El día 8 de enero es una fecha clave en la vida de Sergio Peris-Mencheta. Por una de esas extrañas sincronías que depara la vida, en este día de San Apolinar coinciden el cumpleaños de su mujer Marta Solaz y la fecha en la que ingresó en el hospital, hace exactamente un año para ser tratado del cáncer que padece. El actor y director, luchador y optimista, ha compartido en sus redes sociales el siguiente mensaje que acompaña a una foto en la que se le puede ver con su mujer, sus hijos Río y Olmo, y otros amigos y familiares:

"Hoy se celebra un año de mi ingreso en el hospital. Hoy mi compañera cumple cuarenta y todos, y está más bella que nunca", ha escrito Sergio Peris-Mencheta en una foto subida a sus stories de Instagram, obtenida durante la fiesta de celebración del cumpleaños de su mujer, también actriz, en Cataluña. El hashtag no puede ser más significativo: "Celebrando la vida".

sergio peris mencheta
Sergio Peris-Mencheta//Instagram

Lejos de recordar el 8 de enero como una fecha aciaga por su ingreso en el hospital, Sergio Peris-Mencheta vive el presente con intensidad. Celebra que está vivo un año más junto a las personas más importantes de su vida. Como se recordará, días después de su ingreso, desde Estados Unidos el director comunicaba a sus seguidores que padecía leucemia y que estaba pendiente de un trasplante de médula. El pasado junio recibía el ansiado trasplante gracias a su hermano, un donante "full match" perfectamente compatible con él.

Sergio Peris-Mencheta habla de su recuperación: "Por dentro estoy muy bien"

Gracias a él, como confesó recientemente en una emotiva entrevista concedida al programa de la Ser 'El Faro' que conduce Mara Torres, podía enfrentarse a "la segunda parte de su vida". Después de ese período, reconoce encontrarse bien, pero es cierto que arrastra varias secuelas. "Por dentro estoy muy bien. Todos los resultados son buenos. La enfermedad ha desaparecido y las analíticas son buenas, aunque aún estoy con mucha medicación", explicaba al tiempo que añadía que una de sus principales motivaciones a la hora de afrontar la enfermedad era "demostrarles a mis hijos que podía sobrevivir".