Hay lugares que no se eligen; se heredan. Así pasa en España con los pueblos. La mayoría de los españoles se refugia y desconecta de la rutina en estos lugares cargados de historia y legado familiar. Para Violeta Mangriñán, el lugar al que siempre volver es Aín, un diminuto y mágico pueblo en el interior de la provincia de Castellón que cuenta con apenas 131 vecinos censados. Tras siete años de incansable búsqueda en un mercado inmobiliario local prácticamente inaccesible, la 'influencer' ha cumplido uno de los sueños de su vida: adquirir una casa para que sus hijas, Gala y Gia, crezcan vinculadas a sus raíces maternas. Además, de la carga emocional, este bellísimo pueblo de estética griega se ha convertido en todo un "place to be". La nueva propiedad de Violeta no es una casa cualquiera, bautizada como "Casa Pepa" en honor a su difunta "iaia", tiene una enorme carga emocional para la empresaria. Ubicada en el número 3 de una de las callejuelas empedradas del municipio y reconocible por su gran portal verde, la casa cuenta con 140 metros cuadrados distribuidos en tres plantas.
El proceso de compra estuvo repleto de "señales divinas", tal y como ha confesado la propietaria de 'Maison Matcha'. El día en que se cerraba la reserva del inmueble, la influencer se encontraba en un rodaje publicitario. Al finalizar, el equipo -que desconocía por completo sus planes personales- le entregó un regalo inesperado: una pulsera con la inscripción "iaia Pepa". "Todos deberíamos tener un pueblito donde recargar el corazón con los nuestros", confesaba Violeta a sus millones de seguidores al anunciar la noticia.
Aunque la vivienda requiere una reforma integral, el proyecto mantendrá intacta la esencia rústica del edificio, conservando elementos históricos originales como algunos de los suelos o la antigua rueda de piedra donde se amarraba al burro. La última plantase convertirá en el cuarto de juegos para sus hijas, Gala y Gia.
La joven está enseñando todo el proceso de reforma a través de sus redes sociales. A través de recreaciones 3D hechas por su estudio de arquitectura y diseño de interiores de confianza-Antonio Rabadan Arquitectura-, Violeta nos va mostrando el antes y el después de Casa Pepa. "No veo la hora de abrir ventanas y ponerlas patas arriba para dejarla de cuento. Va a ser heavy", explicaba hace unos meses.
Conocido por muchos como el "Mykonos de Castellón", Aín es un oasis de paz donde la madre de Violeta ya fijó su residencia permanente tras la pandemia. El pueblo destaca por una arquitectura urbana de origen árabe que se protege con recelo. De hecho, existe una estricta normativa estética municipal destinada a preservar su patrimonio arquitectónico: las fachadas deben ser de color blanco; las ventanas, puertas y balcones deben lucir tonos azules o madera y por último, se exige el uso exclusivo de la teja árabe tradicional.
Un laberinto de calles estrechas, empinadas y repletas de plantas contrasta con el entorno salvaje del Parque Natural de la Sierra de Espadán. Rodeado de frondosos bosques de alcornoques y pinos, Aín es famoso por la pureza de sus aguas y sus fuentes naturales, como la de San Ambrosio o el Nogueral, que refrescan el ambiente incluso en los meses más cálidos del verano.




















