"Yo no soy un ganador, soy un competidor". Esta frase, sin duda, es una de las reflexiones con más peso y significado que Rafa Nadal (39, Manacor, Mallorca) ha dejado en su nuevo documental de Netflix, que llegará a la plataforma el 29 de mayo, y que hace un intenso repaso por toda su carrera, desde que comenzó de bien pequeñito a entrenar al tenis junto a su tío Toni, hasta el anuncio de su retirada definitiva en 2024. Más de 20 años de trayectoria en los que Rafa se ha coronado como uno de los mejores deportistas, no solo de España, sino del mundo, con decenas de títulos y premios a sus espaldas, incluyendo Masters 1000, Grand Slams, 5 Copas Davis y hasta 2 oros olímpicos. A pesar de que la decisión de dejar el tenis profesional vino dada por sus lesiones, y de que no fue fácil tomarla, Rafa se ha podido retirar con la cabeza muy alta y con la satisfacción del trabajo bien hecho, aunque nada de lo que ha conseguido habría podido ser posible sin el apoyo incondicional de su familia.
Nacido en Manacor el 3 de junio de 1986, Rafa creció en el seno de una familia humilde y trabajadora en esta pequeña localidad de Mallorca, que en los 80 no llegaba a los 30.000 habitantes. Él mismo contó en 'Mi casa es la tuya', cuando pasó por el programa de Bertín Osborne en 2020, que su padre trabajaba de sol a sol en su empresa y que apenas le veía, o su tío Toni le entrenó con mucha dureza para convertirle en la estrella que es hoy. Repasamos 5 curiosidades sobre la infancia de Rafa Nadal casi desconocidas.
Los Nadal: una familia trabajadora, humilde y muy unida
Rafa Nadal es uno de los deportistas más reconocidos de nuestro país, y actualmente varios medios apuntan a que su patrimonio total ascendería a entre los 300 y 400 millones de euros. Está claro que no le ha ido nada mal, pero el tenista nació en una familia de clase media trabajadora. Su padre tenía una empresa de cristales, y su madre, antes de nacer él, regentaba una perfumería en Manacor. Con la llegada de Rafa y Maribel, su hermana pequeña, la madre de Rafa decidió dedicarse a la maternidad, pero eso significó que su padre trabajara mucho para que no les faltase de nada. "Muchas veces, cuando me levantaba, ya no estaba, y por la noche volvía realmente tarde. Trabajaba muchísimas horas", contó a Bertín sobre su padre. Ahora, ambos trabajan con él, y su madre incluso es la presidenta de su fundación.
La relación de los Nadal es de lo más estrecha, y Rafa está especialmente orgulloso de ello. Sobre su hermana pequeña, todo son palabras de cariño: "Yo soy cuatro años y medio mayor, pero no he hecho nunca de hermano mayor. Nos hemos llevado muy bien siempre. No soy muy protector, la verdad es que soy de los de 'que se lo pase bien'. Tenemos una relación impecable, hablamos y nos vemos diariamente, y hacemos muchas cosas juntos", reveló.
Miguel Ángel Nadal, tío de Rafa: la otra estrella de la familia
Ya es poco común que en una familia haya una estrella del deporte, pero en la de los Nadal hay hasta dos. Uno de los tíos de Rafa, Miguel Ángel, fue jugador profesional de fútbol, y hasta compitió con La Roja: "Soy sobrino de Miguel Ángel Nadal, que jugó en el Barça y en la Selección. Mi tío jugó en tres mundiales: el de EEUU (1994), el de Francia (1998) y el de Corea/Japón (2002)", recordó a Bertín. En el primero, España fue eliminada en cuartos de final, en el segundo en la fase de grupos, y en el tercero, de nuevo, en cuartos de final.
La leyenda urbana sobre Rafa Nadal: juega con la zurda, pero realmente es diestro
El manacorí no solo ha despuntado por su juego inigualable en la pista. También lo ha hecho por ser zurdo, una cualidad poco común entre los deportistas que se valora mucho. Por eso dejó a Bertín boquiabierto cuando le confesó que él realmente es diestro: "Yo empecé a jugar con las dos, pero al final mi tío me dijo que jugadores que jugaran bien con ambas había muy poquitos, y que había que centrarse en una, y me salió de forma natural jugar a zurdas. Y juego al fútbol también con la pierna izquierda, pero luego escribo con la derecha, como con la derecha, tiro mates en baloncesto con la derecha... es una cosa un poco rara", confesó divertido.
