Anabel Pantoja llevaba años fantaseando con convertirse en madre, y a pesar de que ha tenido varias relaciones, e incluso alguna acababa en boda -como con Omar Sánchez-, por fin ha podido ver cumplido su sueño junto a su actual pareja, David Rodríguez, con la llegada al mundo el pasado 23 de noviembre de la pequeña Alma. Anabel ha tenido que acostumbrarse a su nueva situación, que es que todo gire en torno a la recién nacida, y da la impresión, a juzgar por sus últimas declaraciones, que eso es lo que más cuesta arriba se le está haciendo, porque, acostumbrada a hacer y deshacer como le venía en gana, ahora no le queda más remedio que dedicar todo el tiempo que tiene (y el que no tiene también) a su hija: "No me da la vida", aseguraba en sus stories de Instagram.

La colaboradora e influencer, que nada más dar a luz se ha tenido que enfrentar a las críticas de sus 'haters', se ha dado 'de golpe', así, con la realidad de ser madre: no tener tiempo para prácticamente nada. Aunque, eso sí, se considera 'afortunada': "No me acordaba de lo que era subir 25 historias al día. Cojo el móvil para ver mensajes, para intentar un poco actualizarme, pero no me da la vida. Pero bueno, bien. Estoy con una ayuda impresionante, menos mal que mi madre se ha venido aquí conmigo un par de meses, y David está al 100 no, al 200%. Y yo mientras estoy recuperándome poco a poco, pero también doy de sí", se sinceraba. "Es un mundo nuevo, pero un mundo que te atrapa", aseguraba también.

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Instagram Anabel Pantoja

Anabel Pantoja revela dónde y por qué se 'esconde' para hablar por teléfono tras tener a su hija

Sin embargo, se ha dado cuenta de que va a tener que gestionar su tiempo de otra manera, porque incluso hacer cosas básicas y normales del día a día, como ducharse, es una tarea que a veces puede complicarse, y es precisamente ahí donde ha encontrado el sitio perfecto para 'esconderse' y desconectar hablando por teléfono con sus amigos: "¿Cómo es el momento ducha? La suerte que estoy teniendo, porque mientras me ducho se pueden quedar mi madre o David abajo con la niña. Incluso hago videollamadas a amigos mientras me estoy duchando para socializar", señalaba con humor.

Y es que precisamente ese es otro de los momentos duros de convertirse en madre: todo tu mundo se resume en el bebé y todo lo que le rodea. Por eso, en esos pequeños ratos libres de apenas unos minutos necesita despejarse y hablar de otras cosas que no sean la maternidad: "Les digo 'no quiero hablar de esto, contadme cotilleos, contadme cositas de vuestras vidas y tal'... y ese, y darme mis cremitas después, es mi momento", afirma. Sin duda, un gran cambio en su vida al que no dudamos que, antes o después, se adaptará.