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Silvia Bronchalo, madre de Daniel Sancho, ha roto su silencio a través de una entrevista grabada en 'De Viernes'. La pasada semana conocimos los detalles de la relación entre madre e hijo en una primera parte de esta entrevista que dejó grandes titulares y claves para entender el contexto del chef. Nuevamente, Silvia Bronchalo ha mostrado una gran empatía con la familia Arrieta, algo que el psiquiatra José Cabrera, sentado en el plató, calificaba de "excepcional" ya que "no es fácil ver a una madre que defienda a la víctima y su familia". Esto demostraba una gran fortaleza, aunque no ha sido así a la hora de enfrentar la acusación y sentencia de su hijo.
Ella misma desvelaba que está tendiendo al aislamiento desde el primer día, algo que no es habitual en ella: "desde hace tiempo no hago la misma vida que antes. Mi vida ha cambiado radicalmente. Supongo que en algún momento me curaré un poco... pero no tiene alivio. De momento no".
El primer impacto fue el peor. Ya narró en la primera parte que conoció la detención de su hijo por boca de Rodolfo Sancho, con quien no se hablaba desde hacía años. "Quería irme directa al aeropuerto porque necesitaba saber qué ha pasado. No me planteé en ningún momento no ir a verle", decía.
En este sentido, José Cabrera apuntaba que "ella se siente nuclearmente mal" puesto que "los padres no son culpables de cómo son sus hijos pero sí son corresponsables de lo que hacen en gran culpa". Algo que ella misma corroboraba en la entrevista.
"Un poco sí porque piensas 'qué hice mal o qué no hice para llegar a esto'. Los padres siempre pensamos que somos los responsables de la educación de nuestros hijos... y de ellos. Son nuestros y lo que ellos hagan nos repercute. He pensado mucho en el pasado, cuando era pequeño, en esa semana en la que estaba ocurriendo todo, que me escribió, podría haberle llamado o escrito en esa semana y no lo hice... A lo mejor si hubiera llamado o escrito, no lo sé... si hubiera cambiado algo"
"Incluso le quiero más"
A pesar de la dureza de los hechos, sigue siendo su hijo, lo que ha hecho que a día de hoy, siga sintiendo amor hacia él, incluso mejorando la relación que tenían antes, que era inexistente: "No he sentido en ningún momento odio o rechazo a mi hijo". Una cosa que no hace que sea más fácil de entender: "Me he pellizcado muchas veces todas las mañanas pensando que era una pesadilla. Pero no es un sueño, es lo que está pasando. Saber que Daniel ha confesado hacer eso, me destruye. Lo acepto pero no lo asimilo, aunque le perdono y espero que algún día él pueda pedir perdón también".
Durante este tiempo, madre e hijo han acercado posturas, aunque son conscientes de que queda una conversación clave por tener para poder acercarse del todo. "Creo que incluso que le quiero más porque necesita ayuda, mucha ayuda, y yo se la voy a dar", ha dejado claro.
La dura experiencia en Tailandia
Las cerca de 7 veces que Silvia Bronchalo ha volado a Tailandia, lo ha hecho sola, algo que se le ha hecho muy duro a la ex actriz: "No puedes involucrar a nadie en algo tan mediático". Eso sí, a través del teléfono tenía el constante apoyo de su madre y sus amigas "que estaban pendientes de mi a cualquier hora"; además de la ayuda de una comunidad de españoles de Koh Samui y de Luis, quien se convirtió en su conductor. "Me adoptaron, literalmente, en ningún momento me dejaban ir sola a ningún lado. Esa comprensión y empatía no lo he tenido aquí por mucha gente que conozco".
Y se que, a la ya dura experiencia de tener a su hijo en la cárcel, se le añadió la dureza de un país diferente y la gran exposición mediática. "Alguien se hizo pasar por mi en la comisaría antes de que yo llegara, porque cuando fui a recoger la ropa de mi hijo no se creían que fuera yo, pensaban que era una periodista". "Si la embajada estuvo por ahí tanto fue para poner orden y evitar que muchos de vuestros compañeros acabaran en prisión", añadió.
Silvia Bronchalo desvela cómo enfrentó el juicio
Una de las experiencias más duras para Silvia fue, sin duda, el juicio. "El primer día que vi a mi hijo entrar engrilletado... es una visión perturbadora", comenzaba a narrar. "En los primeros días se le veía con fuerza. Siempre pensó que el juicio iba a terminar mejor que terminó".
"Él esperaba una absolución o una condena mucho menor...", decía Silvia quien señalaba que el equipo jurídico le había hecho creer que nunca sería una condena a cadena perpetua. "Yo tenía mis dudas. Yo hablé con mucha gente de Tailandia que conocían casos y, por lo general, no resultan en absolución", reconocía. Esto hizo que a ella le aliviara que la sentencia no fue a pena de muerte, pero le dolió la reacción de Daniel: "él no entendía nada, se volvió hacia su equipo jurídico buscando respuestas".
Y es que, la clave de la defensa de Daniel Sancho es firme: "Él sigue manteniendo que fue un accidente por una pelea. Lo que vino después fue terrorífico, a ojos de todos es terrorífico, pero sigue manteniendo que fue una pelea" por lo que no fue premeditado.