Su rutina casi militar con solo 16 años
Ser un astro del tenis no le ha salido gratis a Rafa, que desde bien pequeño su tío Toni, por el que comenzó en este deporte, le vio como su propio 'proyecto personal' hasta convertirle en una estrella. Y para llegar a eso han hecho falta muchas horas de entrenamiento, y además con mucha dureza. Y si bien desde los 8 años ya se tomaba los entrenamientos muy en serio, recuerda especialmente duro el año que cursó 4º de la ESO, con 15/16 años: "Yo estaba en la época de casi profesional, pero claro, también tenía que sacarme la ESO de la manera que fuera, y los horarios eran durillos. Íbamos al colegio de las 8:00 a las 11:00 de la mañana; entrenábamos de 11:00 a 13:30; comíamos rápido; de 15:00 a 17:00, o las 18:00, otra vez colegio; luego entrenábamos hasta las 20:00; y cenar rápido porque teníamos obligación de estar estudiando de 21:00 a 23:00 de la noche... se hacían los días largos y pesados. De hecho, el último trimestre no jugué ningún torneo para poder aprobar", confesó. Una rutina casi militar que, aunque a veces se le hizo cuesta arriba, toleró porque, según reconoció en el programa de Telecinco, tiene "mucha capacidad de aguante".
Es del Real Madrid, aunque durante unos años apoyó al Barça
Aunque es natural de Mallorca, y muchos allí son del Barça, Rafa y su familia son, históricamente, merengues. Eso sí, la profesión de su tío les hizo cambiar su pasión durante unos años: "Mi familia es del Real Madrid desde antes de que yo naciera. Evidentemente, cuando mi tío se fue al Barça, pues la familia se hizo del Barça, como es normal, y cuando mi tío se fue a jugar al Mallorca, algunos se quedaron siendo del Barça por lo que habían vivido allí, y otros regresaron a los orígenes. Y yo soy uno de ellos", desveló.
Rafa Nadal podría haber sido futbolista
La afición al deporte ha sido una constante en la familia de Rafa, y además todos han sido forofos de varios de ellos. Rafa empezó a jugar al fútbol de pequeñito, como tantos otros niños, con sus amigos y compañeros del cole, y no se le daba nada mal, pero entonces su tío Toni se metió por el medio, viendo su potencial, y le fue introduciendo más en el tenis. Un deporte que le gustaba también, aunque le resultaba más aburrido: "La afición por el deporte es por la familia, a todos nos ha gustado mucho siempre, pero al tenis empiezo a jugar por mi tío. Él siempre ha jugado bien al tenis, a nivel nacional. Estuvo en Barcelona estudiando y entrenando, y cuando volvió para llevar el club de tenis de Manacor, yo empecé por ello [...]. Pero a mí me divertía más jugar al fútbol, porque al fútbol, cuando eres pequeñito, juegas con los amigos, y el tenis, aunque tenía un grupo de amigos, es un poco más solitario. Me ponía muchísimo más nervioso jugando al fútbol que al tenis", contó Rafa.
Acostumbrado a ganar desde pequeño
A Rafa no le acostumbraron a ganar desde corta edad, pero sí a dar el 100% cada vez que se batía en duelo en la pista. Un trabajo duro que, evidentemente, le ha hecho salir victorioso casi siempre: "Que no suene mal, pero, para mí, ganar era casi lo normal. Los torneos que jugaba por Mallorca, normalmente los ganaba. En categorías mayores ya sufría más, pero era buen competidor. Perder lo llevaba bien también. No soy una persona que tenga mal perder, ni me dura", expresó. Por eso, la frase del principio de "yo no soy un ganador, soy un competidor", adquiere más sentido que nunca, y es que es ganador porque ha sido un competidor sin igual.



















