- Clasificación de España en Eurovisión desde su debut
- 5 datos que no conocías de España en Eurovisión
- Las mejores series de 2026
Con 24 años, Álvaro Mayo no encaja en el discurso prefabricado que suele rodear a muchos nuevos talentos. El cantante sevillano no tiene reparos en mostrarse vulnerable. Además, reivindica el error, relativiza el éxito y entiende la música como un espacio de juego. Tras darse a conocer en 'Operación triunfo 2023' y, después de su incursión en el Benidorm Fest, Mayo ha construido un proyecto propio mientras aprende a moverse en una industria que, reconoce, todavía le resulta inestable. Su primer álbum, Mayo Season, le ha llevado a recorrer media España, y aunque no le va nada mal, no esconde las dificultades de tener que 'reconstruirse' tras salir del 'talent show': "Después de ‘Operación Triunfo' tienes que rebobinar y empezar de cero", asegura. Y tiene claro con este programa que "de repente eres Dios y de repente no eres nadie".
¿Qué te empujó a presentarte al Benidorm Fest?
Pensé que era un sitio muy chulo para enseñar mi proyecto. Me he involucrado en un montón de cosas, además desde el principio: en las coreografías, en la puesta en escena… Y he disfrutado mucho del proceso. Te diría que me ha gustado más el camino que luego el festival en sí, que también me lo pasé genial.
¿Qué opinas de que este año no participemos en Eurovisión?
Es lo correcto. El Festival tiene unos valores de unión, paz y amor, y no se están cumpliendo.
Entraste en 'Operación Triunfo' como Álvaro Mayo, y ahora te has quedado solo con el apellido como nombre artístico.
Lo de Mayo en realidad salió de los castings de 'OT', que nos dieron diez minutos para pensar en nuestro nombre. Mi primer apellido es Gutiérrez, así que lo cambié. Ahora me he quedado solo con Mayo para hacer una separación entre mi personaje y la persona. Es una manera como de protegerse, de dejar las inseguridades atrás. Suena a idea loca, pero a mí me resulta bastante sano.
¿Cómo te sentiste dentro de la Academia?
Estaba bastante perdido y no tenía muy claro lo que quería hacer. Antes de 'OT' tampoco tenía experiencia en la industria. Había tenido grupos y tocado en orquestas, pero no sabía nada sobre este trabajo.
¿Y te resultó difícil salir de 'Operación triunfo'?
No estuve mal en ningún momento, pero sí que te notas inestable, es como una montaña rusa: de repente eres Dios y de repente no eres nadie. Es raro, porque eres artista antes de serlo, no sé si me explico. Te haces conocido, pero ni siquiera tienes un proyecto. Es una posición complicada. Tienes que rebobinar y empezar de cero.
Y encima empiezas a vivir en Madrid.
Sí, y tienes 21 años, y te invitan a todos los eventos. En fin, se te va un poco la pinza (risas). De pronto empiezas a relacionarte diferente con la gente y dices: '¿pero qué estoy haciendo?'. Pero bueno, estoy en una etapa vital en la que estoy muy abierto a equivocarme y aprender.
¿Y qué has aprendido de esta etapa en la que te encuentras?
Pues mira, en no tomarme nada demasiado en serio. Me gusta probar cosas en la música y me va mejor cuando me la tomo como un juego. Y así, jugando, también he descubierto que disfruto mucho con la producción.
¿Qué te mantiene con los pies en la tierra?
Mis compañías, la gente que me rodea. Somos todos muy espontáneos y ellos también conmigo, me dicen las cosas muy claras y eso me gusta. Es complicado porque yo soy un chavalín normal, y luego mis espectáculos son como muy de diva. Hay una disociación ahí importante.
Cuéntame, ¿cuándo empezó tu vocación?
De siempre. Yo lo comparo con los curas que sienten la llamada de Dios, pues yo igual. Siempre lo he tenido en la cabeza. Yo soy una persona que se mueve mucho por el amor y siento que la música va de eso. A los artistas nos gusta la conexión con la gente y, aunque suene un poco feo decirlo, buscamos que nos quieran en cierto modo.
¿Y qué te dijeron en casa cuando dijiste que querías dedicarte a la música?
No les sorprendió porque en mi casa gusta muchísimo la música. En mi familia somos rocieros y siempre se ha cantado. Mis tíos tenían también un grupo de sevillanas. De pequeño me apuntaron al conservatorio para estudiar piano, pero no fue una buena experiencia, no está pensado para los niños y no podía estarme quieto.
¿Y no te dijeron aquello de que estudiaras una carrera?
Sí, me metí en Turismo y estuve un año. Después me matriculé en Sonido, por hacer algo relacionado con la música. Me tuve que meter en una universidad privada, así que trabajaba en una orquesta y en un karaoke para pagarla. Allí hacía de camarero y de showman, así conseguí tablas.
Y de pronto, 'OT'.
Sí, y ya no volví más por la universidad (risas). Ahora me llegan correos avisándome de que he suspendido todas las asignaturas.
¿Cómo vives la incertidumbre de este negocio?
Fatal, ¡me quita el sueño! Pero es tan divertido que me compensa. Tampoco me veo ahora haciendo otra cosa. Tengo mis agobios porque vengo de una familia muy humilde, pero soy joven. No tengo la necesidad de tener la vida resuelta.
¿Qué te gustaría que pasara en los próximos años?
Hombre, me encantaría que todo el mundo escuchara mis canciones. Me gustaría ir avanzando y descubrir otras facetas de mí mismo. Me gustaría abrirme más en mi música.
Antes decías que eres muy romántico, ¿crees en el amor para toda la vida?
Es muy complicado. Tenemos una visión del amor un poco antigua. Es un sentimiento que cambia y se transforma, y hay que aprender a ser flexible. Es una pena porque cada vez somos más individualistas como sociedad. También es importante cultivar el amor propio, aprender a ser compasivo contigo mismo, a hablarte bien. A veces las relaciones se deterioran porque tienes al enemigo en tu cabeza. ¡A ver si me aplico el cuento!
Los secretos de Álvaro Mayo, al descubierto en DIEZ MINUTOS
Soy muy coqueto… Para la ropa, para el maquillaje… para la rutina de belleza, no tanto. Cuando tengo dinero me compro mil potingues y luego los uso tres días.
La alimentación… Llevo tres años en Madrid y todavía estoy en el proceso de hacerme adulto (risas).
Hago ejercicio... Actualmente estoy en un parón. Tengo que volver porque siento que me ayuda mucho. Soy más productivo porque me quita mucha ansiedad.
En mi armario no faltan… Mucho pantalón, y todos anchos.
Los favoritos de belleza del maquillador Pablo Cerdán para Álvaro Mayo
DIEZ MINUTOS se cita con Álvaro Mayo en... Hard Rock Hotel Madrid
La producción se realizó en el Hard Rock Hotel Madrid, que cuenta con un diseño increíble y una ubicación privilegiada. No te pierdas su American Way of Brunch, un delicioso brunch estilo norteamericano, disponible sábados, domingos y festivos de 12:30 a 16:00 horas.
Texto: María Larrocha | Fotos: Pablo Sarabia | Ayudante de fotografía: Sara Guillén | Estilismo: María Álvarez | Maquillaje y peluquería: Pablo Cerdán | Agradecimientos: Hard Rock Hotel Madrid. Ronda de Atocha, 17, Madrid. Teléfono: 915 30 80 00.

























