Ana Boyer apoya a Fernando Verdasco en la Caja Mágica

Madre e hija han querido apoyar al tenista en su participación en el Mutua Madrid Open. La visita de su mujer y sus suegros parece haber dado suerte al madrileño que fue el único español superviviente de la primera ronda del campeonato.

Ana Boyer
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Ana Boyer no se separa de su marido en los momentos importantes. La joven así lo ha demostrado apoyando a Fernando Verdasco en su primer partido del Mutua Madrid Open, el campeonato que ha unido en la misma cancha a los tres mejores tenistas de la ATP por primera vez en mucho tiempo. Hace apenas dos meses que Ana Boyer dio a luz a su primer hijo, por eso ha decidido dejar al pequeño en casa mientras daba apoyo a su pareja en este importante torneo, acompañada por su madre, Isabel Preysler , y Mario Vargas Llosa. Ambos han acudido también al palco de la Caja Mágica.

Ana Boyer Mutua Madrid Open
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Con una sencilla camisa blanca ancha y un pantalón vaquero ajustado, Ana Boyer ha deslumbrado en el palco de la Caja Mágica demostrando que mantiene la figura a tan solo dos meses de haber dado a luz. Y es que la joven ha cuidado su físico durante y después del embarazo para poder mantenerse en perfecto estado de forma. Así, durante una tarde ha dejado al pequeño en casa para poder dar todo su apoyo a su marido que se enfrentaba a la primera ronda eliminatoria del Mutua Madrid Open.

Parece que la presencia de Ana ha sido un talismán para Verdasco, quien se ha mantenido invicto en una jornada negra para los tenistas españoles. El madrileño fue el único superviviente de esta ronda en la que cayeron Carla Suárez, Alejandro Davidovich, Jaume Munar y Pablo Carreño. Desde la grada, su mujer y sus suegros fueron testigos de su hazaña.

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler
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Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler acudieron también a la Caja Mágica para apoyar a su yerno. Ambos, vestidos los dos a conjunto con trajes de chaqueta en tonos marrones, no pararon de comentar durante todo el momento previo al encuentro de Verdasco con un sonrisa en los labios para, más tarde, disfrutar del partido. Aunque unos más que otros porque el escritor no pudo reprimir los bostezos en algunos momentos previos al peloteo del madrileño.

Mario Vargas Llosa
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