Rozalén: "Me encantaría ser madre pero ahora es difícil"

La cantante y compositora manchega del momento concede su entrevista más íntima en la que revela sus orígenes, cómo llegó al mundo de la música o sus deseos de tener hijos con su pareja.

Rozalén y Rosa Villacastín
Foto: Dani Sanz

Rozalen no es una cantante al uso. Y no lo es porque la castellanomanchega es un torbellino que forma parte de esa generación de jóvenes artistas muy implicados en temas de rabiosa actualidad, como la violencia de género, la Memoria Histórica o el feminismo, a los que no solo ha puesto letra y música, también una pasión desbordante cuando los interpreta, que hace que sus conciertos sean de los mejores que se pueden escuchar en España.
Nos recibió horas antes de empezar uno de mas importantes de su gira, el que ofreció en Starlite, la Cantera de Nageles de Marbella, donde dejó su impronta: dos horas en las que pudimos escuchar rancheras y coplas, pero también otras como 'La puerta violeta', un alegato contra el machismo, porque como dijo: no hay igualdad sin feminismo.

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Está viviendo un momento dulce.

Sí, pero fíjate, siempre he tenido la sensación de estar tocando techo, aunque es cierto que cada vez me van mejor las cosas.

¿Qué le ha enseñado del ser humano haber estudiado Psicología y Musicoterapia?

Estoy segura que estudiar y leer te enseña y te hace mejor persona, pero si además tienes una carrera de Psicología, que estudia la mente y el comportamiento humano, todo eso te aporta conocimiento. En cuanto a la Musicoterapia, me ha enseñado lo mucho que influye la música en determinados colectivos, por qué unos acordes menores provocan tristeza y otros mayores, alegría, todo eso porque somos música aunque no siempre nos demos cuenta de ello. Vivir sin música sería imposible. Tanto la Psicología como la Musicoterapia me han ayudado a entenderme y a gestionar mis sentimientos.

¿También a componer algunos temas?

Sí claro, porque para mí las canciones que compongo son terapia, es mi vía de escape, mi manera de expresar lo que vivo, superliberador. Espero que lo que me sirve a mí, le sirva al público que escucha mis canciones.

Empezó muy joven a interesarse por la música, ¿herencia de padre o de madre?

De ambos, porque mi madre canta que te mueres y mi padre entona superbien, debe ser la razón de que en mi casa siempre escuchemos música, pues aunque mi familia materna se dedicaba al campo, cuando hacíamos la matanza cantábamos mucho. Todos los eventos de nuestra vida los recuerdo cantando.

"Soy muy normal, una enamorada de la vida, curranta, muy honesta, muy entusiasta; cuando algo me disgusta se me nota a la legua".
Foto: Dani Sanz
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¿Qué tipo de música le gusta escuchar?

La de autor, yo toco la bandurria y la guitarra desde los siete años, y tengo un punto Almodóvar que no se me quita. Durante mi adolescencia me gustaba el rap y el rock: esa mezcla es lo que ha configurado mi personalidad.

Es la única cantante que se hace acompañar de una intérprete del lenguaje de los signos, ¿cómo se le ocurrió la idea?

Bea y yo nos conocimos en Bolivia haciendo cooperación, yo estudiaba Tercero de Psicología y ella trabajaba en un instituto con alumnos sordos. Desde que la conocí estoy convencida de que Bea ha venido a este mundo para estar en un escenario y dar visibilidad a esa lengua tan poética y tan bonita como es la lengua de signos. A veces es más fácil de lo que pensamos derribar barreras, en este caso, es tanta la conexión que tenemos que parecemos hermanas. Ese punto es lo que hace que nuestros conciertos sean especiales.

¿En qué sentido?

En el sentido de que Bea es tan protagonista como yo, y eso es muy interesante porque cuando alguna persona sorda viene a vernos, recalcan mucho que gracias a ese pantallazo visual pueden ver a las dos, a mí cantando y a ella traduciendo mis canciones, y eso es muy enriquecedor.

Sobre todo para colectivos de los que apenas se ocupan en los conciertos.

