Carlos Hipólito: "Espero hacer otra obra en la que podamos trabajar Mapi, Elisa y yo"

El actor madrileño, que se hizo popular por ser la voz en off de Carlitoss Alcántara en 'Cuéntame cómo pasó', sueña con actuar junta su mujer y su hija. Mientras tanto, comparte escenario con su hija en el musical 'Billy Elliot', una experiencia irrepetible para ambos.

A Carlos Hipólito, actor de raza, nunca le veremos protagonizando escándalos para que su nombre se incluya en las listas de famosos por un día. A él, el prestigio le viene dado por su trabajo en los escenarios, en series de televisión, en películas o en musicales como el de 'Billy Elliot', muy valorado por los críticos teatrales, en el que también trabaja Elisa, su hija, y un gran elenco de actrices y bailarines.

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El amor por el teatro lo heredó de sus padres, fundamentalmente de su madre, que se preocupó de inculcar a sus cuatro hijos el amor por la cultura. Pero quién mejor que él para contarnos cómo ha vivido estos 40 años de oficio, tanto en el plano profesional, como humanista y personal.

Rosa Villacastín y Carlos Hipólito, charlando en el Hotel Iberostar Gran Vía Las Letras, de Madrid.
Fernando Roi

¿Cómo prefiere que le llame, Carlos o Hipólito?

Carlos. Hipólito es mi segundo apellido, el primero López. Lo de Carlos Hipólito fue fruto del azar y de María Navarro, que en 1978 era directora de producción para una obra sobre Lorca que se iba a estrenar en el Teatro Eslava. Fue ella quien decidió mi nombre artístico. Se lo he agradecido, es una persona a quien tengo un gran cariño.

Desde entonces no ha dejado de trabajar. ¿Cómo lo consigue?

Es una suerte que se debe, creo yo, a que trabajo llama trabajo. Antes de terminar una cosa ya estoy con otro proyecto. Pero sí recuerdo una época que fue para mí un poco angustiosa. Fueron unos meses de inactividad muy duros.

¿No le llegaban guiones?

Todo lo contrario. Es que hace cosa de veinte años me llamó Jesús García de Dueñas, de TVE, para hacer una serie sobre Felipe II, al que yo daría vida. Una serie del estilo de lo que había hecho Concha Velasco con Santa Teresa. Estaba feliz porque el proyecto era muy bueno, de manera que empecé a decir que no a otras propuestas que me hacían.

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¿Qué ocurrió?

Que decidieron que no se hacía la serie, pese al dinero que habían invertido. Y me quedé con las maletas hechas, y en una situación muy frustrante porque me había bajado de varios trenes que estaban en marcha. Afortunadamente, enseguida me enganché a otra cosa.

Ha interpretado personajes muy diferentes.

Es curioso, porque a los artistas normalmente nos suelen encasillar en comedia o drama pero, si te fijas, los grandes cómicos que ha dado este país han sido actores dramáticos de una hondura tremenda. Y a otros que hacían drama les hemos visto en comedias y estaban fenomenal. Uno no es ni cómico ni dramático, lo que hay que hacer es ponerse al servicio del personaje que interpretas.

¿Usted dónde se siente más cómodo?

A mí me gustan mucho las comedias que se hacen en serio, las que propone una situación divertida, donde los personajes lo pasan mal, en las que el público tiene el suficiente prisma para reírse. En ese tipo de obras los personajes sufren mucho porque viven una situación dramática con momentos de humor.

“Cuando yo era jovencillo, no tenía esa obsesión por las chicas que tenían otros amigos míos que habían recibido una educación más machista. Eso me hacía parecer el raro del grupo”.
Fernando Roi

¿Lo importante es hacer creíble el personaje?

Por supuesto. Y es fundamental tener un buen director porque la comedia más que el drama tiene unos tiempos que hay que respetar. Es como el que afina o desafina cantando. El ritmo hace que un gag funcione o no.

Gracias por la lección.

De nada.

¿Hay diferencias entre un director y una directora?

Para mí, no. La diferencia está entre quienes tienen talento y quienes no lo tienen. Ocurre igual con la interpretación. Yo soy cero machista, porque no me lo inculcaron ni en mi casa ni en la educación que recibí, aunque les doy la razón a las mujeres que dicen que hay una especie de machismo inconsciente que utilizamos en el lenguaje y en un montón de cosas más. Pero asimilar la ternura y la sensibilidad solo a la mujer, y el coraje y el empuje al hombre, me parece una estupidez.

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¿Por qué?

Porque he conocido mujeres muy valientes, con un empuje impresionante y hombres tiernos, sensibles y maravillosos.

No me negará que los hombres han alimentado esa imagen de macho ibérico...

