Hermanos Torres: “En casa cocinamos nosotros, nuestras parejas van al mercado”

Para los hermanos Torres, Sergio y Javier, la vida es un torbellino donde no tienen cabida algunos de los males que aquejan a los grandes de la gastronomía, debido a que han aprendido a manejar la fama, la presión, las dificultades, con verdadera maestría. De ahí que su segunda estrella Michelin, todo un récord, la hayan recibido con naturalidad, lo que no les impide reconocer que es un premio que pocos llegan a alcanzar.

Los hermanos Torres
Fernando Roi

Los hermanos Torres son la pareja más duradera que conozco. Trabajan juntos y juntos se divierten y sueñan. Sueños que se han hecho realidad gracias a que han sabido arriesgar: lo último, un restaurante-laboratorio en el que experimentan con las técnicas más avanzadas, lo que les ha obligado a dejar el programa que durante tres años y medio han mantenido con gran éxito de audiencia en TVE.

¿Por qué han dejado el programa de TVE que tanta fama les ha dado?

Sergio: Porque tenemos un nuevo proyecto, que además de restaurante cuenta con un laboratorio de I+D, catorce cocinas, aula de formación, un auténtico espectáculo gastronómico en el que nos hemos implicado mucho, lo que nos obliga a dedicar todo nuestro tiempo. No ha sido una decisión fácil. No es un adiós, lo hacemos para oxigenarnos y poder volver en un futuro.

¿Qué les ha aportado la televisión a nivel profesional?

Sergio: Lo más importante, hemos aprendido a comunicar, lo que ha supuesto un aprendizaje continuo. Curiosamente es ahora cuando empezamos a estar bien, porque ya no estamos tan pendientes de la cámara, de ahí que las últimas grabaciones estemos más sueltos, más resolutivos, más cachondos incluso.

¿Ahora se divierten más?

Javier: Nos divertimos mucho porque todos los principios son duros y éste lo fue, ya que tratas de que todo salga perfecto y nosotros intentábamos que tanto la comida como los productos fueran de la mejor calidad, y eso nos obligaba a darle vueltas para ver cómo conseguirlo, a no dormir, hasta que nos fuimos haciendo amigos de la cámara y es en ese momento cuando más disfrutamos con lo que estábamos haciendo.

La televisión también les ha dado visibilidad.

Sergio: No puedes imaginar cuánta, ahora nos conocen no sólo en España también en Hispanoamérica, a través del canal internacional de TVE: somos muy conocidos en Miami y Colombia, donde fuimos a una tribu indígena, semi aislada, en la que hicimos comidas ancestrales, algo alucinante. Todo eso es muy bonito porque significa que nuestro mensaje de comer sano y bien ha calado y eso para nosotros es muy importante, nos ha ayudado a crecer.

Les va a sustituir Dani García, ¿qué les parece?

Javier: Es amigo, le deseamos lo mejor, es un máquina, entre nosotros hay muy buen rollo y aquí estamos por si necesita algo.

¿Cuál es su secreto para gestionar bien tanta popularidad?

Sergio: No hay ningún secreto, seguimos siendo igual que éramos antes de aparecer en televisión, más conocidos pero igual.

Tres estrellas Michelin no las tiene cualquiera.

Hemos cerrado “Dos cielos”, el restaurante de Barcelona por el que nos dieron una, y al cerrarlo, la perdimos. Lo que sí hemos conseguido, y eso es algo que no había ocurrido nunca, es que nos concedan otras dos estrellas Michelin en cuatro meses, todo un record, porque la apuesta que hemos hecho ha sido muy arriesgada, es llevar a la práctica lo que siempre soñamos hacer después de quince años en la cocina.

Los hermanos Torres
Fernando Roi

¿Han llegado a conocer a la persona que tras comer en su restaurante les premia?

Javier: Sabemos que es un inspector que se presenta en el restaurante, pide lo que quiere comer, paga y se marcha, pero nosotros no conocemos su identidad, ni qué día ha estado, no sabemos nada de él, pero así funciona una guía que es muy fiable, muy profesional como Michelin. Para nosotros lo importante es estar siempre preparados para que quien vaya, coma súper bien.

¿A qué les obliga dos estrellas Michelin?

