El Palacio de Buckingham ha movido ficha y su decisión ya está en boca de todos. In extremis ha confirmado lo que era un secreto a voces, Carlos III no viajará finalmente a Noruega para asistir al funeral de Estado de su querido primo, el rey Harald V. Una ausencia que ha levantado ampollas, pero que responde a una de las tradiciones no escritas más inflexibles de la diplomacia de la Familia Real británica. En su ausencia, el Reino Unido estará impecablemente representado por un tándem de auténtico lujo: el príncipe Guillermo que asume, una vez más, la representación oficial del monarca como futuro heredero al trono. El príncipe de Gales estará acompañado por su tía, la princesa Ana, cuya presencia encierra además el detalle más emotivo de la jornada.
Para entender la elección del Rey de no asistir tenemos que tener claro que se trata de un protocolo no escrito en la Familia Real británica. Isabel II sentó un férreo precedente al evitar desplazarse a las exequias de otros soberanos en activo para no eclipsar ni alterar la logística de dichos actos, delegando siempre en sus herederos. Carlos III sigue a rajatabla el ejemplo de su madre. Y es que, en el momento de su fallecimiento ya expresó su profundo pesar por su partida. "Con la más profunda tristeza hemos recibido la noticia del fallecimiento de mi querido primo", confesaba un emocionado Carlos III en su mensaje de condolencias, subrayando la cálida cercanía entre las casas de Windsor y Glücksburg.
La asistencia de la hermana del monarca es más personal y es así como asiste. La conexión de la princesa Ana con Harald V es muy especial. De hecho, la hermana de Carlos III es la madrina del recién proclamado rey Haakon VIII, por lo que su presencia en la Catedral de Oslo será a título personal, lejos de protocolos y reglas institucionales.
Además, la presencia del príncipe de Gales en un acto de tales características no hace más que consolidar su posición como el rostro de la monarquía británica del futuro en las grandes citas de la realeza internacional.
Y es que, el funeral de Harald de Noruega será un cumbre de la realeza europea. Don Felipe y Doña Letizia, junto a los soberanos de Suecia, Dinamarca y Países Bajos ya han confirmado su presencia. Por lo que la ceremonia no solo servirá para rendir homenaje a los 35 años de su reinado, sino que convertirá a la capital noruega en el epicentro de la realeza europea e internacional.












