Chicho Ibáñez Serrador: "Soy absolutamente imperfecto y lo pienso seguir siendo"

Es el padre del mítico 'Un, dos, tres', 'Hablemos de sexo', 'El semáforo' o 'Historias para no dormir' por citar algunos de los programas que le hicieron famoso en el mundo de la televisión en España. Para todos, un maestro en el arte de hacer televisión y cine que a sus 83 años ha recibido más que un merecido premio: un Goya Honorífico por toda su carrera. De eso y otras muchas cosas hablamos con él. Sin duda, una entrevista a corazón abierto.

Acomodador, vendedor de souvenirs, guionista, actor, director de cine y televisión, a Chicho Ibáñez Serrador no hay género que se le resista. Tiene una vida tan rica y variada que no se puede resumir en unas pocas líneas. Una biografía en la que no faltan grandes éxitos, algunos tan novedosos como: 'Un, dos, tres....' o 'Hablemos de sexo', que presentó la doctora Ochoa y que revolucionó la forma de tratar un tema tabú para la mayoría de los españoles. Con 'Historias para no dormir' inició un género, el de terror, que elogiaron en la Gala de los Goya, celebrada en Sevilla, algunos de los directores más importantes de nuestro país, Amenábar, Álex de la Iglesía, Juan Antonio Bayona, entre otros, a la que Chicho no pudo asistir por la dificultad que para él supone desplazarse en silla de ruedas.

Para hablar de lo que ha supuesto para él este reconocimiento, acudimos a su casa, situada en una urbanización a las afueras de Madrid, en la que se acumulan recuerdos de toda una vida: libros, cuadros, fotografías... Y, por supuesto, 'el cabezón' que recibió en los Premios Goya por toda su carrera. Le acompañan, en su día a día, tres hermosos perros que junto con Carlos, su secretario y hombre de confianza, le hacen la vida lo más agradable posible.

Chicho Ibáñez Serrador y Rosa Villacastín
Rosa Villacastín posa con Chicho y su Goya de Honor.
Ana Ruiz

¿Siguió la gala por televisión?

Sí claro, con un puro en la mano.

¿Qué sintió cuando le comunicaron que le iban a dar el Premio de Honor?

Sorpresa y pudor.

¿No lo esperaba?

No, y lo digo de corazón.

¿Se emocionó cuando tuvo el 'cabezón' en sus manos?

Mucho, sobre todo porque es un premio que conceden los compañeros de profesión, compañeros a los que admiro. Fue un día muy especial, quizás irrepetible para mí.

¿Se sintió representado por los ocho directores de cine que salieron a mostrarle su afecto y admiración?

Emocionado más que representado, no creo merecer ese honor.

Todos insistieron que era el gran maestro del cine de terror.

Nunca me he sentido maestro de nada pero me produce una gran satisfacción el haber puesto mi granito de arena, aunque muy chiquito, en nuestra profesión.

Entrevista 10,
Chicho en la biblioteca de su casa, donde guarda algunos de sus mejores recuerdos, como el Goya Honorífico.
Ana Ruiz

¿Qué tiene el cine de terror para que guste por igual a hombres y a mujeres?

No creo en un cine que sea para hombres o para mujeres, creo en un cine para personas: si tengo que catalogar, sólo encuentro lógico hacerlo por edades, no por género.

En algún momento ha dicho que el cine de terror es más libre.

No, la libertad es un bien tan preciado que no pertenece o se manifiesta con más fuerza en el terror. Pertenece a los creadores y da igual si es terror, drama, comedia…

¿La fuerza de la imagen tiene más impacto que la letra impresa?

La imagen tiene una fuerza que, bien utilizada, impacta en el cerebro del espectador. Pero sin la letra impresa, la imagen se queda sin alma.

¿Qué debe tener un relato para atrapar al público: misterio, imágenes impactantes…?

Calidad (sonríe y da una calada al puro).

Chicho Ibáñez Serrador
Ana Ruiz

Chicho, ¿el talento se hereda?

Se aprende, pero si tienes la suerte o la desgracia de que tus padres sean de la profesión, ese aprendizaje comienza antes.

Sus padres fueron dos grandes artistas, ¿qué le enseñaron del oficio?

Todo, pero si tengo que resaltar algo, sin duda, el respeto al público.

¿Tuvo una infancia feliz?

No fue una infancia normal, pero sí muy feliz.

¿En qué momento se da cuenta de que lo suyo es la interpretación?

Nunca me planteé dedicarme a otra cosa, es como pedir a un pájaro que no vuele.

En 1947 se viene a estudiar el Bachillerato a Salamanca. ¿Cómo recuerda aquellos años en España, en blanco, o en blanco y negro?

Imagínate, con 12 años los recuerdos son o deben ser siempre maravillosos.

Debuta en televisión con 'El Zoo de Cristal', de Tennesse Williams.

No, fue la primera obra de teatro que dirigí, tenía 19 años y mi madre me dijo: Nene, así me llamaba, siéntate aquí que yo estoy cansada y ahí me senté, en la silla de dirección…y ya no me levanté.

Durante algunos años trabajó bajo seudónimo, ¿por qué?

Por pudor. Si en el cartel de la obra aparece: "Interpretada por Narciso Ibáñez Serrador, producida por Narciso Ibáñez Serrador, dirigida por Narciso Ibáñez Serrador y escrito por Narciso Ibáñez Serrador", me matan. (Sonríe).

Chicho Ibáñez Serrador
Ana Ruiz

Irene Gutiérrez Caba fue una de sus actrices fetiche, fue la protagonista de 'Historias de la frivolidad'.

Era una gran actriz y gran amiga.

Sin embargo, fue 'La Residencia' la obra que le lanza al estrellato. ¿Qué tenía de especial respecto al resto?

Lo de estrellato me parece excesivo. 'La Residencia' fue un trabajo que me llena de orgullo. Me parece que no ha envejecido mal y eso, después de tantos años, es casi un milagro.

Con 'Un, dos, tres...', que presentaba Kiko Ledgard recién llegado a nuestro país, consigue entrar por la puerta grande en todos los hogares españoles.

Kiko imprimía un ritmo al concurso que lo hacía divertido y muy dinámico. La cercanía con el espectador fue clave en el éxito del programa, que empezó siendo muy pequeño y se convirtió con el paso de los años en un gigante.

Después vino Mayra, Jordi Estadella, Miriam Díaz Aroca, Bigote Arrocet, Luis Larrodera, cada uno con su propia personalidad, lo que demuestra que el programa podía caminar solo…..

No nos olvidemos de Bachs: cada uno le dio algo especial pero, como he dicho antes, era un trabajo coral.

Se vendió a nivel internacional: ¿qué atraía a públicos tan diferentes?

La capacidad de jugar es universal y siempre es bueno sacar a pasear el niño que llevamos dentro.

En 'Un, dos, tres' se dieron a conocer Silvia Marsó, Lydia Bosch y otras muchas que después han triunfado en el teatro o la televisión. ¿Es usted una máquina de hacer famosos?

'No, por Dios, yo sólo di una oportunidad a magníficos profesionales, el triunfar es cosa de ellos.

Con 'Hablemos de sexo', que presentaba la doctora Ochoa, revolucionó de nuevo la televisión: ¿le gusta provocar?

Solo he pretendido, dentro de mis posibilidades, enseñar y creo que con este programa conseguimos algo muy importante, que los españoles perdiéramos el miedo a hablar de sexo.

¿Ha vuelto a encontrarse con Elena Ochoa, convertida ya en una de las mujeres más poderosos del mundo del arte?

Hace tiempo que no, pero siempre estará en mi recuerdo como una gran profesional y estupenda persona.

Chicho Ibáñez Serrador
"La capacidad de jugar es universal y siempre es bueno sacar a pasear al niño que llevamos dentro", explica Chicho.
Ana Ruiz

¿Con qué otros profesionales con los que ha trabajado tiene relación?

Con bastantes, pero sobre todo con Mayra. La tengo y la tendré porque fue muy cómodo y muy grato trabajar con ella.

Tengo la impresión de que el teatro, las bambalinas, es su hábitat natural. ¿Me equivoco?

No, ahí me siento como cualquier persona en el salón de su casa. El teatro siempre será la base de todo lo que he hecho. En el teatro aprendí lo dura e injusta que es esta profesión, pero también tengo claro que no puedo vivir sin él.

¿Qué le hubiera gustado dar a sus hijos que usted no tuvo?

Me habría gustado dedicarles más tiempo, eso es algo que, por desgracia, no supe hacer.

¿Qué es más importante, la calidad o la cantidad de tiempo que se les da?

Ambas me parecen indispensables, la una sin la otra pierden valor y me parece fundamental ese tiempo y esa calidad para formar buenos seres humanos.

¿Es cierto que su madre le pidió perdón por carta, antes de morir, por no haber estado más tiempo a su lado?

