Isabel Preysler ha sido muy generosa en 'El Hormiguero'. La madre de Tamara Falcó le ofrecía a Pablo Motos una de sus mejores entrevista, y es que no ha tenido pelos en la lengua para hablar de temas íntimos de su vida. La Navidad ya está aquí e Isabel tiene todo preparado para disfrutar de las fiestas con todos sus hijos en Miami. "Se cena un poquito de todo. Es un menú complicado, Pablo. Pavo, siempre. Normalmente, cuando lo hacemos en Madrid, lo hace el padre de Fernando, que le queda buenísimo", refiriéndose al padre de Fernando Verdasco. "Se sirve carne, como un solomillo, por ejemplo. Pero, por ejemplo, Julio, que no toma carne... Entonces hay que hacer una pasta y también para los niños. Pero hacemos el pavo con todo, ¿eh? Con el puré de patatas, el puré de castaña... Y con todas las salsas. La de 'cramberry', que es típica", contaba.

Pablo Motos le preguntaba a la reina del papel couché qué tiene que tener un hombre para enamorarla e Isabel le respondía con sus tres requisitos indispensable: Inteligencia, buen humor y ternura. La invitada reconocía que los padres de sus hijos habían sido muy importantes para ella y se deshacía en halagos sobre su último marido, Miguel Boyer. "Era una persona muy estricta, muy dura, muy seria. Y en casa era todo lo contrario. Con mis niñas era amoroso, cariñoso, con sentido del humor", contaba.

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Acto seguido, Pablo Motos ha querido saber si se consideraba una persona fuerte o si se había hecho fuerte. La reina de corazones se sinceraba y confesaba que por la enfermedad de su marido se dio cuenta de la fuerza que tenía. "Cuando enfermó Miguel, fue cuando me di cuenta de lo fuerte que era. Fue muy duro y había mañanas en las que no me quería levantar. Ves como tu vida, en unos segundos, cambia 180 grados. Es durísimo", contaba con la voz rota. "Que la persona que tu veías haya cambiado... Para todos los de la casa era un cambio tremendo. Miguel estuvo dos meses en la UCI y después dos años y ocho meses en total enfermo. Y le cuidamos muchísimo. Fue el centro de toda la casa. Pero era durísimo ver un Miguel Boyer, brillante como era, verlo ya cambiado", decía con los ojos llorosos.