Sergio: No lo sé porque en el primer restaurante que yo entré a trabajar ya las tenía, y eso nos ha obligado a un nivel de exigencia grande. Para hacer algo bien hay que ser riguroso, porque no hay que olvidar que cocinamos dos veces al día y eso nos obliga mucho, lo que no impide que soñemos con la tercera, que estamos convencidos de que llegará en un futuro.

Fue su abuela materna quien les inculcó el amor por la cocina.

Javier: Era una gran cocinera que guisaba en casas de los señoritos de Linares, Jaén, y que al venirse a Barcelona nos cuidaba a nosotros, nos iba a recoger a la escuela. Yo me acuerdo que le gustaba escuchar a Elena Francis y las retransmisiones de las corridas de toros en la radio. Ella fue quien nos inculcó el amor por la cocina. El nombre de nuestros restaurantes se debe a que ella nos llamaba “mis cielos”.

¿Qué olores recuerdan de su infancia que transmiten a sus hijos?

Sergio: Nosotros cocinamos muy bien de memoria, porque nuestra casa siempre olía a caldo, pan, torrijas de San Teresa, rosquillas, escalibada, pimiento asado…

¿Cuáles son los platos estrella de su restaurante?

Sergio: La gente viene entregada, generalmente prefieren que les aconsejemos nosotros, y lo que les damos suele ser una recopilación de los que vienen en la carta. Un menú de 20 platos, hechos de buena cocina, en el que no faltan los caldos muy limpios, que ponemos a cocer durante 48 horas, porque nuestra base es muy potente.

¿Por qué creen que la gastronomía española tiene tanto prestigio?

Javier: En España se ha comido muy bien siempre porque los productos son muy buenos, debido a que tenemos mar y montaña. Cuando cocineros como Arzak o Santamaría empiezan a salir a trabajar a Francia, fue cuando se dan cuenta de que nuestros productos son increíbles, muy diversos, y que con un poco de técnica podemos alcanzar un gran nivel y es lo que hemos hecho: cocina muy sana, técnica y después, cada uno pone su propia personalidad. Somos como los artistas, Picasso pintaba de una manera y Miró de otra.

Los hermanos Torres
Fernando Roi

¿Yo podría aprender a cocinar con su nuevo libro?

Sergio: Seguro, porque son recetas muy fáciles, platos que cocinaban nuestros padres o abuelos, actualizados y sin grasa porque hay que intentar comer sano y bien. Ante la falta de tiempo de la mayoría de la gente, lo que les damos es la opción de comer bien cocinando en poco tiempo.

Estando todo el día entre fogones, ¿no caen en la tentación del picoteo?

Sergio: A nosotros nos encanta comer, lo que ocurre es que no engordamos, es una ventaja, además de que montamos mucho en bicicleta de montaña; al trabajo vamos en bici y al final de la semana hacemos unos 170 km. Eso ayuda, además de que nuestro trabajo nos obliga a movernos constantemente.

¿Qué les llevó a Brasil?

Sergio: Fue una historia de amor hacia un país del que nada sabíamos. Nos dijeron que iban a hacer un festival de cocina en Sao Paulo, en Río, en Belén y en el interior del Amazonas; nos fuimos y descubrimos un país de gente maravillosa y volvimos revolucionados. Nos invitaron un par de veces más, les caímos bien y, a la tercera vez, nos propusieron montar allí un restaurante, nos pareció interesante y, con una mano delante y otra detrás, lo montamos. Fue el mejor restaurante español en Sao Paulo.

¿Hasta cuándo estuvieron ahí?

Sergio: Bastante, trabajamos mucho, hasta que hicimos una ampliación de capital y nos fuimos a Río, donde montamos otro restaurante en el que estuvimos 9 años, con 100 trabajadores. Una experiencia maravillosa, pero al final decidimos volver.

¿Además de cocineros son buenos emprendedores?

Somos muy inquietos, Rosa, porque nos gusta hacer muchas cosas, ahora ya estamos pensando en emprender nuevos proyectos empresariales.

Con tanta actividad, ¿tienen tiempo para estar con su familia?

