María Luisa Merlo nos habla de 'Conversaciones con mamá', su última obra de teatro

La popular actriz nos recibe en su casa para hablar de su fructífera carrera y su vida personal, de la que ahora disfruta rodeada de hijos y nietos.

María Luisa Merlo
Ana Ruiz

Nadie al ver a María Luisa Merlo tan ágil, con una memoria extraordinaria, sin pensar en retirarse, disfrutando de cada proyecto que emprende, no sólo como actriz, también como productora de algunas de sus obras de teatro, puede imaginar que tiene 77 años. Edad que no oculta y que le permite contemplar el pasado sin añoranza, centrada como está en el teatro, con la obra 'Conversaciones con mamá', con la que ha recorrido media España, y con la que ha aterrizado en Madrid, convencida de que no va a defraudar, ya que se trata de una comedia, en la que aborda un tema de máxima actualidad: la relación de una madre con un hijo venido a menos.

Nos recibe en su apartamento, en un barrio céntrico de Madrid por donde le gusta pasear, hablar con los vecinos y disfrutar de sus hijos y nietos, así como de esas pequeñas cosas que son las que dan la felicidad.

¿Cuál es el secreto para que a sus 77 años siga en los escenarios?

Supongo que hacer una vida sana, ya que dejé de fumar hace 20 años, no beber y, sobre todo, hacer mucho ejercicio y meditación, además de dar amor a mis hijos, a mis nietos y, por supuesto, a la gente que me rodea.

Porque los Larrañaga-Merlo más que familia son un clan.

Con una jefa, que es mi hija Amparo, es como si fuera mi madre. Tengo la suerte de que mis hijos me miman mucho, cada uno a su manera, aunque la que lleva la batuta en esta familia es, como te digo, Amparo.

Cuando Carlos enfermó fue ella quien estuvo a su lado.

Y yo, aunque no quise decirlo porque no quería que me viera la prensa.

De sus mujeres, fui la única que estuvo a su lado, ni siquiera Ana Diosdado, a quien yo quería mucho, porque fue una gran amiga, y a quien debemos el cambio que experimentó Carlos con nosotros desde que la conoció.

¿Le echa de menos?

Yo no echo de menos a nadie porque estoy todo el rato con él y con las personas que quiero. Tampoco siento tristeza ni nostalgia porque intento recordar sólo las cosas divertidas que vivimos. Si algo hicimos Carlos y yo durante el tiempo que estuvimos juntos fue divertirnos, pese a que yo siempre digo que no era mujer para los hombres de mi generación.

María Luisa Merlo
Ana Ruiz

¿Demasiado rebelde quizá?

Fui una adelantada a mi tiempo y eso les hacía sufrir mucho. Yo no puedo decir que sólo Carlos me hiciera sufrir porque yo también le hice sufrir a él. No podía conmigo, ni él ni ninguno de los que han venido después. ¿Sabes que en mi Carta Astral, en la Casa de la pareja, no tengo planetas y en la de los hijos tengo el Sol y cuatro planetas? Soy como la Pasionaria: hijos sí, marido no.

¿Mejor un buen compañero que un mal marido?

Carlos fue buen compañero una vez que nos divorciamos, pero hasta ese momento lo nuestro era una guerra civil; después tuvimos una relación maravillosa.

¿La convivencia es la tumba del amor?

Y más siendo artistas porque ellos sienten celos si su pareja tiene éxito en su profesión. En cambio nosotras tenemos una facilidad especial para compaginar ambas cosas; prueba de ello es que en tiempos de mi suegra, María Fernanda Ladrón de Guevara, eran las mujeres las que llevaban las riendas del teatro.

Y eso que ser feminista en aquellos años se veía muy mal.

Pese a que nadie les hacía ni caso, ellas iban avanzando sin descanso. Un ejemplo es mi cuñada Amparo Rivelles, la hermana de Carlos, con quien tuve una relación estupenda.

¿La independencia se consigue no dependiendo de ningún hombre?

Sin duda, por eso siempre quise trabajar, y eso que cuando empezamos Carlos no quería que yo trabajase, hasta que le dije a mi padre: “¡Sácame de aquí!”, y me sacó. Desde entonces, no dejé de trabajar ni un minuto, porque me daba miedo no ser independiente económicamente.

Habla mucho de su padre. ¿Cómo era?

Un hombre evolucionado, feminista, que jamás me dio consejos ni a favor ni en contra de Carlos porque le quería muchísimo. Le conocía desde que era pequeño, ya que pertenecían a familias que habían trabajado juntas, y mi madre igual.