Sí, pero también porque se dejaban llevar por la corriente. A mí no situarme en esa corriente me ha creado más de un conflicto.

¿En qué sentido?

Cuando yo era jovencillo, no tenía esa obsesión por las chicas que tenían otros amigos míos que habían recibido una educación más machista. Eso me hacía parecer el raro del grupo pese a que tenía un montón de amigas.

¿Nadaba contra corriente?

Seguramente por mi físico, que no encajaba en el de los machos, machos.

Tampoco lo tenía Landa.

Es verdad, pero a Alfredo le tocó la época de esa cosa tan 'casposilla' que fue el destape, donde se manejó de maravilla, porque era un actor estupendo. Me decías que yo tengo una carrera un tanto atípica, puede ser, pero todo ha sido fruto del azar.

Algo habrá intervenido usted.

Yo estoy convencido de que te buscan por cómo haces tu trabajo pero también porque has tenido la suerte de estar en el momento oportuno, en el sitio correcto.

“No situarme en la corriente de la imagen del macho ibérico, me ha creado más de un conflicto”.
Fernando Roi

¿Para conseguir trabajo hace falta ir de cóctel en cóctel?

Yo no he frecuentado mucho ese tipo de reuniones, he salido bastante pero no he hecho vida social de escaparate. A mí me ha funcionado más que alguien que ha visto mi trabajo, me ha llamado para ofrecerme otro, porque le has gustado o has tocado su fibra más sensible.

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Es lo que le llevó a elegir esta profesión, ¿no es así?

Mi amor por el teatro nace porque mis padres, más mi madre, porque mi padre era arquitecto y tenía que trabajar, nos llevaba a mis hermanos y a mí, que soy el pequeño de cuatro, a las sesiones de teatro infantil que se hacían en el María Guerrero, y otros teatros. Ahí vimos 'Peter Pan', y cantidad de obras.

¿Qué recuerda de esa experiencia como espectador?

Que yo estuviera sentado en una butaca, que se apagaran las luces, se levantara el telón, y de pronto aparecieran un montón de personas en el escenario, que hablaban, gesticulaban, aquello me fascinaba.

¿Cómo fue su primera vez en escena?

Había hecho cosas de teatro en el colegio, en la escuela de Arquitectura, donde estudiaba, pero el primer día que salí al escenario del Teatro Eslava, no puedo explicarte lo que sentí al ver aquel patio de butacas lleno, personas que te observan detenidamente. Era tal la energía que me enviaban que yo la sentí y la sigo sintiendo cada vez que me subo a un escenario.

¿Sigue sintiendo mariposas en el estómago?

Sí, porque me parece un milagro que haya gente que dedica parte de su tiempo, de su dinero en sacar una entrada, para sentarse a ver lo que tú haces. Es algo que todavía me emociona, por eso al público hay que estarle siempre agradecido por su generosidad.

¿Los aplausos emborrachan?

No, pese a que el teatro es eso, pero también el clima que te llega después del aplauso. Los aplausos te arropan y te hacen volar, sobre todo cuando son aplausos de entrega, de gente a la que le entusiasma lo que está viendo, pero en el teatro también es muy emocionante cuando alguien se te acerca y te dice: cómo me ha gustado o cómo he llorado.

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En 'Billy Elliot', canta, baila y actúa. ¿Dónde aprendió tanto?

Bueno, yo estudié danza y canto a finales de los setenta, pero como la vida no me llevó por ahí, son disciplinas que dejé de lado, aunque nunca dejé de cantar del todo. Me gusta cantar en casa donde tenemos un miniestudio, donde canto con mi hija y con Mapi, mi mujer, que también es actriz.

Carlos confiesa que no ha hecho vida social de escaparate para conseguir trabajo.
Fernando Roi

Para haber abandonado la danza lo hace muy bien.

Para lo que me exige el guión, dar unos pasos de claqué y llevar el ritmo de la música, lo hago bien. Vamos a finalizar la primera temporada y volveremos con la segunda porque ver ese teatro lleno hasta arriba todos los días es muy emocionante.

¿Qué tiene esta obra para que sea la mejor valorada por la crítica?

Es un gran espectáculo, una maquinaria escénica impresionante, porque los productores no han escatimado ni esfuerzo ni dinero para que esté a la altura de los mejores de Londres o Nueva York. Además, tiene una partitura fácilmente asumible por el público, que sale tarareando algún tema, y eso se consigue porque Elton John ha compuesto una música brillante. Hay baladas, música rítmica, heroica, que cuenta la historia de ese pueblo en lucha contra la privatización de las minas. Además de tener una historia conmovedora que atrapa al público.

