Carme Chaparro: "Hay que conseguir compatibilizar la vida laboral y la familiar"

La periodista y escritora está centrada en los preparativos de su segunda novela, 'La química del odio', que sale en junio y reconoce que no hubiera logrado todo esto sin el apoyo de su marido.

Empezar de cero en cualquier profesión es una ventaja para quienes, como Carme Chaparro, sienten pasión por su trabajo, lo que le ha llevado a no desdeñar ningún proyecto que tenga que ver con su ideal. Un largo y exitoso camino que ha recorrido con entusiasmo, primero en Cataluña, donde se licenció en Ciencias de la Información, y más tarde en Madrid, primero en Telecinco y ahora en Cuatro.

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Querida y respetada por los espectadores y por sus compañeros, Carme llegó a la Literatura al igual que al Periodismo, con humildad, bajo el pseudónimo de Paulina Murillo, lo que le permitió ganar sin favoritismos el Premio Primavera de Novela, que concede anualmente la editorial Espasa, con 'No soy un monstruo', su primer libro. Madre de dos niñas, ha logrado conciliar familia y trabajo, gracias a que comparte su vida con Bernabé, una persona que entiende la relación de pareja de igual a igual.

Rosa Villacastíny Carme Chaparro, durante la entrevista.
Ana Ruiz

Es una persona con suerte.

Sin duda, porque empecé a trabajar en la tele local de Barcelona, estando en el Instituto, con quince o dieciséis años, y eso me dio mucha experiencia, pero es que además siempre me ha gustado leer y escribir, y como en esa época no había escuelas de escritores ni de presentadores de televisión, la única manera que encontré de alimentar esa pasión por la lectura fue matricularme en Periodismo, y allí que me fui.

¿En su familia alguien se dedicaba a la información?

Nadie, mi padre era visitador médico, trabajaba en unos laboratorios, y mi madre dejó de trabajar cuando se casó, que es lo que hacían la mayoría de las mujeres.

Nada que ver con la situación de hoy.

Yo hoy me he venido a la tele a las 5,50 de la madrugada porque estoy acabando la segunda parte de 'No soy un monstruo', y como no tengo un momento libre, me vengo aquí a escribir.

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¿Quién se queda con las niñas?

Afortunadamente, mi marido, él les da el desayuno, las baña, las peina y las lleva al cole.

Sin duda, es una afortunada.

¿Por qué lo dices?

Porque la mayoría de los hombres no se implican en esos menesteres.

No es nuestro caso, entre otras razones porque las niñas son de los dos, y la casa igual. Él pone más lavadoras que yo, porque para ese tipo de cosas soy muy despistada. Cuando dejé de presentar los Informativos del fin de semana y pasé al mediodía, Bernabé tuvo que cambiar el turno, entrar a trabajar más tarde para encargarse de las niñas.

¿Eso se negocia o es condición sine qua non entre la pareja?

Yo no podría estar con un hombre que no diera por supuesto que estas cosas no hay que negociarlas, sino que tienen que salir de manera natural. Hay momentos que tanto a él como a mí nos apetece dormir un poco más, o salir con los amigos. En esos casos es al otro a quien corresponde ocuparse de las niñas.

¿El reparto de funciones une a la pareja?

Sin duda, porque es un problema que te quitas de encima, discusiones que no tienes y, como mujer, es una frustración que te quitas de en medio. Yo tengo amigas cuyas relaciones con sus parejas se han ido deteriorando porque ellos “ayudan”. Y lo entrecomillo porque parece que ni los hijos ni el hogar fueran cosa suya. Afortunadamente, no es mi caso.

"Hay momentos que tanto a mi marido como a mí nos apetece dormir un poco más, o salir con los amigos. En esos casos es al otro a quien corresponde ocuparse de las niñas".
Ana Ruiz

En algún momento ha confesado que no quiere más hijos.

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Porque decidí tenerlos tarde. A la mayor la tuve con 38 y a la pequeña con 40 años, porque no tenía ese instinto maternal que se supone que debemos tener las mujeres. No era una cuestión económica, tampoco me lo impedía aspirar a subir laboralmente. Me gustaban los niños pero no me planteaba tenerlos.

¿Por qué cambió de opinión?

Porque de repente me quedé embarazada y cuando quise tener a la segunda, enseguida la tuve.

¿Le cambió la vida?

A partir de ese momento el insomnio se instaló en mi vida... Mis hijas me han descubierto una nueva vida, con los ojos de los niños, que es maravilloso. Y también me han aportado un miedo eterno, que está ahí aunque yo no sea agonías, porque siempre piensas que les pueda pasar algo, y eso es algo que no te quitas de la cabeza en la vida.

¿Y eso la convierte en madre superprotectora?