Él ha sido uno de los grandes pilares de su vida.

Ha sido el pilar de mi vida: yo he estado toda la vida enamorada platónicamente de Ismael Merlo, lo que ocurre es que no me daba cuenta de que buscaba en los hombres tipos como mi padre, que con las mujeres era bastante cabroncete. Fíjate que cuando actuaba yo me sentaba detrás del escenario y me aprendía los papeles que él interpretaba. Era un genio, muy inteligente, y yo le admiraba profundamente.

María Luisa Merlo
Ana Ruiz

Empezó siendo bailarina.

Debuté en Verona con Alberto Portillo, mi maestro: juntos recorrimos Europa, hasta que volvimos a España y me contrataron para dos espectáculos en el Teatro Eslava. Los protagonistas eran Toni Leblanc y Nati Mistral.

¿Dejó el baile en contra de la opinión de su padre?

Cuando dejé el baile, me dijo: has cambiado el idioma universal que es el baile por ser actriz en una época y un país aislado, donde sólo conseguirás ir de gira de Irún a Algeciras. Palabras que tengo clavadas en la memoria.

Se equivocó en sus pronósticos.

Al poco tiempo me llamaron de Italia, donde hice tres películas, pero no le entusiasmaba, creía que había perdido el tiempo y que siendo bailarina hubiera tenido un futuro mejor que siendo actriz.

¿Cuál es el atractivo del teatro?

Es algo mágico, toda la energía que se forma antes y después de la función. En esta obra que estoy haciendo en el Teatro Amaya, “Conversaciones con mamá”, con Jesús Cisneros, nos ponemos a escuchar lo que dice la gente mientras les van colocando en sus butacas.

¿Sigue disfrutando de su profesión?

Sí y con esta obra mucho, no sólo porque sea una de las empresarias junto con Jesús Piñeiro, también porque mi personaje es muy divertido. La directora Pilar Massa y Jesús Cisneros le han dado un toque especial.

¿Qué ventajas tiene ser empresaria?

Casi siempre lo he sido pero lo más importante es que puedes hacer lo que te gusta, porque el público se merece que le des lo mejor.

¿Vivimos en un mundo donde el dinero lo puede todo?

Lo demuestra las miles de personas que mueren en el Mediterráneo y en tantos otros sitios tratando de alcanzar un mundo mejor. El de las pateras es un tema que me pone tristísima porque son problemas que hay que arreglar en sus países de origen: en África, donde el capitalismo se ha adueñado de todo, corrompiendo a sus mandatarios.

¿Hemos perdido sensibilidad ante el dolor ajeno?

Por supuesto, pero también hay gente muy buena, aunque a los buenos nadie les hace caso, sólo a esos multimillonarios que se reúnen una vez al año para decidir las políticas que deben seguir los gobiernos, incluso los elegidos democráticamente.

¿Deberíamos dialogar más?

La sensación que yo tengo es que somos muy pasotas aunque, como ha ocurrido en las últimas elecciones, la gente apueste mayoritariamente por el entendimiento. Yo admiro mucho el carácter de los españoles, a veces tan sorprendente, como cuando el 8-M miles de mujeres se echaron a las calles.

¿Por qué causa se movilizaría usted?

Ahora no me movilizaría por nada, porque lo único que he recibido ha sido venganzas de unos y nada de los otros.

María Luisa Merlo
Ana Ruiz

¿Qué tienen nuestros políticos contra la cultura?

A los ingleses y a los franceses sí les importa, aunque creo que hay un bajón en toda Europa respecto a la cultura.

Cuando habla con sus nietos, ¿ve esa diferencia abismal entre generaciones?

En mi familia, no: concretamente he estado con el que estudia en Canterbury, Inglaterra, y no sabes lo nervioso que se puso porque quería votar el 28A y quería votar al que fuera más justo. Me pareció maravilloso que siendo tan joven tenga las ideas tan claras.

¿Qué le preocupa?

El cambio climático, el futuro, por eso cuando le vi tan nervioso y preocupado por acertar con lo que él creía más justo, pensé: qué juventud tan maravillosa tenemos.

Usted viaja mucho con ellos…

Recientemente me he llevado a todos los nietos a Londres, donde Carlitos, el mayor, ha estado viviendo conmigo, e Ismael también. En Londres les llevo al teatro, a exposiciones y nos lo pasamos muy bien juntos.

¿Son conscientes de lo famosos que son en su familia?

