Nacho Duato explica cómo y por qué salió del armario

El coreógrafo y bailarín nos abre la puerta de su casa y nos concede una entrevista en la que habla de su intensa vida personal y profesional.

Nacho Duato
Fernando Roi

La casa donde vive Nacho Duato es obra del famoso arquitecto Eduard Ferrés. Situada en el centro de Madrid, está decorada con un gusto exquisito: no faltan los cuadros, algunos de pintores famosos, otros suyos, pues pintar es una de sus grandes pasiones, además de la danza y la lectura. Tiene libros por toda la casa: algunos, herencia de su abuelo, otros de arte, de música, de escritores rusos, de la guerra española o de la actualidad política.

Educado en las escuelas más famosas de Londres, Bruselas o Nueva York, Nacho ha gozado del favor del gran público desde muy joven. Dirigió la Compañía Nacional de Danza durante diez años, etapa que recuerda con cierta amargura por la falta de interés que los políticos españoles por la cultura y, muy especialmente, por la danza.

¿Qué extrañaba más de Madrid cuando vivía en Rusia?

Mi casa, a los amigos, a mi familia... Cuanto más mayor eres más te tiran tus raíces.

¿Encontró en San Petersburgo lo que no consiguió en España?

Cuando hace diez años me pegaron la patada y me cesaron como director y coreógrafo de la Compañía Nacional de Danza, dejé esta casa abierta porque me marchaba pero sabía que iba a volver; tarde o temprano, iba a volver. Cuando ya me instalé en San Petersburgo venía menos porque esta lejos y porque llegué a hacer más de 200 espectáculos al año y eso me exigía mucha dedicación, pero cuando me fui a Berlín ya venía más a menudo porque está aquí al lado.

¿Se considera ciudadano del mundo?

Un poco sí, pero fíjate qué curioso: cuando llegué a Rusia a dirigir el ballet del Teatro Mijáilovski, los rusos no se creían que me iba a quedar mucho tiempo.

Nacho Duato
Fernando Roi

¿Debido al frío?

En parte sí y eso que yo había vivido en Estocolmo a 20 grados bajo cero, más o menos como en San Petersburgo, pero lo pasé mal.

¿Por qué?

Porque hacía vida de ermitaño: vivía en una casa alejada del centro de la ciudad y con esas temperaturas tan bajas no podías pasear, sólo había luz cuatro horas al día, nadie hablaba inglés. Pero me sirvió de mucho.

¿Para aprender a vivir en soledad?

Sobre todo para reflexionar; fueron tres años duros pero muy gratificantes ya que al segundo me dieron el Premio a la personalidad más popular de San Petersburgo. Imagínate lo que fue eso para mí.

¿Le mereció la pena los sacrificios que tuvo que hacer?

A nivel profesional mucho, personalmente vivía muy solo, no hacía vida social. Tampoco me dejaban ir solo por la calle, tenía que ir acompañado de un chófer y un intérprete: era como vivir en una jaula de oro.

Sin embargo, el ruso es un pueblo amante de la danza.

En ningún sitio he sentido tanto respeto por la música como en San Petersburgo. Algunos me dicen: aquí tienes el mismo rango que el primer astronauta que llegó a la luna.

Qué diferencia de trato con el que le dieron los políticos españoles durante su etapa en el Ballet Nacional...

Lo que hacemos los artistas, lo hacemos porque nos gusta y también para que se nos reconozca nuestro trabajo, para que se nos quiera y se nos entienda. Las medallas y todo lo que eso conlleva, se agradece, por supuesto, pero no es lo fundamental.

"Mi padre nunca vino a verme a un estreno porque se avergonzaba de mí"

¿Por qué la cultura está tan mal valorada en España?

Esto llega hasta tiempos de Isabel la Católica, cuando expulsaron a los judíos, pero sobre todo a los moriscos, con lo adelantados que estaban los moriscos en el arte, la medicina, la arquitectura… y ese desinterés de entonces llega a los Borbones y hasta a nuestros días, pero no sabría decirte el por qué.

¿Quizá por el gran poder de la Iglesia?

Seguro: el poder del catolicismo de esa España un poco negra, ha tenido un gran peso en nuestro desarrollo como país. Si a eso le sumamos los cuarenta años de dictadura...

