Tamara Falcó ha sido una de las primera invitadas de nuevo programa de Ana Milán, 'Ex. La vida después'. Este nuevo espacio de Mediaset pretende explorar el impacto de experiencias vitales en figuras públicas y cómo esas vivencias han marcado un antes y un después en sus protagonistas. La primera entrega se ha estrenado este miércoles, 18 de marzo, tras semanas de expectativas, y lo ha hecho con dos invitadas muy destacadas: la cantante Rosalía y la colaboradora televisiva Tamara Falcó.

Se conoce todo sobre la marquesa de Griñón, pero Ana Milán ha ahondado en una parte muy humilde e íntima de ella. La fe y todo lo que supone en la vida de la hija de Isabel Preysler. El amor a Dios le ha hecho a la marquesa coger las riendas de su vida e incluso se atrevía a contar que más de un milagro a obrado con ella.

El milagro que más ha convencido a Tamara de que Dios existe es el que obró con su marido, Íñigo Onieva. Durante un periodo protagonizado por una fuerte pelea entre ambos debido a una infidelidad del empresario, Tamara decidió bloquearle en todas las vías posibles. Sin embargo, los planes tomaron una dirección muy distinta: “Yo le tenía súper bloqueado cuando discutimos. Y de repente, cuando ya le echaba muchísimo de menos, me empezaron a llegar sus mails. Y yo decía que no es posible, si está bloqueadísimo. ¿Cómo es posible?”.

“El día de Nochebuena, estábamos aquí sentados en la mesa con toda la familia, y ese día yo sentí una paz como en la canción ‘Noche de paz, noche de paz’, que me dijo ‘Ahora tengo que dejar ir’. Antes de eso ya habíamos hablado, habíamos llorado, hablado sobre un montón de cosas. Pero entonces sentí que era el momento de perdonar, el momento de ir a misa. Y quería ir con él a misa”. Después de intentar compaginarlo con el 80 cumpleaños de su abuela, la pareja recibió como obsequio una estampita, que interpretó como un milagro para reconciliarlos. Ese día nos encontrábamos ninguna misa hasta que de repente vimos una. Meses después nos mudamos y esa es nuestra misa".