No, porque son muy pequeñas y todavía no las dejo bajar solas al parque, por ejemplo. Es una época muy distinta a la mía, ni mejor ni peor, distinta. Recuerdo que a mí me encantaba jugar a las canicas a los 4 años, y cómo los fines de semana los pasábamos en Sant Quintí de Mediona (Barcelona), el pueblo de mi padre, donde aprendí a hacer cosas que en una ciudad no puedes hacer.

¿Recuerda alguna en especial?

A los 6 o 7 años, nos íbamos al matadero del pueblo para ver cómo degollaban a las cabras. Te estoy hablando de finales de los setenta, cuando la normativa sanitaria no era como ahora. Yo me ponía de puntillas en una piedra y veía cómo mataban a los animales, eso mis hijas no lo hacen porque viven en una ciudad. Son épocas diferentes y eso hace que tengan otras habilidades. Yo estoy encantada de que sepan utilizar el móvil y el Ipad.

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¿Los pueblos son una escuela de vida?

Sin duda, a mí la experiencia que me ha dado ese pueblo a nivel de amistades, de pandillas con niños de todas las edades, moviéndonos con libertad, andando o en bici, sin que pasara nada, es muy buena.

¿Le gusta el campo y la naturaleza?

Nosotros, afortunadamente, no vivimos en Madrid capital, sino a las afueras, cerca de un bosque, en el que vemos pasar a las ovejas, y eso me gusta porque no he olvidado las temporadas que pasaba en mi pueblo y que tan feliz me hicieron, y que me permitió madurar y ver la vida de otra manera.

Desde su atalaya de novelista, ¿cómo ha vivido el asesinato de Gabriel, el niño de Almería?

Muy conmocionada, intentando acercarme al dolor de esos padres, Patricia y Ángel, sobre todo por lo que debían estar sintiendo al saber que la presunta asesina ha estado tan cerca de ellos, a su lado. A veces la realidad supera a la ficción. Me emociono sólo con recordar lo que deben de estar pasando.

¿Cómo controla esas emociones ante la cámara?

Piensa que cuando salgo en el Informativo llevo todo el día trabajando esa noticia, y lo hacemos desde muchos ángulos, hablando con los compañeros, dando rienda suelta a las emociones. Yo creo que es bueno emocionarse, porque el espectador quiere ver que la persona que le está contando ese drama, es alguien que siente. En plató intentas controlarte, mantener la compostura, pero es duro.

"En los Informativos yo creo que es bueno emocionarse, porque el espectador quiere ver que la persona que le está contando ese drama, es alguien que siente".
Ana Ruiz

Como madre, ¿qué tenía Gabriel para que haya despertado tanta empatía?

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Destacaría varias cosas: su amplia sonrisa, el coraje de Patricia, su madre, la manera como han enfrentado ella y Ángel esta terrible historia. Ese dolor profundo que no ha impedido que pudiéramos descubrir su bondad, la limpieza de su alma en la que no han dejado espacio al odio, y los peces.

Debe de ser terrible convivir con el dolor de saber que la persona que debía proteger a tu hijo, le ha matado.

Madre mía, no quiero ni pensarlo. La muerte de Gabriel también nos ha mostrado un mundo, el de las personas desaparecidas, que está ahí, pero que sólo salta a los medios en contadas ocasiones como ahora, o como cuando mataron a Mari Luz Cortés, Diana Quer, los niños de Córdoba, los de Getafe… Es tan injusto que me siento incapaz de imaginar cómo estarán sus familias.

¿La realidad supera la imaginación?

Por supuesto. Cuando escribí 'No soy un monstruo', la historia de un psicópata malísimo, al final me di cuenta de que la realidad es mucho peor, más dura que todo lo que los novelistas podamos imaginar.

¿Para cuándo la próxima novela?

Saldrá en junio, y se titula 'La química del odio', solo puedo decirte que empieza un día de Nochebuena.

¿Cómo es su método de trabajo?

He hablado con muchos escritores sobre este tema y cada uno tiene su método. En mi caso, sabía cuál iba a ser el final pero no sabía cuantos personajes tendría la novela.

¿En serio?

Totalmente, yo iba poniendo presuntos malos, pero a lo largo de la historia me di cuenta de que cada uno de los personajes hacía lo que le daba la gana. Para mí eso es fascinante porque significa que cada uno tiene vida propia, el personaje tira de ti. Y escribes algo que no estaba previsto.

¿Cómo se le ocurrió presentarse al Premio Primavera de novela?

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Tengo una amiga que se había convertido en agente literario y le pasé el libro, y le dije: lo que quiero no es que me lo publiquen por ser yo, porque salgo en la tele, si se publica es porque les gusta. Y así lo presentó al premio, bajo pseudónimo, de manera que nadie sabía quién era la autora.

¿Quién le comunicó que lo había ganado?

La escritora Carmen Riera me dio la noticia pero me dijo que no podía decírselo a nadie, hasta que se hiciera público.

