El rey Juan Carlos y el rey Harald de Noruega tuvieron una gran amistad cuando el monarca escandinavo estaba vivo, y sin embargo, ahora que ha fallecido y que es enterrado este 9 de septiembre, el emérito no está en su último adiós. Así se ha confirmado este miércoles, tras días de dudas sobre si don Juan Carlos asistiría a despedirse de su amigo al acto oficial que la Familia Real noruega ha organizado en Oslo, cuando se ha visto aparecer por allí al rey Felipe, a la reina Letizia y a la reina Sofía... pero no a él. Y el motivo está en el propio rey Juan Carlos, que fue quien decidió no ir: tal y como recoge Vanitatis, el emérito comunicó a Casa Real hace unos días que no acudiría al sepelio, y así ha ocurrido, a diferencia de lo que aconteció cuando falleció la reina Isabel II de Inglaterra, en cuyo adiós sí estuvo.
De hecho, recientemente, la periodista Silvia Taulés explicó en el mismo medio que el monarca está pendiente de acudir, de nuevo, a Sanxenxo; un viaje previsto para finales de este mes de septiembre, y que "no se ha considerado la posibilidad de trasladarse previamente a Noruega". Así, tan solo los reyes y doña Sofía serán la representación española en el funeral. En un principio también estaba prevista la asistencia de Félix Bolaños -ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes-, pero la Casa Real noruega restringió el número de personas que podían acudir al acto debido a las dimensiones de la catedral; una restricción que ha obligado no solo a España, sino a todos los países, a ajustar sus delegaciones.
La estrecha amistad del rey Juan Carlos y Harald de Noruega entre actos oficiales y regatas en Mallorca
Las relaciones entre las casas reales europeas son bastante cercanas, pero lo cierto es que algunos miembros de las mismas se llevan especialmente bien. Fue el caso de don Juan Carlos y Harald, que no solo coincidieron, durante sus reinados, en muchos actos oficiales, bodas o entierros, sino también personalmente en vacaciones. De hecho, tenían hobbies en común, como la vela, y se vieron muchos veranos en las regatas en Palma de Mallorca, donde fueron amigos y oponentes. Sus hijos, Felipe y Haakon, también se hicieron muy amigos, y a día de hoy siguen teniendo amistades muy estrechas y especiales. Tanto es así, que el rey Felipe ha ordenado que las banderas del Palacio Real ondeen a media asta en señal de respeto, y volverán a subirse en el momento en que Harald sea enterrado.
















