Después de años alejada de la televisión, Silvia Bronchalo ha decidido sentarse en el plató de 'De viernes' para hablar, por primera vez, del crimen cometido por su hijo Daniel Sancho, condenado a cadena perpetua por la muerte de Edwin Arrieta. Desde desde el 29 de agosto de 2024 el hijo de Rodolfo Sancho y Silvia permanece en la prisión de máxima seguridad de Surat Thani, al sur de Tailandia. Un acto que ha cambiado la vida de toda su familia para siempre y por el que Silvia Bronchalo ha decidido acudir a la pequeña pantalla y exponer su desgarrador testimonio.

Una llamada que cambia su vida: "no me lo creía"

En esta reveladora entrevista a Santi Acosta, Silvia hace balance de los dos años infernales que ha vivido desde que en agosto de 2023 recibiese una llamada de su exmarido que cambiaría para siempre su vida. Hace dos años, Silvia estaba centrada, como desde hace años en su nueva profesión en una asegurada y ajena a todo lo que sucedía en la vida de su hijo desde hace tres años. Así lo ha desvelado la madre de Daniel Sancho.

"Sonó el teléfono y era Rodolfo", recuerda la que fuera actriz, reconociendo que, en ese instante sabía que algo no iba bien pues jamás recibía llamadas por parte del actor. "Llevaba prácticamente 20 años sin hablar con él", ha admitido, dejando claro que no existía relación entre ellos tras su complicado divorcio.

Lo primero que entendió Silvia es que habían matado a su hijo. Sin embargo, Rodolfo se lo aclaró. "No, no, no. Ha sido él el que ha matado a una persona", fueron las palabras de Rodolfo. "No me lo creía, pensaba que había algún entuerto o información que no teníamos para saber lo que había pasado... pero su padre sí tenía muy claro que había sido así". A partir de ahí su vida ha sido una verdadera montaña rusa de emociones.

Tras ello se puso en contacto con el propio Daniel, que ya había hecho la reconstrucción: "Lo primero que me dijo fue 'tenía que haberte llamado y contarte lo que estaba pasando'. Estaba muy tranquilo y creo que ya estaba relajado de haber soltado toda la tensión". En esta primera llamada, Daniel ya le habló de que Edwin "le había amenazado" y le pidió que se trasladara a visitarle.

"Tengo que priorizar su vida a mis principios"

Aunque Silvia siempre se ha mostrado reacia a los medios, ahora ha accedido a sentarse en un programa den prime time para contar su historia y así poder ayudar a su hijo. "Para mí es muy difícil porque va en contra de mis principios y valores, pero tengo la necesidad de ayudar a mi hijo económicamente. Tengo que priorizar su vida a mis principios", explicaba Bronchalo.

Con este dinero no solo quiere costear sus viajes a Tailandia y dar dinero a Daniel en la cárcel, sino dar un paso más: "Me gustaría poder cambiar ese equipo jurídico si él accede, esa forma de defensa a la que se ha llevado y eso es lo que pretendo con esta entrevista". Y es que, ha recalcado que ha sentido que "no se me ha tomado en cuenta" a la hora de elegir la línea de defensa de su hijo. Tanto que no tiene ningún contacto con el actual equipo jurídico: "Tengo que confiar en los abogados, porque son los que hay", subrayaba.

"No puedo entrar a valorar si es justa o injusta porque no soy juez. Pero como madre me parece una sentencia dolorosa, aunque entiendo que es mucho más dolorosa perder un hijo en estas circunstancias", ha sentenciado.

rodolfo sancho
Gtres

"La familia Arrieta me parecen personas humildes y honestas"

La que fuera actriz señalaba que en esta exposición mediática "no se ha tenido en cuenta, principalmente, a la familia de Edwin como fallecido. Yo como madre, ver eso me ha roto por dentro. Si a mi me ha roto y tengo a mi hijo vivo...". "Me parecen unas personas muy rectas, humildes y honestas, y con una actitud ante esto que no sé si hubiera podido llevarlo como ellos. Sin malas palabras, sin acusar ni insultar...", defendía.

"Estoy horrorizada. No me entra en la cabeza que alguien haya hecho algo así"

Sobre el asesinato y posterior descuartizamiento de Edwin Arrieta, Silvia Bronchalo confiesa que: "Estoy horrorizada, no sorprendida", subrayaba. Y es que, por su parte, "no me entra en la cabeza que alguien haya hecho así".

No obstante ha tenido que tirar adelante y lo ha hecho arropada de su madre, sus amistades y una ayuda psicológica intermitente pues, confesaba, que no ha sido constante en la terapia. "Hace ya tiempo que no lloro pero el primer año he llorado muchísimo", ha confesado.

"Nunca piensas que es la última vez"

Silvia Bronchalo ha confeasado que llevaba años sin verse ni hablar con Daniel Sancho. La última vez que se vieron antes del crimen fue el 2 de febrero de 2020 para que, después de estar en Roma, le entregara unas zapatillas. "Nunca piensas que es la última vez", decía Silvia.

Silvia ha confesado que la relación madre e hijo siempre había sido más distante desde su separación con Rodolfo Sancho. "Cada vez iba viéndole menos. Quizá él me echaba la culpa de haber roto la unidad familiar por la separación, no lo sé", reconocía.

Aunque a día de hoy esa conversación todavía no se ha dado, la entrada de Daniel Sancho en prisión ha acercado a madre e hijo: "A raíz de la tragedia hemos tenido una relación mejor. No te voy a decir buena, porque hay cosas que no están curadas todavía, pero sí más fluida". Silvia se ha apoyado también en su hijo con quien ahora mantiene una relación fluida: "es muy afortunado de seguir viviendo porque tiene otra oportunidad".

"Daniel me dulcifica la realidad"

La madre de Daniel Sancho ha explicado que su hijo "está adaptado dentro" de la cárcel donde, asegura, que no tiene constancia de que haya vivido ningún altercado pero sí ha hecho dos amigos con los que habla en inglés. "Puede que algún momento me dulcifique la realidad, pero sí me ha contado altercados con otros presos", explicaba.

Tiene contacto con él semanalmente a través de videollamada. "No nos da demasiado tiempo. Me pregunta y me cuenta sobre todo qué hace todos los días y si puede o no hacer deporte porque no siempre puede hacerlo", explicaba. Un contacto que ella necesita para "ver si está bien o no" pero en el "se le nota el paso por la prisión, en la mirada, en la expresión... No es tan alegre como tenía antes".