Lara Dibildos no suele ser de las que guarda con recelo detalles de su vida privada, y nunca ha tenido problema en compartir con la Prensa sus alegrías, sus tristezas o sus relaciones. De hecho, con nuevo novio, Carlos Maturana, no tardó en mostrarse feliz ante los medios este verano, pero Lara tampoco es de piedra, y también le cuesta hablar de algunos de los momentos más dramáticos de su vida. La actriz nació ya siendo famosa por ser hija de la ahora fallecida Laura Valenzuela, por lo que no fue ningún secreto que a los 19 años sufrió un cáncer de tiroides que le cambió radicalmente la vida. Se recuperó de aquello, pero hablar sobre esa complicada etapa de su vida aún le cuesta, aunque ahora, más de 30 años después, parece que ha superado ese traumático momento y se ha abierto sobre ello.

A sus 53 años, Lara es una mujer que mira a su pasado con madurez, por lo que ya no tiene miedo de esconder aquellos años en los que tanto ella como su familia lo pasaron tan mal. En 2017 celebró abiertamente el 25 aniversario de su curación del cáncer, del que habló como nunca antes en el programa de televisión 'Lazos de Sangre' en 2020, pero ahora ha querido contar detalles que nunca antes había revelado, como que después de su enfermedad sufrió anorexia y bulimia: "Todo pasa, pero hace falta mucha ayuda de profesionales y de familiares y amigos. Superarlo uno solo es muy complicado. Al principio me costó pedir ayuda, porque no entendía lo que me estaba pasando", comentó en el estreno de su nueva obra, 'Inmaduros'.

lara dibildos en el estreno de su obra inmaduros, posando en el photocall con vestido corto negro y botas altas negras
Gtres

Lara Dibildos recuerda el drama que vivió con el cáncer

A pesar de que la actriz tenía todas las comodidades en su vida, los problemas de salud se cebaron con ella muy pronto, y consiguió salir adelante, si bien reconoce que no fue nada fácil: "Tuve que luchar contra un cáncer, como muchísima gente. Te levantas cada día pensando en que te quieres curar y quieres vivir, y cuando te dicen que estás curada es la mayor felicidad, pero entonces te das cuenta de que en tu vida ya no sabes por dónde vas, vas sin rumbo: ya no te levantas pensando en 'quiero vivir', sino en 'qué quiero hacer ahora con mi vida'. Entonces te pierdes un poco, y más cuando eres tan joven como era yo. Hay que tener mucha fuerza de voluntad, pero bueno, prueba superada", añadió feliz de poder contar su experiencia.