- Patricia Pardo: la vida de la presentadora en fotos
- La sorprendente vida del Papa Francisco | Repasamos su pasado en Argentina, polémicas, amores y problemas de salud
- Los mejores libros sobre la vida de la Familia Real española
Donald Trump se ha mostrado tal y como es hasta en un día tan emotivo como ha sido el funeral del papa Francisco. Este sábado 26 de abril, decenas de líderes mundiales y autoridades internacionales han acudido a El Vaticano para despedir al Sumo Pontífice y han tenido el privilegio de ver al detalle la celebración de una ceremonia solemne, emotiva y multitudinaria en la que reinó el color negro en los looks de los presentes.
A lo largo de la mañana, el majestuoso acceso a la Basílica de San Pedro ha sido un desfile austero de figuras ilustres, envueltas en la sobriedad del negro más absoluto. Entre los primeros en llegar, los reyes Felipe y Matilde de Bélgica. Desde el Principado de Mónaco, el príncipe Alberto II y la princesa Charlene también hicieron acto de presencia y desde el reina de España eran los reyes Felipe y Letizia los que, antes de ocupar sus lugares en la plaza de San Pedro, han visitado la Basílica donde se encontraba el papa.
Otro de los asistentes ha sido el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su mujer Melania. El estrafalario presidente, a diferencia de su mujer que ha respetado el protocolo a la perfección para la ocasión, él ha preferido no cambiar su norma de vestimenta. El estadounidense tiene la costumbre de escoger siempre para sus actos oficiales un traje azul marino y hoy el código de vestimenta era de luto: negro. Pero parece que no ha sido el único, ya que su antecesor Joe Biden o el Príncipe Guillermo de Inglaterra también han optado por un traje azul marino.
También otro gesto curioso ha sido la actitud de Trump. Uno que contrastaba con la imagen de Melania Trump. Serena. Seria. De negro. Un Trump que se mostró impasible ante el discurso del cardenal Battista Re. Abierto de piernas y mascando chicle o comiendo un caramelo. Así estaba Trump durante la homilía en recuerdo al papa Francisco. Así estaba Trump, sentado junto a su esposa Melania, en uno de los asientos en la plaza de San Pedro.