¿Cuánto tiempo guardó el secreto?

Segundos, porque llamé a mi madre y le hice prometer que no se lo diría a nadie. Imagínate lo que sufrió…

Carme ha ganado el Premio Primavera con su primera novela ’No soy un monstruo’ y ya prepara segundo libro.
Ana Ruiz

Era su primera novela.

El premio fue un gran reconocimiento.

¿A qué le obliga su segundo libro?

A mucho, pero me tranquilicé después de hablar con Javier Cercas, que cuando publicó 'Soldados de Salamina' fue un boom. Cercas me dijo: Carmen, tú olvídate, escribe lo que quieras, lo que a ti te gustaría leer y disfruta. Y es lo que he hecho.

¿Quién es la primera persona que lee el original?

Bernabé. Se lo voy dando según lo voy escribiendo, también a unos amigos policías con los que me 'whatsapeo', y a los que pregunto cosas cuando tengo dudas, también hay un grupo de psicólogos de la policía... Ahora recopilar documentación me resulta más fácil porque ya me conocen.

Es un trabajo muy poco lucido.

Al ser periodista esas cosas nos resultan más fáciles porque es lo que hacemos todos los días. Hoy todo es más fácil con Internet, con el teléfono, la gente es muy generosa a la hora de ofrecerte documentación.

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¿Por qué atraen tanto los sucesos?

Forman parte de la vida, pero es más, cada vez hay más escritoras de novela negra, quizá porque los protagonistas a los que dan vida los hombres son casi sobrenaturales, cosa que no ocurre cuando los configura una novelista.

¿En qué se diferencian?

Nosotras tendemos más a que los personajes se parezcan al vecino de al lado de casa, nuestros protagonistas lloran, sufren, incluso son perdedores, y eso gusta más.

De las históricas, ¿cuál es su favorita?

El primer libro que yo leí fue 'La casa de los espíritus' de Isabel Allende, no solo me gustó sino que me cambió la vida. Cuando la conocí en una Feria del Libro me invitó a ir a su casa de San Francisco: es un personaje fascinante.

¿Cómo ve el auge del feminismo?

Es maravilloso ver a las chicas de 15-16 años implicarse, manifestarse... Yo fui con mi madre a la manifestación del 8M y lo vivió con tanta pasión que me sorprendió.

"No hace falta estar 12 horas en una oficina para hacer bien el trabajo. Hay que conseguir que se pueda compatibilizar la vida laborarl y la vida familiar".
Ana Ruiz
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¿Qué cree que vamos a conseguir con estos movimientos?

Yo espero que estas manifestaciones acaben calando en la sociedad. Para mí no es una lucha de mujeres contra hombres, no, lo prioritario es seguir concienciando a la gente de que somos iguales.

¿Los hombres deberían venir de casa educados?

Más que venir, deberían educarles en la igualdad en sus casas. En todos los campos, no sólo que sepan hacer la cama, sino otras pequeñas cosas que a veces pasan desapercibidas, porque es el germen del machismo.

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¿Qué cambiaría usted?

La manera en que perciben las empresas españolas el trabajo. No hace falta estar 12 horas en una oficina para hacer bien el trabajo. Hay que conseguir que se pueda compatibilizar la vida laboral y la vida familiar.

¿Quién es Carme Chaparro?

Nació en Salamanca, el 5 de febrero de 1973.

Estudios Es licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Inicios Comenzó su carrera profesional en TV3. Recibió el Ondas por 'Ciudadanos', 'Generación X' y 'Les coses com són'.

Trayectoria En esos años colaboró en 'La Vanguardia', 'Cadena SER', en la revista 'Zona Alta', y en el magazine de fin de semana en Radio L´Hospitalet. En Enero de 1997, pasa a Informativos de Telecinco en Cataluña. Y un año después se convierte en presentadora y editora de los mismos. Desde septiembre de 2001 a 2004 presenta el Informativo de las 14,30 de Telecinco, más tarde el del fin de semana. Ha conducido programas de interés político y social como la muerte de Juan Pablo II, los atentados del 11M, y la boda real del príncipe Felipe y Letizia Ortiz. Desde enero del 2017 presenta Noticias Cuatro, trabajo que compagina con colaboraciones en 'Yo Dona' y 'Mujer de Hoy'. Ha ganado el Premio Primavera con su primera novela 'No soy un monstruo'.

Familia Está casada con Bernabé Domínguez, y tienen dos hijas, Laia y Emma.

Mi FOTO favorita

“Los momentos más especiales de mi vida son el nacimiento de mis hijas, y cada instante que paso con ellas. Pero, además de mi familia, este es otro instante mágico: la presentación del Premio Primavera que he ganado con mi primera novela. Pocas veces me he puesto tan nerviosa. Ahora estoy experimentando de nuevo esos nervios porque se va a publicar mi segunda novela”.

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