La guayabera rosa fresa que Luis Enríquez llevó a su boda con Susanna Griso y una foto se han convertido, muy a pesar del novio, en uno de los temas más comentados de su enlace. "Me molesta haber dado la impresión contraria a lo que sentía", ha asegurado el empresario al respecto. La presentadora de 'Espejo Público' y el empresario se dieron el 'Sí, quiero' el pasado 25 de julio en una emotiva ceremonia celebrada en el emblemático hotel de los años 30 en S'Agaró (Girona), ante unas 300 personas, entre las que se encontraban muchos compañeros de la periodista, como Miquel Valls y Gema López. Mientras Susanna deslumbró con su vestido en blanco roto y con escote palabra de honor firmado por Cortana, la elección de Luis Enríquez fue mucho más informal.
El empresario Luis Enríquez optó por una guayabera confeccionada a medida y pantalones blancos de lino. La elección seguía el código de vestimenta relajado que los novios habían marcado para la ceremonia, pero las diferencias entre los estilismos de los novios generaron un debate en redes sociales. "Sigo diciendo que no va mal del todo. Es verdad que ella va espectacular y que no acaban de coordinar del todo, pero que de verdad que con la guayabera no pasa nada", llegó a decir el diseñador Juan Avellaneda sobre el estilismo de Enríquez. Tras días leyendo comentarios sobre una foto en la que aparece visiblemente serio al ver la llegada de Susanna Griso a la ceremonia y viendo memes sobre su estilismo, Luis ha decidido que lo mejor es reírse de uno mismo y ha compartido en su Twitter algunas de las imágenes con las que los usuarios han bromeado.
Luis Enríquez responde a las críticas sobre su estilismo en su boda con Susanna Griso
Más allá de tomarse las críticas sobre su estilo como una broma, el empresario ha dejado claro que los comentarios que se han hecho sobre sus sentimientos no tienen nada que ver con lo que realmente pasaba por su cabeza durante la ceremonia. "Lo único que me jode de este gran descojono que he desencadenado es haber dado la impresión contraria de lo que pensaba y sentía. Como una foto no puede ser lo único que valga, aquí lo que dije, que es lo que pienso. Y ya", ha compartido en la red social X, antiguo Twitter, junto al precioso discurso que pronunció durante su boda ante sus invitados.
En las palabras que dirigió a los invitados, Luis Enríquez comenzó recordando que su historia con Susanna Griso no puede entenderse sin las personas que forman parte de sus vidas. "No venimos solos, venimos con ocho. Por tanto, esto es un monumento a la generosidad. Esto que estamos celebrando hoy es un monumento a la generosidad, a la de estos ocho, la que han tenido hasta ahora y la que vamos a necesitar mucho que sigan teniendo en el futuro".
También recordó con humor cómo ambos habían repetido durante años que nunca pasarían por el altar. "Susana y yo llevamos años diciendo que jamás íbamos a casarnos. Pero no terminan ahí las contradicciones, porque yo ahora vivo en una casa en el campo y tengo tres perros y ella en año y medio ha visto a Morante muchas veces", reconoció ante sus invitados. La parte más emotiva del discurso llegó cuando habló de las raíces. "A mi madre, que está aquí con nosotros y que ella se basta para entregarnos sola; a mi padre, del que mis hermanos y yo nos acordamos todos los días y, claro, a Montse y Paco, a los que Susana tiene presentes en todo momento, en especial a su madre, a la que aspira a parecerse en todo lo que hace", pronunció.
Luis Enríquez terminó su discurso, lleno de anécdotas, con una declaración de amor en toda regla: "También es un monumento al amor, no un amor civilizado con recibos y escena del sofá. Estoy hablando de un amor en el que te dan las diez y las once y las doce y la una y las dos y las tres y lo sabes bien. Un amor en el que, caminito al hostal, nos besamos en cada farola. Uno en el que el fin del mundo siempre nos pilla bailando, porque siempre que vuelves hay fiesta en la cocina. En definitiva, estoy hablando de un amor".