¿Qué consejos le da a Elisa, su hija, que sigue sus pasos?

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Soy poco amigo de dar consejos, charlar sí, pero consejos pocos. Le digo que no pierda nunca el respeto al escenario. Que por mucho que te sepas un papel, hay que estar alerta cada día. Y no olvidar que el público que viene a verte hoy, no fue al estreno, por eso la obra hay que estrenarla cada día, estar lleno de energía cada día como si fuera único. Y mucho respeto y amor por este oficio.

¿A los jóvenes se les exige demasiado?

Elisa tiene preparación, muy buena, porque está haciendo la carrera de ballet clásico y de español, toca el piano, canta...

Mapi, su mujer, también es actriz.

Fue bailarina de ballet clásico durante muchos años, hasta que se recicló como actriz. Juntos hemos trabajado en 'La mentira', y espero hacer otra obra en la que podamos trabajar Mapi, Elisa y yo.

Querer es poder.

Y hacer las cosas que nos gustan a los tres es una fuente de felicidad.

¿A quién admira el actor Carlos Hipólito?.

La familia Gutiérrez Caba ha sido para mí un ejemplo de excelencia en el escenario, discreción en la vida, y una manera elegantísima de pasar por este oficio. Admiré mucho a Alberto Closas, con el que hice 'El largo viaje hacia la noche'. Tuvimos una relación tan bonita que se convirtió en un segundo padre para mí.

Qué gran actor y qué gran persona.

Siempre iba a mis estrenos, y al finalizar la función se acercaba a mis padres y les decía: ¡qué hijo tenemos!

“Me gusta cantar en casa, donde tenemos un miniestudio en el que canto con mi hija y con Mapi, mi mujer, que también es actriz”.
Fernando Roi

¿Hay sustitutos de tantos grandes como se han ido?

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No lo sé, Rosa, y lo digo con pena, porque tengo la impresión de que no hay relevo, y te digo por qué. Los grandes como Rodero, Bódalo, Closas, y tantos otros, tenían tanta personalidad, fruto posiblemente de una época, que es difícil encontrar ahora actores de su talla.

Entre los jóvenes, ¿hay cantera?

Sí, la gente que se dedica a este oficio porque lo ama, y hay muchos jóvenes que lo aman, aunque también los hay que sólo buscan la fama, deben de saber que este es un trayecto de largo recorrido.

¿Hay que proteger el teatro?

Hay que protegerlo siempre, porque se ha demostrado que tiene una fortaleza capaz de superar las peores crisis desde los griegos hasta ahora. Todo lo que es arte y cultura debe estar protegido.

Para celebrarlo le conceden el Premio Corral de Comedias.

No me lo esperaba, y les estoy súper agradecido. Nunca pude imaginar que estaría tanto tiempo en esta profesión...

¿Como conoció a Mapi, su mujer?

Haciendo una zarzuela. Nos vimos el primer día de ensayos y fue un auténtico flechazo. Una historia preciosa.

Adelante, cuéntemela.

Nos hicimos novios en el 85, lo dejamos, y durante seis años salimos como amigos. Yo le contaba mis cosas y ella a mí las suyas. Hasta que en el 96, nos volvimos a juntar. Tuvimos a nuestra hija que tiene ahora 16 años, y afortunadamente nos seguimos riendo y disfrutando mucho.

¿Quién es Carlos Hipólito?

Nació. En Madrid en 1956. Hijo de arquitecto y ama de casa, siguió los pasos de su padre hasta que en 1976 subió por primera vez a un escenario.

Trayectoria. Ha intervenido en películas como 'Mi hermano del alma', de Mariano Barroso, 'Ninette', de José Luis Garci, 'Historia de un beso' (nominado al Goya), 'Tiovivo', o 'Holmes & Watson', entre otras muchas.

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En teatro hay tres obras que le marcan: 'Arte', de Yasmina Reza; 'El método Grönholm', de Jordi Galcerán y 'Todos eran mis hijos', de Arthur Miller. Actualmente se encuentra inmerso en 'Billy Elliot', que ha sido valorado por los críticos como el mejor musical de la temporada teatral.

Premios. Ha recibido numerosos galardones a lo largo de su extensa carrera, el último el XVIII Premio Corral de Comedias, por su rigor profesional, y su cuidado exquisito de las palabras.

Familia. Está casado con la actriz Mapi Sagasta. La pareja tiene una hija, Elisa, que sigue los pasos de sus padres y a quien se la puede ver en 'Billy Elliot'.

Mi FOTO favorita

"Este soy yo, con mi padre. Tenía seis años. Los domingos por la mañana siempre me llevaba de paseo y me compraba un tebeo. No había un niño más feliz…”


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