El pasado 5 de abril, Paloma de Arezana y su hija, Paloma Segrelles, sufrían uno de los golpes más dolorosos de sus vidas con el fallecimiento de su marido y padre respectivamente, Francisco Segrelles. Tras un tiempo aquejado de problemas de salud -el pasado febrero el club celebró su 50º aniversario y él no pudo acudir, dejando a ambas Palomas como representantes de la familia-, finalmente Paco, como era conocido entre sus más allegados, falleció, y su esposa, hijos (Íñigo y Paloma) y nietos le despidieron en la intimidad.
A la espera de fijar una fecha para la celebración de una misa funeral en su memoria para que sus amigos puedan despedirse de Francisco Segrelles, Paloma madre e hija reaparecieron este pasado 29 de abril en el coloquio que el Embajador de Irán en España, Reza Zabib, protagonizó en el Club Siglo XXI, que recientemente ha celebrado con la presencia del rey Felipe VI el 50º aniversario de su creación.
En el coloquio, Paloma Segrelles contó a la prensa cómo están afrontando este momento tan delicado: "Como dice mi madre, el que tiene que hacer una obra de teatro... Cuando salgo, ahí está, pues aquí estamos". "No estamos para estar en ningún sitio, esa es la realidad. Pero hay que estar y se está. El trabajo es el trabajo. No hemos hecho ninguna salida pública todavía, pero había que seguir. Hay que seguir, por supuesto".
Desde hace casi 2 años, Francisco se encontraba delicado de salud, y fue su propia hija la que confesó que mantenerle tranquilo y sin sobresaltos era una de sus prioridades. "A sus 88 años, y con sus enfermedades, resulta complicado viajar, por lo que hemos buscado un entorno en el que pudiera sentirse cómodo", comentó Paloma en una entrevista a la revista ¡Hola!. Ese lugar al que se refería era San Lorenzo de El Escorial, un pequeño pueblo en la sierra madrileña donde el abogado encontró la calma que tanto anhelaba para veranear a gusto. Presumiblemente, en los próximos días la familia dará más detalles sobre el funeral donde se despedirá a Francisco Segrelles.













