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Camilo ha sido el invitado de este miércoles de Pablo Motos en 'El Hormiguero'. El cantante ha acudido a divertirse al programa después de un año sin haber acudido, lo que ha hecho que se cargue de historias con sus dos hijas, Índigo y Amaranto, con las que Motos se ha quedado sin habla. El presentador, que tiene una gran relación con Camilo, ha querido repasar las diferentes anécdotas que ha protagonizado como padre, destacando uno de los aspectos por los que el cantante ha sido más juzgado en los últimos meses.
"Está entre bonito y psicópata", aseguraba Pablo Motos entre risas al conocer que Camilo tiene respectivos recuerdos de sus hijas, Índigo y Amaranto, protagonizados por la sangra de ambas. Una situación que el presentador ha querido entender: "guardas recuerdos", ha sentenciado.
La almohada de Amaranto
Camilo ha destacado que estuvo presente en los dos partos de sus hijas. Y mientras que en el de Índigo todo era nuevo, disfrutó más de Amaranto, donde ya conocía todo lo que ocurriría y lo exprimió más.
"La placenta, para los que no saben, es como si fuera un segundo parto, porque está todavía dentro y hay conexión entre el bebé y ella. En la técnica que nosotros elegimos, esperamos a que esa conexión se interrumpiera solita, y llega el nacimiento de la placenta, que para mí es una de las partes más fascinantes del parto. Es como un arbolito de la vida, es increíble. Las manos me quedaron ensangrentadas", ha explicado.
Para recordar este momento, Camilo dejó las manos en la funda de la almohada, algo que guardó para el futuro.
La caída de Índigo
Pero esto no es lo único que el cantante guarda. Y es que ha aprovechado una casualidad que vivió en Japón para dejar constancia de una primera vez de su hija Índigo. “Estábamos en Japón, y mi hija, que no tenía ni un año, estaba empezando a caminar. Se cayó, se tropezó con el borde de una mesa y sangró un poquito, cuando era la primera vez que se caía y sangraba. Yo tenía una camisa blanca y se manchó de sangre, y se quedó la marca y dije: ‘Wow, es la primera caída de un ser humano’”, ha explicado.
La situación dejaba sin palabras a Pablo Motos, que intentaba entender lo que estaba intentando explicarle su entrevistado, pero sin éxito. “Si a mí mi mamá me dijera: ‘Ay hijo, me encontré un cuadro con la camisa que manchaste de sangre la primera vez que te caíste en Japón, yo estoy seguro de que, en 20 años, cuando Índigo crezca… Yo lo hubiera puesto en el centro de una mesa. El primer testimonio de una aventura”, añadía Camilo.
Con esto último Motos empezaba ha encajar la esencia de lo que explicaba el artista. "Tener ese recuerdo de la primera vez que me encontré con el dolor producto de una aventura, sería '¡guau!'", sentenciaba el cantante.