Nosotras no sólo lo hacemos para ellos, también para el resto del público que así tiene la oportunidad de entendernos mejor.

No se olvida de la violencia de género: un drama que ha costado la vida a más de novecientas cincuenta mujeres.

Erradicar una cultura como el machismo no es fácil, es tan difícil que a veces cuando observo a las adolescentes y veo que al normalizar sus relaciones sentimentales permiten que les miren sus teléfonos, que les controlen dónde van y con quién, pienso que estas pequeñas mechas son las que encienden el fuego de la violencia de género. Durante la carrera fui alumna de Psicología de género, pese a lo cual, a mí me ha pasado en mi propia casa, con mi pareja, verme de repente metida en un lío, y callarme, aceptarlo con sumisión, lo que demuestra que ninguna mujer está a salvo de ser maltratada.

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Cuántas veces habremos oído aquello de: "aguanta, aguanta" a quienes se atrevían a denunciar lo que pasaba en su casas.

A mí, cuando mi abuela me lo decía, yo le preguntaba: ¿por qué hay que aguantar? En eso sí creo que la gente de mi generación está reeducando a sus mayores. Vale que todas esas cosas vienen de un catolicismo que anteponía la religión a cualquier cosa, pero también se daba por la falta de independencia económica de la mujer.

"Durante mi adolescencia me gustaba el rap y el rock: esa mezcla es lo que ha configurado mi personalidad", asegura Rozalén.
Foto: Dani Sanz

¿Qué enseñanzas le transmite su abuela?

Muchísimas cosas dentro de su matriarcado sumiso. Me ha enseñado precisamente a ser independiente, a hacer lo que me gusta y lo que sé hacer. Ella dice que si eres panadero tienes que hacer las mejores barras de pan y si eres cantante, las mejores canciones. El tema de la humildad es una obsesión en mi casa. Mi abuela es la única que no se alegró cuando empecé a ser conocida.

¿Por miedo a que cambiara?

En parte sí, ella se alegraba de que triunfara en lo que más me gustaba, pero le daba miedo la exposición constante.

Gestionar la fama no es fácil.

Depende de quién te rodees, y yo me rodeo de gente estupenda que no me permitiría que me creyera superior a nadie. He ido a una terapeuta maravillosa para tratar este asunto, fue cuando firmé mi primer contrato con una gran discográfica, y me dio el subidón, por eso quise atajarlo rápido. Ahora, en cambio, necesito más de mis raíces, porque ahí es donde me siento cómoda y donde no me van a engañar.

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Si tuviera que definirse, ¿qué resaltaría de su personalidad?

Que soy muy normal, una enamorada de la vida, una curranta, una persona muy honesta, muy entusiasta, que cuando algo me disgusta se me nota a la legua.

Foto: Dani Sannz

¿Qué o quién le inspiró 'La puerta violeta' que tanto éxito tiene?

'Es el símbolo del feminismo, aunque cuando la estaba componiendo no era muy consciente de lo que significaba. Fue como una regresión que me llevaba a esas imágenes que no sabía de dónde surgían, finalmente lo vi claro, es el resultado de un aprendizaje y de algo que quiero mostrar a la gente.

Hay muchas vivencias personales en sus letras. ¿Por qué se implica tanto?

Lo que vives o sufres es lo más fácil de escribir, por ejemplo: ¿cómo no me va a inspirar la historia de amor de mis padres? Mi padre fue sacerdote 10 años, se enamoró de mi madre, y se salió, pero a mí nunca me contaron esa historia.

¿Por qué?

Porque fueron muy criticados en su momento. Mi familia sufrió mucho porque son muy creyentes y ese asunto se convirtió en un tema tabú para mí. Son asuntos de los que no se hablaba en las casas, como no se hablaba de la Memoria Histórica, y cuando se hace es con violencia. Todavía hay gente joven que se mete conmigo por defender ciertas cosas como el feminismo y eso es producto de la educación que hemos recibido.

