Samantha Vallejo-Nágera: “Jamás me peleo con mi marido”

La única mujer del jurado de 'MasterChef' es además una empresaria de éxito que ha aprendido a compaginar su negocio de catering con la familia numerosa que ha formado junto a su pareja. Samantha desprende felicidad y carácter a partes iguales, así como una cercanía que le ha hecho ganarse el cariño del público.

Es curioso cómo Samantha Vallejo-Nágera, una mujer alegre, positiva y emprendedora que le ha plantado cara a la vida cuando ha sido necesario, ha logrado meterse en la piel de otra impasible e implacable, como jurado de “MasterChef, que para quienes no la conozcan pensarán que ésa es su verdadera personalidad. Nada más lejos de la realidad. Madre de cuatro adolescentes, Samantha ha logrado hacer compatible la vida familiar con la vida profesional. Todo gracias a que sabe delegar, pero sobre todo porque cuenta con la colaboración de “Peru”, su marido. Un hombre discreto, enólogo de profesión, con el que comparte aficiones, pero sobre todo un proyecto de vida en común.

Ana Ruiz

¿Con tanta actividad le da tiempo a dormir?

Duermo ocho horas de un tirón, lo que intento es acostarme siempre a la misma hora: a las doce de la noche caigo como la Cenicienta.

¿De dónde saca horas para disfrutar de la vida?

El secreto es saber delegar, tengo gente maravillosa trabajando en mi equipo, en el que cada uno desempeña su papel. Además, tengo mi empresa de catering, donde la master soy yo, ése es mi papel. En la empresa funciono igual que en mi casa con mis niños. El tiempo libre lo empleo para estar con mi familia.

¿No le reprochan que esté tanto tiempo fuera de casa?

¿Mis hijos? Nunca, no olvides que tengo cuatro, para que entre ellos se entretengan un montón. No me echan nada de menos, todo lo contrario, están encantados de llevar la vida que llevan.

El debate es: ¿Qué hacer para que la igualdad sea real?

¿Igualdad de qué Rosa?

Igualdad en el trabajo, en el hogar, de sueldos, en la sociedad...

Sabes qué pasa, que no puedo soportar ese tipo de argumentos.

¿Lo dice en serio?

Totalmente, porque nunca habrá igualdad. Cada persona es distinta de la otra, gracias a Dios, y cada uno de nosotros tenemos gustos y aptitudes diferentes, y en eso no hay nada bueno ni malo, simplemente somos diferentes.

¿No le parece que la responsabilidad de los hijos es de dos y no sólo de la madre?

Yo jamás le exigiré a mi marido que haga una cosa que no quiera hacer. Entre otras razones, porque él hace cosas maravillosas que son muy importantes para mantener unida a la familia.

¿Como qué?

Ocuparse de la parte afectiva de nuestros hijos, él les escucha, les acuesta, es quien está ahí con ellos cuando yo por mi trabajo no puedo estar. Lo hace maravillosamente. Ahora bien, lo que no le puedo pedir es que haga la comida, porque no es su cometido. ¿Sabes qué pasa?

No, dígamelo usted.

Que yo no soy feminista ni machista, porque doy por supuesto que las tareas familiares hay que distribuirlas; él hace unas cosas y yo, otras. Por supuesto que yo no me casaría con un hombre que no haga nada.

Ana Ruiz

¿Qué no le gusta hacer?

Nunca he dado de comer a los niños, ni siquiera cuando eran pequeños porque no tengo paciencia, pero no creo que sea mala madre. Jamás he planchado porque no me gusta planchar. Hay muchas cosas que no me gusta hacer, pero lo que no sé hacer lo delego en mi marido o en quienes trabajan conmigo.

¿Eso se negocia o se da por supuesto?

Las relaciones en una familia o en una pareja evolucionan desde que te casas, porque a lo largo del tiempo van pasando muchas cosas que tienes que tratar de solucionar. El paso del tiempo ayuda a que todo vaya encajando, sin peleas, sin traumas. Jamás me peleo con mi marido.

¿Qué hace ahora que no hacía cuando era más joven?

No entrar en discusiones. Ahora no me peleo por nada porque sé que es una batalla perdida. Hay que discutir por cosas importantes. Por eso, no hay que entrar al trapo como un torito bravo, que es lo que hacía cuando era más joven.