Llevamos otros 40 años de democracia y las cosas no parece que hayan cambiado.

Somos la única capital de Europa que no tiene una compañía de Danza, algo que sí tienen Portugal, Rumanía, Viena, Bélgica, Amberes. Todas las grandes capitales europeas.

Los políticos no son los únicos culpables.

Cuando yo actuaba en el Teatro Real y me decían que vendría la reina Sofía, me hacía mucha ilusión porque eso quería decir que con su sola presencia apoyaba la danza, logrando que mucha gente fuera a vernos.

Nacho Duato
Fernando Roi

¿Ha tenido oportunidad de agradecerle su apoyo a la música?

En una ocasión en la que nos encontramos en una exposición en el Hermitage de San Petersburgo, donde yo era el único artista español, me llamó y me dijo muy bajito: Nacho, siento lo mal que te hemos tratado en España.

¿Qué le contestó?

Que ella no me había tratado mal. Te lo cuento porque siempre que iba al teatro, cuando me acercaba al palco a saludarla me decía: “Siento mucho que el Rey no haya podido venir”. En una ocasión le dije: “Señora, no me lo diga más porque ya sé que al Rey lo que le gusta es la vela, el tenis, el fútbol, los toros y la caza, pero no la danza”.

Qué pena, ¿no?

En cambio, Putin ha ido ya a cuatro estrenos míos. Y hace unas semanas, en la cena de gala de despedida del Director de la Filarmónica, que presidía Putin, estuvo veinte minutos charlando sobre la música rusa, sobre Stravinsky: ésa es la diferencia.

¿Tiene esperanza de que los líderes jóvenes reviertan la situación?

No. ¿Tú has oído hablar de Educación en esta campaña electoral, si debe ser pública o concertada o de cultura? Yo no, y eso que me consta que a Pedro Sánchez le interesa.

¿Se lo ha dicho él?

Conozco mucho a su hermano David, que utiliza el seudónimo de David Azarra, que vivía en Rusia, donde dirigía una orquesta. Él escribió una composición para uno de mis ballets.

No lo sabía.

Y al padre de Sánchez le conocí porque era el gerente del Ministerio de Cultura cuando yo dirigía la Compañía de Danza y con quien tenía que despachar cada mes. Fue él quien me habló de su hijo David, del que me comentó que iba a estudiar composición a Rusia, donde nos conocimos. Pero aunque a la familia de Pedro le gusta el arte, tampoco él habla de cultura ni ha ido nunca al ballet.

"La reina Sofía me dijo una vez: siento mucho lo mal que te hemos tratado en España"

¿Le extraña?

No. En una ocasión, Felipe González me invitó a cenar a su casa. Fue cuando me pegaron la patada y me despidieron de la Compañía de Danza. Él se enteró porque se lo contó Carmen Romero, su mujer. En un momento de la cena, le pregunté por qué nunca había ido a vernos y ¿sabes lo que me contestó?

Ni idea.

Que no había ido por la cantidad de escoltas que llevaba cuando era presidente... Cuando yo estaba en Amsterdam, la reina Beatriz iba una vez al mes al teatro con su dama de compañía, el chófer y un guardaespaldas, y aquí la Reina Sofía igual: no era un argumento de peso.

¿Por qué dejó la Compañía de Danza?

Porque no teníamos presupuesto, no puedes hacer un gran clásico, con un piano y dos violines, cuando necesitas 80 músicos.

Nacho Duato
Fernando Roi

Usted se formó en Londres, Bruselas y Nueva York.

Empecé en Valencia, y después me fui a estudiar a todos esos sitios, siendo el único español que estudiaba danza en esos centros, salvo una chica de Alicante.

Fue un adelantado a su tiempo.

Yo abrí las puertas a mucha gente porque en Nueva York era el único bailarín español y el único blanco.

¿Es cierto que se pagaba los estudios haciendo calceta?

Claro que hacía calceta, hacía de todo: mallas, bufandas y se las vendía a los compañeros/as de clase, claro que sí.

¿Quién le enseñó a hacer punto?

Mis hermanas, y como pasaba tantas horas en el tren, me entretenía haciendo calceta.

¿Qué fue lo más duro durante esos años lejos de los suyos?

