Parecía que la guerra entre Kiko Rivera e Irene Rosales se había parado un poco, pero un movimiento de la sevillana ha avivado todo de nuevo. La expareja, que protagonizó varios desencuentros con entrevistas cruzadas en Telecinco, vuelve a enfrentarse públicamente. Esta vez ha sido Irene la que ha lanzado el zasca con una campaña publicitaria. Exactamente la culpable de todo ha sido una gran lona en el centro de Madrid tiene que juega con la ironía y el doble sentido para viralizarse. En ella aparece Irene Rosales sonriendo mientras sostiene una bolsa de snacks de la marca Grefusa, pero lo que realmente ha llamado la atención son las frases que acompañan la imagen: “Un mix con un mal kiko es un mal mix” y “Elige Grefusa Mix, elige el mejor kiko”. Un juego de palabras que aprovecha el nombre de uno de los ingredientes del producto para lanzar una indirecta que muchos consideran imposible de desvincular de Kiko Rivera.

Nada más saber de esta campaña, el hijo de Isabel Pantoja ha respondido a la madre de sus hijas con un comunicado publicado en sus redes sociales. "Hoy he visto una campaña que, sinceramente, me parece patética. Y antes de que aparezcan los de siempre pidiendo respeto y recordándome quién es, conviene recordar algo muy sencillo: yo también soy el padre de mis hijas y, por lo que veo, el respeto no siempre es recíproco. Si esta es la forma que has elegido para seguir generando atención y, de paso, para que a mis hijas no les falte de nada, adelante. Yo, mientras tanto, estoy en Mallorca trabajando para que a ellas no les falte absolutamente de nada", empezaba diciendo en su publicación.

Sin embargo, Kiko ha ido más allá y responde recordándole que la vida que tiene es gracias a él: "Ahora bien, hay una verdad que ni una campaña, ni cien entrevistas, ni mil titulares van a cambiar. La vida que tienes hoy es gracias a haberte comido un Kiko. Y sí, la frase puede molestar, pero no deja de ser una realidad. Mira a tu alrededor. Mira dónde estás hoy y recuerda de dónde venías. Hay un antes y un después que todo el mundo conoce perfectamente; solo hay que mirarte. Eso también es por comerte un kiko. Lo más gracioso de todo es actuar como si nada de lo que tienes hubiera tenido nada que ver conmigo".