Y ahora, ¿qué cosas le merecen la pena?

Pasar tiempo con mi familia es fundamental para mí. Que la vida fluya con normalidad. También es importante levantarme sin prisa, desayunar e ir al gimnasio, pasar un fin de semana con mi familia, con gente que conozco de toda la vida, cosas normales.

Cuando le propusieron hacer de jurado en “MasterChef”, ¿cómo reaccionó?

Nunca pensamos que iba a ser lo que ha sido. Yo lo acogí con ilusión, porque me divertía el formato, que como se ha demostrado es fantástico porque nos ven en todas partes del mundo a través del Canal de TVE Internacional. Después he tenido la suerte de encajar muy bien con Eva González, con Pepe Rodríguez y con Jordi Cruz.

Ana Ruiz

¿Les sorprendió el éxito que ha tenido el programa?

Sí y no. El formato y la productora son muy buenos, pero no sólo eso. Cuidan hasta el más mínimo detalle para que todo funcione, es lo que nos obliga también a nosotros a dar el cien por cien.

El secreto es ¿la comida, la presentadora, los concursantes, el jurado... qué?

Todo en su conjunto, porque todo engancha, y eso es lo que hace que familias enteras nos vean. Yo lo veo con mis hijos, ¿tú sabes lo que ha supuesto para muchos padres que a sus hijos les apasione la gastronomía?

No sólo a los niños, también a los más mayores.

Ése es el buque insignia, ya que concursa gente de la calle que quiere dar un rumbo a su vida para convertirse en un profesional de la cocina. Ésa es la raíz del programa, ver cómo evolucionan, cómo crecen y salen adelante no sólo el ganador sino el resto también.

¿Alguien le ha sorprendido especialmente?

Carlitos, el ganador de la tercera edición; pero casi todos porque con muchos de ellos sigo manteniendo contacto a través de las redes sociales.

¿Los niños son el futuro de la cocina española?

Sí, porque todos quieren ser cocineros y eso me parece maravilloso porque significa que aprenden no sólo a cocinar, también a comer. Es bueno para ellos que sepan lo que aportan las legumbres, la fruta...

Ana Ruiz

Las madres estarán contentas...

Hay madres que están encantadas al ver cómo se desenvuelven sus hijos en la cocina, y otras que están indignadas porque piensan que a partir de que salen del concurso les van a juzgar más severamente.

Nunca había visto tanto famoso cocinando.

A mí me sorprende cómo compiten entre ellos. Gente que nunca había entrado en la cocina, que si están en “MasterChef” es porque el formato es blanco, bonito, llega a todos los públicos, porque a todos nos gusta comer y si además se divierten... El espectáculo está servido.

¿Al éxito ha contribuido el buen nombre de la cocina española?

Sin duda, porque éste es un programa que promociona mucho la cultura española por el mundo. Tú sabes que el día que sacamos el cachopo al día siguiente toda España hablaba de eso. Igual con el solomillo Wellington, que es una de nuestras delicatessen. Comidas que no se conocían y que la gente ha incorporado a su cocina familiar.

Aunque experta, habrá aprendido a cocinar platos que no conocía.

Por supuesto, he descubierto mucho producto nacional que no conocía, porque hay miles de platos tradicionales de cada zona del país que nunca había probado. La palabra Master está muy en sintonía con lo que es el programa, con lo que aprendemos, incluso yo, que me dedico más a los cócteles y a la comida tradicional, he aprendido a hacer muchas cosas.

'MasterChef' le ha dado mucha fama, ¿cómo la gestiona?

Lo llevo con cabeza, habiéndolo meditado mucho, porque yo sabía lo que hacía y lo que pasaría si entraba de jurado en un programa como 'MasterChef'. Por supuesto lo hablé con mi marido, y decidí que merecía la pena. Han pasado seis años desde que empezamos y creo que hemos conseguido que la gente nos quiera, nos bese, se hagan fotos con nosotros, lo que nos obliga a hacer las cosas lo mejor posible.

