La actriz Antonia San Juan, a sus 60 años, siempre ha intentado hacernos reír o emocionarnos con sus actuaciones. Especialmente para recordar son sus papeles para Almodóvar (como Agrado, en 'Todo sobre mi madre') o como Estela Reynolds en la serie 'La que se avecina', pero detrás de los personajes hay una persona real con sus problemas y vivencias de verdad, y ahora ella ha querido sacarlos a la luz en un reencuentro con su compañera de serie Vanesa Romero en el programa 'Corazón', donde ha revelado que hace años estuvo a punto de morir tras una operación que acabó complicándose.

Dura ha sido también la declaración de que, poco después de mudarse a Madrid (ella es natural de Las Palmas de Gran Canaria), llegó al punto de tener que robar para comer: "No era fácil encontrar trabajo en esa época. Robar para comer, un casero tocándote la puerta para que le pagaras... pero siempre mi deseo ha podido más que la circunstancia", ha recordado sobre aquellos difíciles inicios, a los que se unió otra desgracia: un problema de salud en el apéndice que desembocó en una cirugía para retirarlo, pero que se le fue complicando por momentos. Un órgano, el intestino, que le ha dado más de un quebradero de cabeza y le obligó a pasar de nuevo por quirófano en 2017.

Por aquel entonces se hizo amiga de la ya fallecida Verónica Forqué: "Yo vivía en el segundo y ella en el tercero. Venía todos los días a preguntar por mí”, ha recordado en en TVE, pero la recuperación no tenía buena pinta y Verónica le dio un consejo que le salvó la vida: "Tienes que ir al médico. Tú no puedes estar así". Y dicho y hecho: Antonia se dirigió al médico, donde le diagnosticaron una fisura interna que se había infectado y que había infectado otros órganos, lo que desembocó en un ingreso de un mes en la UCI en el que se pronosticaba lo peor: "Mis padres vinieron directamente para despedirse, para decirme adiós, porque me moría directamente", ha dicho emocionada. Sin embargo, finalmente todo salió bien y hoy puede contarlo.