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Pau Donés: “Estoy limpio”

El cantante de Jarabe de Palo consigue al fin el alta de su cáncer. En la actualidad lo celebra con su gira '50 palos' con más de un centenar de conciertos.

Pau Donés 50 palos al cáncer infantil
María José Rasero

Pau Donés celebró una rueda de prensa en el Palau Macayá de Barcelona para presentar su concierto solidario “50 palos al cáncer infantil” que tuvo lugar el mismo viernes en la Casa Batlló de la ciudad condal en beneficio de la Fundación Columbus que lucha contra el cáncer infantil. En el recital, que busca recaudar fondos para seguir facilitando tratamientos avanzados a niños y a niñas con cáncer y enfermedades raras, el músico estará acompañado por Ángel Luis Quintana, el cellista de la Orquesta nacional de España.

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Pau Donés y el equipo de ’50 palos al cáncer infantil’
María José Rasero

La Fundación Columbus está inmersa en un programa de ayuda a través de una terapia de protones, mucho menos invasiva a la radioterapia tradicional, que se utiliza en centros europeos ya que todavía esta tecnología no está presente en España. Durante la presentación, el líder de Jarabe de Palo habló sin tapujos sobre su enfermedad y el momento personal y profesional que vive.

Te vimos hace un año presentando “50 palos”, desde entonces has hecho 100 conciertos en un año, ¿Cómo te encuentras?

Estoy muy bien, limpio de tumores, sigo con la quimio, tengo una quimio de mantenimiento de por vida. El día que la deje será por alguna mala noticia. Tengo muchas ganas de hacer cosas y con muchas ganas también de dejar de hacer cosas, en el sentido de dejar de hacer cosas que tengan que ver con la música y empezar a hacer otras que tengo apuntadas, que tienen que ver más con mi vida personal y otro tipo de actividades.

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¿Dejarías la música?

Este año quería dejar de ser músico por un tiempo, pero no puedo, solo no puedo, me tendré que apuntar a músicos anónimos. El Año que viene intentaré parar, pero será para componer, quiero hacer un disco, pero pararé de hacer conciertos. En realidad, me encanta lo que hago y más si es para ayudar.

¿Qué son esas otras actividades: ayudar a los demás, estar más con tu hija...?

Sí, pero ahora ya he visto que tampoco, porque ahora es ella la que no quiere estar conmigo. Tiene catorce años, es una adolescente. Ahora veo la vida de otra manera, no quiero estar siempre pensando en música, tocando o componiendo. Es muy obsesivo. Además, los músicos le damos tantas horas a la música que a veces creo que es normal que padezcamos algún tipo de disfunción

Además, te has vuelto una persona de buenos hábitos. Tú que siempre habías reconocido ser un poco gamberro. ¿Cómo llevas lo de hacer bondad?

Lo llevo bien, pero tengo a algunos amigos indignados. Un amigo me dice que tengo que volver a la noche y dejar el deporte, me dice que del deporte también se sale (risas). Aunque hacer deporte a mí siempre me gustó. Siempre fui muy deportista, golfo también.

¿El hecho de padecer la enfermedad te ha vuelto más solidario?

Cuando eres espectador escuchas las historias de personas que tienen cáncer y te afectan de una manera, pero otra cosa es cuando lo tienes tú, entonces piensas que tienes que hacer algo y lo haces, sobre todo para desestigmatizar la enfermedad. Esta fase ya pasó, ahora estoy en una fase activa de colaborar, hacer cosas para ellos, de ayudar. No sólo a los pacientes, sino también a los equipos médicos que también lo sufren en cuanto a que a ellos se les mueren los pacientes. Es un trabajo que requiere de un compromiso alucinante, un oncólogo no se puede ir de vacaciones a Costa Rica un mes tenga o no un paciente al que acaba de operar, estos medico se llevan los pacientes a casa. Esa gente también necesita algo de alegría.

¿Has tenido contacto con niños con cáncer infantil?

Sí, me vienen a la cabeza muchos niños. Idaira, una niña que está en el Valle d’Hebrón donde una ONG ha hecho una pequeña campaña por ella. Ahora tiene quimio y está bastante estable. Marc, un chaval que juega muy bien al futbol, se cayó al suelo, le hicieron un tac en la cabeza y le descubrieron un tumor. En un departamento de oncología infantil esto es así. Hay cantidad de casos así. Por eso digo que los médicos que tratan estos casos merecen una atención especial para darles ánimos para que sigan allí trabajando, es un trabajo muy duro. Y después, lo que más me impresiona, son los padres de los niños. Eso es muy heavy. Eso es algo que siempre me ha costado mucho gestionar.

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