Alejandro, un muchacho con nombre de emperador, como decía su madre, María Jiménez, ha sido el verdadero hombre de la vida de esta mujer, que ha fallecido el 7 de septiembre a los 73 años. La artista, con su voz áspera e inconfundible, le cantaba nanas únicas que él mantiene en el recuerdo. Fue el único hijo de la cantante sevillana nacido de su relación con Pepe Sancho, su marido de ida y vuelta con quien mantuvo una tormentosa relación, que su propio hijo definió como tóxica en en una entrevista a comienzos del presente año.

maria jimenez con su hijo alejandro
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María quería con locura al niño, un crío que mantenía un parecido extraordinario con su hija Rocío, fallecida en accidente de tráfico en 1983. Ella tenía 17 años, y Alejandro tan solo contaba dos cuando ocurrió la tragedia.

La muerte de Rocío sumió a María en un pozo de tristeza y desesperación, pero su hijo fue su flotador existencial, sin él se habría hundido. Pepe Sancho no estuvo quizás a la altura de las circunstancias, pero Alejandro, entonces un bebé de mofletes sonrosados que tanto le recordaba a su hija, le hizo recobrar las ganas de vivir. Con el paso del tiempo, Alejandro, un muchacho sensato e inteligente que maduró mucho antes de lo normal, se convirtió en el caballero andante de su madre, en su mejor defensor.

En su casa presenció escenas dantescas entre ella y Pepe, como la propia María confesó incluso en los tribunales. Pero lo peor fueron los malos trataos que le impulsaron a testificar a favor de su madre en la batalla judicial que mantuvo contra su padre, Pepe Sancho. “Yo soñaba que lo mataba a golpes. Le tenía odio por muchos aspectos. Eres un crío y no lo entiendes", llegó a manifestar Alejandro en una entrevista durísima que le sirvió en parte de terapia para cerrar heridas.

la cantante con su hijo alejandro
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Pepe Sancho había rehecho su vida junto a Reyes Monforte, y presumía de su felicidad y le dio de lado. Aún así, Alejandro le perdonó el día que falleció. Ahora se ha quedado huérfano de la persona que más quería. Su padre, dice, se le aparece en sueños en son de paz, su madre, a buen seguro, velará por él como siempre lo hizo, con el amor infinito de una madre para quien su hijo lo fue todo.

Alejandro, además, le dio a María Jiménez una de las mayores alegrías de su vida al convertirla en abuela de una niña el 25 de agosto de 2016. "Voy a ser abuela, estoy como loca de contenta, lo estoy deseando como agua de mayo", decía María Jiménez poco antes del nacimiento de Julia. La pequeña, que ya tiene siete años, era un juguete para la artista.