Los abogados siempre buscan atenuantes, y el equipo de Daniel Sancho podría contar con una baza a su favor tras las exclusiva que emitió este lunes día 18 el programa de Sonsoles Ónega. Han conseguido hablar en exclusiva con un hombre llamado Luis que podría servir de testigo para la defensa. Todo ocurrió en el año 2005, cuando asegura que sufrió acoso por parte del cirujano plástico y decidió poner los hechos en conocimiento de la justicia.

Edwin se habría obsesionado con él hasta el punto de llamarle 143 veces por teléfono y propinarle una paliza en la puerta de su casa en la que llegó a morderlo. ''Lo conocí en un bar. Él se arrimó a ofrecerme un trago (...) yo le dije que no. Me empiezo a asustar cuando él exagera en las llamadas. Cuando no entiende lo que es un no, yo realmente no quería ser ni su amigo, ni quería nada con él'', manifestó.

Acusan a Edwin Arrieta de chantaje y de acoso

Revela este mismo hombre que también sufrió presiones y chantajes, en eso coincide con la versión que ha dado Daniel Sancho para explicar los motivos que le impulsaron a acabar con la vida de su víctima. ''Me chantajeaba con hablar con mi familia, con que me iban a pasar cosas, con que me iba a mandar a personas, que tenía personas siguiéndome'', dijo.

Una de las declaraciones más impactantes del hombre que acus ahora a Edwin fue esta: ''En mi mano tengo una cicatriz de una mordedura que él me hizo en una de sus agresiones. Yo me sentí identificado con Daniel cuando vi la noticia. O me hubiese matado, o yo lo hubiese matado''. Todas estas declaraciones tendrá que demostrarlas ante la justicia de cara a Edwin Arrieta.

Esta frase recuerda mucho a lo que dijo Daniel Sancho tras ser detenido: "Soy culpable, pero yo era el rehén de Edwin. Me tenía como rehén. Era una jaula de cristal. Me hizo destruir la relación con mi novia, me ha obligado a hacer cosas que nunca hubiera hecho".

Daniel Sancho tendrá una tercera oportunidad para hablar con el Juez antes de que se fije la fecha de la vista. Seguirá en prisión y el fiscal podría pedir para él incluso la pena de muerte.