‘‘Ojalá la veamos más, porque pone gracia al panorama’’, por Ángel Antonio Herrera

Con motivo del 66 cumpleaños de María José Cantudo, el periodista le dedica su columna en la que repasa su interesante vida

María José Cantudo siempre está ahí, de artistona eterna, y yo arriesgaría que no ha llegado a especializarse ni en folclórica, porque ella es La Cantudo, y resulta un género en sí misma. Nuestra artista cumple 66 el 10 de julio, si hacemos caso a la reiteración de las hemerotecas, aunque con las grandes artistonas nacionales, como ella, la fecha de nacimiento siempre es un obligado enigma. Igual da, porque aquí no estamos para delatarles la cifra del “deneí” a las guapas sino para celebrar que van cumpliendo años.
La Cantudo nació María Purificación Josefa Cantudo Porcel, en Andújar, Jaén, y enseguida hizo carrera en Madrid, que era el sitio al que había que irse para triunfar. Tiene el prestigio, ya histórico, de haber sido el primer desnudo del cine español, con espejo de por medio, en “La trastienda”, si mal no recordamos, aquella historia de Jorge Grau.

Desde entonces es La Cantudo, a la que hemos ceñido a veces al género del Destape, pero ella es más. Ha hecho otro cine, y tele variada, y sobre todo ha sido un nombre de oro en la revista, con “Las leandras”, “Ventolera”, o “Mariquilla terremoto”.
Siempre funcionó muy bien en taquilla. Se casó en 1973 con Manolo Otero, hasta que el amor se agotó. Componían una pareja de guapos de spot, él con su cabeza de Alain Delon español, ella con su gracia del sur. Fue una relación principal, aunque en su biografía asoman el pianista Felipe Campuzano o el empresario Enrique Cornejo.

Ahora está como retirada de sus oficios artísticos, viviendo de las rentas, porque nunca ocultó que trabajó y ahorró. Entre unas cosas y otras, ha protagonizado alguna trifulca de tertulia televisada, porque es una guapa con genio de brío. Pero eso da igual. Tuvo una belleza amaneciente, y se ha cortado poco o nada, a pesar de la cara de buena chica. Felicidades.

De su matrimonio con Manolo Otero nació su único hijo, Manuel, que no se ha dedicado al jaleo artístico sino a las faenas de la abogacía. Lleva una vida de ganada discreción en Jaén.

María José Cantudo se retiró de la escena y sale a menudo a las ferias de antigüedades, porque le apasionan los muebles de época, que colecciona
y a veces exhibe

Agencias

Ángel Antonio Herrera, periodista y escritor

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