Javier: Lo intentamos porque tenemos hijos pequeños, yo tengo uno y Sergio dos, e intentamos encontrar tiempo para estar con ellos, entre servicio y servicio, por las tardes, y los domingos, que son sagrados para la familia. Vamos mucho también a la casa que se ha comprado mi padre en Zaragoza, ahí pasamos las fiestas.

¿Cuándo concilian?

Sergio: Nos obligamos a desayunar, a estar por la tarde con los niños, y a cenar antes de volver al restaurante cada día. Para nosotros el día no tiene más horas y tenemos que diversificarnos.

¿Qué dicen sus mujeres de todo esto?

Javier: Como ellas ya nos conocieron así, sabían lo que había y nos apoyan mucho, de otra manera sería muy difícil la convivencia.

Y en sus casas, ¿quién cocina?

Sergio: Nosotros, ellas van al mercado, son súper profesionales comprando. Al principio las acompañábamos y ahora van solas. A nosotros nos relaja mucho cocinar y lo pasamos muy bien. Ahora bien, si cocinan ellas no somos nada criticones porque hacen cosas sencillas que controlan bien.

Sus hijos son pequeños pero, ¿les gustaría que siguieran sus pasos?

Sergio: Son pequeños pero sí les gusta ayudar. Yo tengo uno al que le gusta meterse en la cocina, y eso es muy bueno: ojalá siguieran nuestro pasos, pero lo importante es que hagan lo que quieran y lo que más les guste. En eso no vamos a presionarles.

Los hermanos Torres
Fernando Roi

Imaginen que entra Quim Torra en su restaurante, ¿qué le darían de comer?

Javier: El menú degustación, igual que a todo el mundo. Lo bueno de la cocina es que no entiende de política. La cocina está al margen de todo: por eso llegamos a tanta gente diferente. A mí me da igual que venga la pareja que ahorra durante meses para cenar una noche en los Hermanos Torres, que el empresario más potente. El nuestro es un sector de servicio y es lo que tenemos que hacer: servir bien y que la gente quiera volver.

Y a Sánchez, Casado, Rivera e Iglesias, ¿qué les ofrecerían si se reunieran en su restaurante para arreglar el tema catalán?

Sergio: Anguila con angula muy buena y, como es temporada de guisantes, guisantes, erizos de mar con consomé de galeras, una codorniz Royal, lubina, un atún que lleva 40 días de preparación con crema fresca y frutos secos, chocolate y mucho cava, mucho vino y mucha alegría, porque al final lo importante es que solucionen los problemas y lo hagan hablando, con buen rollo. Para unir no hay nada como una buena mesa. Están invitados, sólo falta que vengan.

¿Quiénes son los hermanos Torres?

Nacieron en Barcelona, en 1970. A los 8 años ya tenían claro que querían dedicarse a la cocina, gracias a la influencia de su abuela materna, Catalina.

Formación: en la Escuela de Cocina, hasta completar su formación en los restaurantes Reno y Neichel de Barcelona, para pasar más tarde a Racó de Can Fabes, Le Jardin des Sens, de Montepellier, o el Akelarre, en San Sebastián. En 2002 fusionaron su experiencia gastronómica y se incorporaron como chefs al hotel Rodat de Jávea, del cual son socios. En 2007 emprenden una aventura en Brasil, abriendo el restaurante Eñe en Sao Paulo, al que sumaron otro restaurante en Río de Janeiro en 2009. En esos años inauguraron Dos Cielos, en la planta 24 del Meliá Barcelona Sky, donde obtuvieron su primera estrella Michelin. La segunda les ha llegado en el 2017 por su “Espacio ilusión”, un laboratorio creativo cerca del parque Güel, de Barcelona. En 2017 abrieron “Dos cielos Madrid”, en el Hotel Gran Hotel Meliá Palacio de los Duques. Durante tres años y medio han presentado su programa de cocina en TVE y acaban de publicar “Torres en la cocina”, Ed. Penguin Random House.

Familia: Ambos están casados. Sergio tiene dos hijos y Javier, uno. Viven en Barcelona.

La foto favorita de los hermanos Torres

Los hermanos Torres
Fernando Roi

“Esta foto nos encanta porque estamos celebrando nuestras 2 estrellas, con una colección de Guías Michelin que nos ha regalado la familia de Santi Santamaría”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo