Jesús Calleja ha cumplido su sueño este martes 25 de febrero. A punto de cumplir 60 años y de la mano de Mediaset y Prime Vídeo, el aventurero leonés ha hecho historia al viajar al espacio a bordo del cohete New Shepard de Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, convirtiéndose así en el tercer español en salir de la Tierra, el primero no astronauta. El protagonista de ‘Calleja en el espacio’ se introdujo en la cápsula al mediodía junto con Lane Bess, fundador y director de Bess Ventures and Advisory; Elaine Chia Hyde, física y piloto; Dr. Richard Scott, endrocrinólogo reproductivo y profesor científico, y Tushar Shah, codirector de investigación de un fondo cuantitativo en Nueva York. Todos ellos recibieron una formación teórica donde aprendieron cada una de las fases del vuelo, y también práctica para conocer de primera mano el funcionamiento de la cápsula, de los intercomunicadores con el centro de lanzamiento y la colocación de los arneses.

Tan solo unas horas después de bajarse del New Shepard, el presentador ha compartido sus primeras impresiones. “Es tan abrumador, tan sublime, que no tengo palabras para describirlo”, empezaba contando. “El planeta es de un azul tan intenso que parecía casi fosforito y el universo es un negro absoluto, un negro que no existe en la Tierra”, ha detallado emocionado. Además, se sorprendió al notar lo curvada que se ve la Tierra desde el espacio: “Pensé que a nuestra altura no se apreciaría tanto, pero la esfericidad es perfecta”.

A pesar de su preparación, Calleja ha reconocido que hubo un momento en el que se desorientó al soltarse del asiento en ingravidez. “Me solté y, al estar tan emocionado grabando y contando todo, me giré sin darme cuenta. Cuando llegó la reentrada, pensé que algo no iba bien, porque sentía que íbamos en picado. En realidad, yo era el que iba al revés con respecto a los demás”, contaba entre risas. “Ver la atmósfera desde fuera me ha hecho recapacitar. Es una capa finísima, frágil, y debemos protegerla”.

El momento más emotivo llegó cuando se dio cuenta de que estaba llorando: “No podía hablar, me quedé sin palabras. Vi una gota flotando y pensé que era del aire acondicionado, pero era mía”.