Ana Ruiz

Compaginar la televisión con sus negocios no debe ser fácil…

No lo es, pero se trata de contar con buenos equipos. En septiembre abriremos un local en una finca que está en Guadalajara, a 45 kilómetros de Madrid. Un lugar maravilloso donde celebrar bodas, fiestas, congresos porque tiene una capacidad para 500 personas.

¿Quiere eso decir que deja Pedraza?

¡Nunca! Porque funciona muy bien, porque es un pueblo que prácticamente vive de eso, donde la gente se encuentra con un ambiente diferente a todo lo demás.

Está acostumbrada a organizar bodas, ¿quienes son más tiquismiquis, los novios o las novias?

Hay de todo, no hay reglas establecidas, por eso a mí me gusta reunirme con ellos y preguntarles cuáles son sus preferencias gastronómicas; todo depende de los invitados que tengan, si son muchos o son grupos pequeños.

Podría dedicarse a dar clases de psicología, con todo lo que ha aprendido.

Podría, y de alguna manera ejerzo de psicóloga porque soy la que lo organiza todo, porque en el momento que les veo, sé qué necesitan, qué va a ser lo mejor para esos novios.

¿Qué priman, las bodas religiosas o por lo civil?

Mitad y mitad. Por ejemplo, en esta finca tenemos capilla y hemos solicitado los permisos para celebrar bodas religiosas, también civiles, porque hay espacios para todos los gustos.

¿Los españoles comemos bien?

Mejor que en el resto del mundo porque tenemos la huerta de Europa, una carne y un pescado espectacular. Siempre se ha comido bien en España, ahora quizá la comida está más elaborada, pero tenemos una comida casera muy buena.

¿Siendo así, por qué hay tanto obeso?

Por malos hábitos, porque con las nuevas tecnologías la gente pasa muchas horas sentada sin mover el esqueleto, y además los precocinados que yo odio.

Ana Ruiz

¿Qué consejos les daría a las madres con hijos adolescentes?

No soy partidaria de prohibir nada, sí de darles mucha fruta, mucha verdura, pescado y carne, todo comida muy saludable. Los padres, no los profesores, tienen la obligación de enseñar a comer a sus hijos.

¿Se delega en la familia?

En muchas casas sí, pero hay que luchar contra esa tendencia y enseñar a los hijos a leer, a pasear. En mi casa hay una costumbre, nos reunimos todos con las chicas que trabajan en casa, y hablamos de lo que se va a hacer durante la semana, qué quieren hacer, comer, y se les da una puntuación por los logros conseguidos. Es una gozada ese intercambio de pareceres, de proyectos, de lo que se va a hacer o no.

Siempre habla de su familia.

Porque mi madre tiene una casa familiar en Pedraza donde nos reunimos todos los fines de semana, toda la familia. No hay nada que iguale esos momentos. Mi mayor logro es tener un trabajo, una familia y un marido que me aporta energía y felicidad.

Quién es Samantha Vallejo-Nágera

Nació En Madrid, el 27 de octubre de 1969. Estudió en el Liceo Francés de la capital.

Estudios Hizo Paisajismo y más tarde se matriculó en la Escuela de Cocina de Paul Bocuse. Más tarde hizo las prácticas en el restaurante de Arzak en San Sebastián (País Vasco).

Negocio Desde hace años organiza bodas, fiestas infantiles y otros eventos en Pedraza (Segovia), donde su familia tiene una finca. Es pionera en las presentaciones visuales y coloristas.

Televisión Desde hace seis años forma parte del jurado del programa que presenta Eva González en TVE, “MasterChef”, junto a Pepe Rodríguez y Jordi Cruz.

Libros Es autora de títulos como “¿Cenamos en casa?”, “Quedar bien sin complicarse la vida” o “Samantha y Roscón”, el más entrañable, ya que Roscón es el apodo de su hijo Patrick, su “campeón”, como le define, que tiene Síndrome de Down.

Familia Casada con Pedro Aznar, énologo de las bodegas de Marqués de Riscal. Tienen cuatro hijos: Chloe; Pedro; Patrick y Diego.

La foto favorita de Samantha Vallejo-Nágera

“En esta foto estoy con mis cuatro hijos, mi plan favorito, durante las vacaciones de Navidad en México, donde lo pasamos genial todos juntos”.

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