La presencia de Marius Borg en el funeral del rey Harald V de Noruega era una de las imágenes más esperadas. El hijo mayor de Mette-Marit, fruto de una relación anterior, atraviesa una situación judicial muy complicada y su asistencia al último adiós al monarca ha sido muy comentada. Sin embargo, no ha sido extraña, ya que el padre de Haakon de Noruega siempre le consideró como un nieto más, y aunque no tenga ningún papel dentro de la casa real, ni se encuentra en la línea de sucesión, Marius ha crecido entre la familia real noruega junto a sus hermanos, la princesa Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus, y el rey Harald siempre estuvo muy pendiente de los tres. Hasta el punto de que el propio monarca había pedido que, si en algún momento le ocurría algo, quería que Marius estuviese presente.
Lo ha hecho físicamente, siguiendo toda la ceremonia junto a las hijas de la princesa Marta Luisa de Noruega, Leah Isadora, Emma Tallulah y Maud Angélica. Pero hay otro detalle que se ha visto durante el funeral que demuestra la estrecha relación de Marius con el monarca fallecido. En una de las coronas colocadas junto al féretro aparecía un lazo con la palabra 'Takk' —gracias en noruego— y a su lado firmada por Haakon, Mette-Marit, Ingrid, Magnus y Marius. Un detalle sencillo, pero que demuestra el papel del hijo de Mette-Marit dentro del núcleo familiar que decía adiós a Harald.
La presencia de Marius Borg ha generado un gran debate por su situación judicial, pero la familia real noruega ha separado el plano institucional del familiar y el hijo mayor de Mette Marit no acudía al funeral como representante de la Corona, sino como una de las personas que había formado parte de la vida de Harald. Semanas antes, la justicia noruega le había concedido permiso para asistir tanto al cortejo fúnebre como al funeral de Estado, pese a la situación legal que atraviesa, participando en el traslado del féretro hasta la capilla del Palacio Real de Oslo, junto a Haakon, Ingrid Alexandra, Sverre Magnus y otros familiares del monarca.
La situación judicial de Marius Borg es uno de los últimos escándalos que ha salpicado a la familia real noruega. El hijo mayor de Mette-Marit fue condenado en junio a cuatro años de prisión por un tribunal de Oslo tras ser declarado culpable de varios delitos graves, entre ellos dos violaciones y maltrato a una expareja, aunque su defensa recurrió la sentencia y el caso no está cerrado de forma definitiva. Mientras se resuelve ese proceso, permanece bajo arresto domiciliario con control electrónico en el palacio de Skaugum, residencia oficial de los Reyes Haakon VIII y Mette-Marit, situada en la localidad de Asker.
