Como yo lo que quería era bailar, nada me parecía duro. Ahora, las cosas han cambiado, cualquiera que tenga un trabajo quiere inmediatamente dirigir la empresa, tienen prisa por llegar lejos. Entonces no, lo que yo quería era bailar y la única forma de hacerlo era irme a Londres, Bruselas o Nueva York y, si para conseguirlo tenía que trabajar en lo que fuera, lo hacía y feliz de la vida.

¿Cómo reaccionaron sus padres cuando le vieron marchar siendo tan joven?

Cuando volvía de Londres lo hacía en tren y mi madre me mandaba el chófer a recogerme a Barcelona. Una vez se vino conmigo un amigo y se quedó de piedra cuando vio al chófer, pero mucho más cuando vio en la puerta de nuestra casa al mayordomo y a los guardias. No le había dicho lo que era mi padre.

¿Qué era su padre?

Gobernador de Valencia, imagínate.

¿Sus hermanos celebraban sus éxitos?

Sí, éramos nueve, ahora ocho porque una hermana murió, pero nos queremos mucho, aunque no somos pegajosos. Era la forma que tenían de educarnos, mi padre era muy recto, ni de llorar ni reír ni emocionarse. Empezamos a ser más cariñosos cuando mi hermana Carmiña murió de VIH: se contagió a través de las agujas que se pasaban unos a otros.

Una tragedia.

¡Si hubieras visto lo que yo he visto sufrir a mi madre! Venía destrozada del hospital. Le cambió la cara y nunca volvió a ser ella.

Los padres no están preparados para sobrevivir a los hijos.

La muerte de esa hermana nos ablandó mucho y fue a partir de entonces cuando empezamos a escribirnos cartas, a decirnos te quiero, a apoyarnos unos a otros.

¿Un punto de inflexión en su vida?

Sin duda. Yo entonces empecé a colaborar con Apoyo Positivo, una ONG en la que mi hermana colaboraba también. Ahora está mucho más controlada la enfermedad: quizá sea la razón por la que mucha gente no utiliza el preservativo y eso me parece una temeridad.

Nacho Duato
Fernando Roi

En la final del programa 'Prodigios', sorprendió evocando un capitulo de su vida muy doloroso.

Fue al ver cómo los padres de los participantes apoyaban a sus hijos: me vino a la memoria el mío, que nunca fue a verme a un estreno porque se avergonzaba de mí. Era la España que era y yo era diferente. No sabía que era gay, sólo era de otra forma.

Tiene fama de tímido, ¿lo es?

Lo soy, pero la gente ve que soy más alto que la media y eso hace que piensen que soy altivo. Tú me conoces y sabes que soy una persona cercana. Y ocurre que al no entender el ballet creen que nos pasamos la vida mirándonos al espejo.

¿Qué resaltaría de su personalidad?

No me gusta hablar de mi vida personal porque soy muy serio, pero si decidí salir del armario fue porque un artista tiene que mostrarse tal cual es.

¿Quién es Nacho Duato?

Nació en Valencia el 8 de enero de 1957.

Formación: Se formó como bailarín en la Rambert School de Londres; después, amplió sus estudios en la Mudra School de Maurice Béjar, en Bruselas, y en la American Dance Centre de Alvin Ailey, de Nueva York.

Trayectoria: Comienza su carrera en el prestigioso Cullberg Ballet de Estocolmo, y un año después ingresa en el Nederlands Dans Theater, de la mano del director Jiri Kylián, donde se revela como una estrella del ballet y compone su primera coreografía: “Jardín Cerrado”. En junio de 1990, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música del Ministerio de Educación y Cultura le propone ser Director artístico de la Compañía Nacional de Danza. En 2010 firma un contrato para dirigir el Ballet del Teatro Mijailovski de San Petersburgo. En 2013 informó que iba a ser el nuevo director del Ballet Estatal de Berlín.

Premios: Premios de Oro de la Danza, Grado de Caballero en la Orden de las Artes y las Letras de Francia; Medalla de Oro de las Bellas Artes; Premio Ciudad de Alcalá de las Artes y las letras.

La foto favorita de Nacho Duato

Nacho Duato

“Esta foto me la hice para mi primer pasaporte en un fotomatón. Me llevó mi hermano en moto a hacérmela y después a la Policía. Tenía 20 años”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo