Solo ha pasado un mes desde que el mundo de Sara Carbonero se desmoronase tras la pérdida de su madre, Goyi Arévalo. Sin embargo, por capricho del destino -en ese equilibrio agridulce que a veces nos impone la vida- ha querido que Sara fuese reconocida como una de las mejores embajadoras de su tierra, otorgándole uno los reconocimientos más importantes de su carrera: la Medalla de Oro de Castilla La Mancha. Lo que debería haber sido una celebración de éxito profesional se convirtió en un homenaje póstumo a su madre lleno de vulnerabilidad y coraje. La periodista demostró que, aunque la voz se quiebre, el amor por una madre siempre es más grande. Sara no estuvo sola. En primera fila se encontraba "el motor que la mantiene en pie hoy más que nunca", tal y como ella misma ha reconocido. Su pareja, el empresario canario José Luis Cabrera, a quien cariñosamente llaman 'Jota'; su hermana Irene Carbonero, con quien comparte este duelo y su "comadre" Isabel Jiménez, su amiga inseparable que no pudo contener las lágrimas. Como tampoco lo pudieron hacer todos los allí presentes con el emotivo discurso que pronunció Sara Carbonero este 1 de junio.

"El trozo más grande de esta medalla es para mi mami"

"Este premio llega en uno de los momentos más difíciles de mi vida y quizás sea la señal para recordar que siempre hay motivos para seguir. Como el cariño de mi gente y el orgullo de lo tuyos. Así para de esta medalla es de los míos, es de mis hijos, que no han podido venir. De mi pareja, Jota, que siempre está conmigo, en lo bueno y en lo malo, es de mi hermana, de mis amigos: Isabel, Jon, de toda la gente que me apoya y me anima, me ayuda a seguir en estos momentos. Un reconocimiento que quiso dedicar a su madre: "Sin duda el trozo más grande de esta medalla es para ella, es para mi mami".

three seated individuals in a casual setting
Agencias / Gtres

    "Ella es la responsable de quien soy hoy"

    El discurso de Sara Carbonero será recordado como uno de los más honestos y profundos de su vida en su momento más agridulce. Con la emoción a flor de piel, la periodista reveló que su madre llegó a conocer la entrega de esta medalla de oro antes de partir: "Justo cuando me enteré de que me iba a dar este premio, mi madre ya estaba muy malita en el hospital. Se lo conté y ella sonrió, orgullosa como siempre".

    Para Sara, este galardón no es un mérito individual, sino el reconocimiento a un legado: "Ella es la responsable de que sea la persona que soy hoy. Me lo dio todo y yo todo lo que hago es por ella", confesó ante un auditorio sumido en un silencio sepulcral.

    "Solo muere lo que se olvida y yo jamás lo voy a olvidar"

    En sus palabras, Carbonero también habló del proceso de duelo y de cómo encuentra la presencia de su madre en la cotidianidad de su tierra, Corral de Almaguer: "A veces, cuando siento que no tengo la fuerza de la que hablan los poetas, me basta un atardecer en la ermita del pueblo, un paseo por el campo de amapolas, una caña en la plaza del pueblo para saber que ella sigue conmigo. Que solo muere lo que se olvida y yo jamás lo voy a olvidar".

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    Agencias / Gtres

      "Solo muere lo que se olvida y yo jamás lo voy a olvidar", sentenció, recordándonos que el recuerdo es el único hilo capaz de conectar este mundo con el siguiente. A pesar del dolor evidente, la periodista quiso lanzar un mensaje de esperanza. Reconoció que este premio es una "señal para recordar que siempre hay motivos para seguir", apoyándose en su pareja, sus hijos —ausentes en el acto, pero presentes en cada palabra— y su círculo íntimo. El broche de oro lo puso con una referencia literaria cargada de simbolismo, asegurando que su madre la observa sonriente desde "un lugar de la Mancha cuyo nombre siempre querré acordarme". Sin duda, la Medalla de Oro de Sara Carbonero ya tiene dueña eterna: su "mami".