Sí, con los hijos uno nunca hace lo suficiente, lo que no impidió que mi madre estuviera conmigo todo lo que yo necesité. Sólo una vez me dio una bofetada y se arrepintió.

¿Y con su padre?

Mi padre era todo lo contrario que mi madre: era muy divertido y hablábamos mucho.

¿Qué siente cuando sus nietas le llaman abuelo?

(Sonríe) Ternura, amor, felicidad cualquier cosa que diga de ellas me produce alegría. Soy muy afortunado por tener cuatro nietas preciosas, dos son de Pepa y dos de Alejandro.

Ha cumplido 83 años. Buen número para hacer balance de su vida. ¿Del 1 al 10, de qué se siente más satisfecho?

(Piensa en silencio) ¿83?… creo que aún soy demasiado joven para hacer balance, dentro de 20 años quedamos a tomar un café y me lo vuelves a preguntar.

¿Qué no volvería hacer, tanto en lo profesional como en lo personal?

Tantas cosas que la lista sería interminable, soy absolutamente imperfecto… y lo pienso seguir siendo.

¿Qué le parecen los movimientos feministas?

A mí me crió mi madre: era una mujer fuerte, severa pero justa, culta y divertida. Me enseñó que las diferencias las marcan las personas, no el género. No creo en los movimientos, creo en la educación como arma para acabar con la discriminación de la mujer y estoy seguro de que se está logrando, no todo lo rápido que nos gustaría, pero al menos los pasos son hacia adelante y firmes.

Chicho Ibáñez Serrador
"Me gustaría dejar a mis nietas un mundo en el que se sientan seguras y libres. Un mundo sin tantas etiquetas", explica el director.
Ana Ruiz HEARST

¿Llegará el día en el que a las mujeres se las valore igual que a los hombres?

Sin duda.

Tiene cuatro nietas, ¿qué mundo le gustaría dejarles?

Un mundo en el que se sientan seguras y libres, un mundo sin tantas etiquetas y prejuicios, un mundo simplemente mejor.

Tiene un hijo y una hija, ¿le hubiera gustado tener más?

Tanto Pepa como Alejandro me han dado tanto, que han llenado cualquier deseo de tener más hijos.

La vida ha sido muy generosa con usted, ¿tiene alguna asignatura pendiente?

Dirigir una película con mi hijo Alejandro: estoy muy orgulloso de él. La película que acaba de rodar dará mucho que hablar.

Hay cuatro canales de televisión generalistas, varios autonómicos, locales... ¿Cómo ve el futuro de la televisión en España?

Todo me parece ya muy visto, como una revista de hace semanas ya leída. Lo que quiere decir que hay espacio para otros programas.

¿De que tipo?

No lo sé, pero espacio hay.

¿Cómo es su día a día?

Tranquilo pero activo, leo, veo la televisión, salgo a cenar. Llevo una vida muy normal... sí, soy aburridamente normal y eso, en estos tiempos, creo que es un gran valor.

Mi foto favorita

Foto favorita de Chicho Ibáñez Serrador
Ana Ruiz HEARST

"Siempre he sido un enamorado de Mallorca y ese verano, con mis hijos Pepa y Alejandro, fue muy divertido, rodeado de sus hijos y nuestros amigos".

¿Quién es Chicho Ibáñez Serrador?

Nació. En Montevideo (Uruguay), el 4 de julio de 1935.

Hijo. Sus padres fueron el director teatral Narciso Ibáñez Menta y de la actriz Pepita Serrador. Pasó su infancia acompañando a sus padres en las giras. En 1944 se traslada a vivir a España, a estudiar el Bachiller en Salamanca.

Debuta. Como actor en 1951 con 'El zoo de cristal' de Tennesse Williams. Durante algunos años trabaja bajo el seudónimo de Luis Peñafiel.

El éxito. Le llega con 'La residencia', que se estrena en Madrid. Pero, sobre todo, con el programa, 'Un, dos, tres', que presentaba Kiko Ledgard. El programa se mantuvo dos décadas. Tiene las vitrinas llenas de premios: el Ondas, la Antena de Oro, el Lope de Vega, el Premio Nacional de Televisión y el Goya de Honor.

Vida personal. En 1959 se casa con la Miss argentina Adriana Gardiazábal, de quien se divorcia dos años después. A mediados de los 60 comienza una relación con la actriz Susana Canales. Con Diana Nauta tuvo dos hijos, Josefina y Alejandro.

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