Yo creo que sí, porque es un amor y una admiración tan especial la que sienten por mí que creo que son felices con la familia que tienen. Saben mucho de teatro y siempre vienen a verme y opinan sobre las obras; en ese sentido, les gusta cómo somos.

¿Alguno tiene madera de artista?

No, con los nietos se ha roto la tradición: Carlitos, es productor, a Ismael le gusta mucho estudiar, su hermano Ángel, el pequeño de Amparo, estudia en Canterbury, yo creí que sería actor, pero no quiere; y Jaime, el de Caco, está trabajando.

¿Qué le aporta la meditación?

Mucha calma, la que siento desde que hace 22 años hice un curso que se titulaba “Mirada adentro” y que se estudia en una escuela de psicología espiritual que hay en Los Ángeles. No es una religión, pero sí es una filosofía de vida.

¿Qué enseña la meditación que no aporte la filosofía?

Te enseñan a amar todo lo que nos rodea y eso te ayuda a superar muchos problemas: no sabes lo que a mí me ha ayudado, y cuando yo doy charlas, ayuda a quienes me escuchan, porque la gente se desahoga. Nunca se les interrumpe ya que es como si al contar sus problemas, éstos se fueran evaporando...

¿Hasta cuando va a seguir trabajando?

No me pongo límites porque Jesús Piñeiro me facilita mucho las cosas. Ya estamos buscando la próxima función.

María Luisa Merlo
Ana Ruiz

¿Algún método para memorizar las obras?

Tengo muy buena memoria pero estudio de oído. Grabo lo que tengo que decir, y mientras hago la comida, o me baño, lo escucho. Un método que me inventé cuando hacía cine en Roma, ya que al hacerlo en tres idiomas, tenía que grabarlo.

¿Cómo es su vida fuera de los escenarios?

-Veo televisión, voy al cine, pero sólo películas especiales. Al teatro apenas voy porque me da mucho miedo pasarlo mal, por el respeto que siento por mis compañeros.

¿Por qué se valora tanto la juventud y se castiga la experiencia?

Todas las actrices se quejan de lo mismo, en cambio, lo que yo veo por parte del público es respeto y admiración. ¿Tú sabes lo que es salir al escenario y que se rían o que al finalizar me tiren besos?

¿El teatro sigue siendo el refugio de los grandes actores?

Las que seguimos llenando somos tres: Concha Velasco, Lola Herrera y yo. Cuando las veo me las como a besos.

Se envejece cuando se deja de tener metas?

Yo me iré cuando vea que no puedo dar lo que me pide el público, pero me iré como Amparo Rivelles, despacito, sin decir nada. Un día, se acercó al público y les dijo: señores, han visto ustedes la última función de Amparo Rivelles. El público se puso en pie... Y estuvo cuatro años en su casa hasta que murió.

¿Así le gustaría su despedida?

Yo no diré nada: me iré simplemente, pero cuando vea que no puedo seguir ilusionando al público.

¿Quién es María Luisa Merlo?

Nació en Valencia el 6 de septiembre de 1941. Hija de actores: Ismael Merlo y María Luisa Colomina.

Trayectoria Debuta como bailarina en Verona, hasta que lo hace en el cine de la mano de José María Forqué, en 'De espaldas a la puerta'. A partir de 1965 centra su carrera en el teatro y televisión, interpretando papeles en Primera fila, Estudio 1. En 1973 protagoniza junto a su marido, Carlos Larrañaga, la comedia 'Compañera te doy', para TVE. Trece años más tarde encarnó a Rosa, la madre de Julia, interpretada por su hija Amparo Larrañaga en la serie 'Media naranja'. En 2006 hizo lo propio con Luis Merlo, su otro hijo, dando vida a Leonor, la madre de Mauri, en 'Aquí no hay quien viva'. Ha intervenido en numerosas series como 'Luna negra', 'Mis adorables vecinos', 'Los Serrano' y 'Somos cómplice'. Ha recibido numerosos premios, entre ellos, la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes. Hasta el 13 de julio está en el Teatro Amaya de Madrid con la comedia 'Conversaciones con mamá'.

Familia Casada con Carlos Larrañaga, tuvo tres hijos, Amparo, Luis y Pedro. Años más tarde se casó con Michael Kenton y se divorció.

La foto favorita de María Luisa Merlo

María Luisa Merlo
Juan Gyenes

“Esta foto me la hizo Juan Gyenes, el famoso fotógrafo, cuando tenía 13 años, y le decía a mi madre: ‘mira qué cara de buena tiene’. Imagínate”

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