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En su familia hubo desaparecidos en la guerra civil…

Mi tío abuelo, al que yo he escrito una canción, 'Justo', en la que hablo de la tristeza de mi abuela hasta que encontraron sus restos en una fosa y pudo darle sepultura, llevarle flores y así poder morir en paz. Cosa que no les ha pasado al resto de sus hermanas y a su madre, que murieron sin saber dónde estaba su hijo y hermano. Quien me dice que me olvide de eso, es porque no ha vivido la tragedia que supone no saber dónde están los restos de un ser querido. Mi familia tuvo que esperar 70 años para encontrarlos.

¿Le ha sorprendido la respuesta de las jóvenes a movimientos como 'MeeToo'?

No, aunque frente a esa ola de feminismo también se están dando pasos atrás como el protagonizado por La manada, que no se sabe a qué se debe, porque los protagonistas son jóvenes, se supone que tienen otra mentalidad.

Foto: Dani Sanz

¿Teme que sea una moda pasajera?

Espero que no, por eso es imprescindible que esos cambios lleguen pronto al sistema educativo y yo, como mujer, debo intentar no ponerle la zancadilla a ninguna mujer, por eso hay que incidir mucho en la igualdad, también entre las propias mujeres. Y no hay que callarse ante las injusticias, si lo haces participas de esa injusticia.

¿Habla con su padre de estos temas?

Por supuesto, él es un defensor de la mujer, muy feminista, aunque en mi casa quien tiene la fuerza física es mi madre. Yo tengo un hermano mayor que se quedó estudiando en Albacete y cuando yo, con 18 años, decidí irme a estudiar fuera de casa, mi padre lo aceptó, porque me ha educado en libertad, y cuando me fui a Londres a estudiar inglés, también me lo facilitó, nunca me puso impedimento a que siguiera mi camino.

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¿Y cuando le dijo que quería ser artista?

Eso no le gustaba porque le asustaba un mundo que no conocía, pero todo lo demás que he querido hacer lo he hecho.

¿Le gustaría tener hijos?

Me encantaría, porque yo desde pequeña quería ser madre, lo que ocurre es que es difícil para mí, no por los años que tengo, 32, sino por mi equipo, tendría que parar y es una responsabilidad muy grande.

"Si las cosas me van bien, o al menos como ahora, quizá llegue un momento que en vez de componer me dedique a tener niños".
Foto: Dani Sanz

Es otro de los handicaps de la mujer.

Si las cosas me van bien, o al menos como ahora, quizá llegue un momento que en vez de componer me dedique a tener niños y no pasaría nada. Tengo mi pareja, en ese aspecto me va muy bien.

¿Qué mundo le gustaría dejar a sus hijos cuando los tenga?

Me gustaría que hubiera más empatía. Cuando no somos capaces de ponernos en la piel del otro es para mí una asignatura pendiente, de primero de humanidad.

¿Quién es ella?

Nació. En Letur, situado en la Sierra del Segura, Albacete, el 12 de junio de 1986.

Estudios. Ha estudiado Psicología en la Universidad de Murcia y tiene un máster en Musicoterapia.

Inicios. Desde los siete años formó parte de la rondalla del barrio de Fátima, en Albacete, como instrumentista de guitarra y bandurria. A los 14, empezó a componer. Su primer concierto lo dio a los 16 años en el festival Operación Bocata, Albacete.

Trayectoria. Su primer disco lo grabó gracias al productor Ismael Guijarro. Poco después la contrató Sony Music y publicó "Con derecho a…." entrando a formar parte del catálogo de artistas como Alejandro Sanz o Miguel Bosé. El disco "80 veces" se convierte en el primer single del álbum que arrasa en YouTube, al superar el millón de visitas días después de su publicación. El segundo single de su segundo disco, "Comiéndote a besos" superó a su primer álbum. En diciembre de 2014 recibe su primer disco de oro por "Con derecho a…". Entre sus últimos trabajos están 2La puerta violeta" y "Antes de verte".

Mi foto favorita

Cedida

"Me sentí tan libre cuando estuve en los Lagos de Covadonga, sin móvil, sin ruido...".

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