Las vacaciones son sinónimo de descanso, pero para quienes tienen plantas en casa también pueden convertirse en una fuente de preocupación. ¿Quién las regará? ¿Cuánta agua necesitan? ¿Es mejor dejarlas con un poco de sed que arriesgarse a pasarse con el riego? Lo cierto es que muchos de los errores más comunes tienen su origen en ideas equivocadas sobre cómo hidratar las plantas durante el verano.

André Alonso, conocido en redes sociales como la autodenominada Reina Plantil, asegura que el principal problema no suele ser el exceso de agua, sino justo el contrario. "La mayoría de la gente no mata sus plantas en verano por regar demasiado… las mata por regar demasiado poco", afirma. La experta explica que existe un miedo muy extendido a excederse con el riego y que eso lleva a muchas personas a echar pequeñas cantidades de agua con frecuencia. "A la hora de regar tienes que pensar en como llueve en la naturaleza", afirma.

La Reina Plantil da los consejos imprescindibles para cuidar tus plantas en verano

Sin embargo, ese método no siempre resulta efectivo. "Existe un miedo enorme a 'pasarse con el agua' y, por culpa de ese miedo, muchas personas acaban echando un chorrito cada día. El problema es que esa agua suele quedarse solo en la superficie del sustrato y nunca llega a las raíces que realmente necesitan hidratarse".

La clave está en entender cómo reciben el agua las plantas en su entorno natural. En lugar de pequeñas dosis diarias, la naturaleza funciona con lluvias abundantes seguidas de periodos en los que el suelo se seca poco a poco. "No cae un vasito de agua todos los días. A la hora de regar, tienes que pensar en cómo llueve en la naturaleza. Cuando llueve, caen lluvias intensas que empapan el suelo por completo. Después, el exceso de agua drena, vuelve a entrar oxígeno en el sustrato y las raíces pueden respirar con normalidad", explica André.

Este comportamiento natural ayuda a comprender por qué un riego abundante no tiene por qué ser perjudicial. El verdadero riesgo aparece cuando el sustrato permanece constantemente húmedo o cuando la tierra no tiene un buen drenaje. "El problema casi nunca es echar mucha agua de una vez. El verdadero problema es mantener un sustrato constantemente húmedo durante demasiados días o utilizar un sustrato que no drene bien", señala.

Un buen riego justo antes del viaje permitirá que las raíces tengan reservas suficientes

Si vas a marcharte unos días, conviene preparar las plantas antes de salir. Un buen riego justo antes del viaje permitirá que las raíces dispongan de reservas suficientes. Además, es recomendable agrupar las macetas para crear un ambiente con mayor humedad, alejarlas de las ventanas donde reciban sol directo durante las horas centrales del día y retirar hojas secas o flores marchitas para reducir el esfuerzo de la planta.

una mujer riega sus plantas en la cocina
Elena Zaretskaya//Getty Images

También es importante comprobar que las macetas cuentan con agujeros de drenaje y evitar dejar agua acumulada en los platos inferiores, ya que el exceso prolongado puede favorecer la aparición de hongos y la pudrición de las raíces. A la hora de regar antes de las vacaciones, André insiste en hacerlo de manera profunda y no superficial. "Cuando riegues, hazlo a conciencia. Asegúrate de que el agua llegue hasta el fondo de la maceta para que todas las raíces puedan hidratarse y la humedad se distribuya de forma uniforme".

Uno de los métodos que más recomienda para conseguirlo es el riego por inmersión, especialmente en plantas cuyo sustrato se ha resecado demasiado. "Me gusta tanto el riego por inmersión. Permite que todo el cepellón se humedezca por igual, incluso cuando el sustrato se ha vuelto hidrófobo y el agua resbala por la superficie sin llegar al interior", explica.