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Daniel Sancho vivía con su abuela, Noela Aguirre, la viuda de Sancho Gracia, cuando estaba en Madrid. Su relación con su madre no era igual a la que tenía con su padre, según manifestó el responsable de la cárcel de Kohn Samui, pero lo cierto es que es Silvia Bronchalo quien ha estado hoy a su lado en la última vista antes del juicio por el presunto asesinato de Edwin Arrieta a manos de su hijo. La defensa de Daniel argumenta que la muerte fue un accidente como consecuencia de una pelea.
Se trataba de la tercera vista provisional ante el juez y la fiscalía de Daniel Sancho, acusado del asesinato con premeditación de Edwin Arrieta, descuartizamiento y sustracción de documentos para eludir la acción de la justicia. La fecha del juicio ha sido fijada para el próximo día nueve de abril, y en principio se prolongará hasta el tres de mayo de 2024. Lo ha establecido este martes el juez que lleva este caso.
No se ha visto a Rodolfo Sancho, quien está intentando llamar la menor atención posible en beneficio de su hijo, dada la enorme proyección pública que tiene. No es el caso de Silvia Bronchalo, una mujer de la que apenas se conocen datos, no hay apenas huella digital sobre su vida, sus negocios o sus propiedades en las redes sociales. Se sabe que estudió arte dramático, y que trabaja en una importante aseguradora como gestora de patrimonios y apoderada. Al principio pasó una larga temporada en Tailandia yendo a ver todos los días a su hijo, luego se publicó que había un desencuentro con el padre de su hijo a la hora de abordar el caso y llegó a decirse en varios programas de televisión que no estaba conforme con la línea jurídica elegida por Marcos García Montes. Después se vio que Rodolfo y Silvia estuvieron juntos en la última vista, unidos por su hijo, el pasado 27 de noviembre, pero hoy ha sido solo ella quien ha estado junto a Daniel, que ha llegado en una furgoneta al juzgado.
Correcta y muy educada con los medios, la actitud de Silvia Bronchalo
Vestida con un traje de chaqueta negro, top blanco, y con discretas joyas de plata, ofrecía una imagen seria a la entrada del juzgado. Ha dado las gracias a los reporteros y ha dicho que estaba bien mientras subía las escaleras. Como ella misma dijo, su misión es estar al lado de su hijo y apoyarlo. En noviembre se hizo público un comunicado en el que desmentía que hubiera problemas por su parte y estuviera interfiriendo en el juicio: “La preocupación de nuestra representada se centra única y exclusivamente en el bienestar de su hijo. En modo alguno ha intentado entorpecer o interferir en dicha defensa, y toda su intervención se ha centrado en buscar las mejores opciones para su hijo. Nuestra representada siempre se ha mantenido al margen de los medios de comunicación, y nunca ha emitido comunicado ni transmitido información alguna a ningún medio”. Añadían: “Instamos a los medios de comunicación a no volver a emitir y difundir información alguna, bajo ningún concepto, sobre nuestra representada, en lo que se respecta a su actual relación con Rodolfo Sancho y a la defensa letrada que está recibiendo su hijo Daniel Sancho en Tailandia y en España”, terminaba el comunicado, reservándose “el derecho de interponer acciones legales en defensa de sus intereses”.












