tras el oficio religioso, la familia regresó al castillo para el tradicional almuerzo de Pascua, donde el cordero asado sigue siendo el plato principal. Como es habitual, los Windsor recorrieron a pie el trayecto desde la capilla, saludando al público congregado.
Más allá de lo religioso, este acto mantiene su valor como escaparate anual de unidad familiar y continuidad institucional. Una imagen cuidadosamente medida que, año tras año, sigue siendo clave para la proyección pública de la monarquía británica.











