Que José Mourinho es una persona de lo más particular lo ha dejado claro en todos sus años de carrera, que ya superan las tres décadas. Su estilo como entrenador, tan directo y crudo con su staff como con la prensa o los rivales, le ha llevado a ser protagonista de múltiples polémicas, pero su sistema basado en la obstinación por ganar también ha dado sus frutos en lo deportivo. Cuadriculado y estricto en muchos aspectos, exige metodología, horarios y compromiso a todos sus equipos, y así lo confesó el pasado lunes 17 de agosto en el estreno de 'El Chiringuito' en Mediaset al explicar qué rutina exigía a sus jugadores: "Tienen que estar una hora antes del entrenamiento y no 5 minutos antes. Llegar antes, desayunar controlado e ir al gimnasio". Tampoco se corta a la hora de hacer críticas públicas, como la reciente hacia Rodri y su fichaje por el Barça. Sin embargo, esa implicación en su profesión parece distar mucho de la que mantiene en su hogar. Su talento o interés por las tareas domésticas mundanas parece muy reducido, o al menos eso es lo que confesó hace unos años, al revelar por qué durante su estancia en Manchester, durante las tres temporadas que entrenó al United, prefirió vivir en un hotel: "Tendría que limpiar, y no quiero. Tendría que planchar, y no sé. Tendría que cocinar; cocinaría huevos fritos y salchichas porque es lo único que sé hacer".
José Mourinho reconoce sus escasas habilidades en las tareas domésticas
Ha sido rompedor en su carrera, pero ese espíritu de liderazgo, independencia y hasta lucha en el ámbito deportivo parece relajarse especialmente cuando está en casa. Tanto es así que el esfuerzo de José Mario Dos Santos Mourinho Félix (así es su nombre completo) por brillar en los banquillos desaparece cuando se trata de las tareas del hogar. Tan honesto como siempre, en una entrevista reciente, ha reconocido que su rutina doméstica tiene pocos pasos: "Tendría que limpiar, y no quiero. Tendría que planchar, y no sé. Tendría que cocinar; cocinaría huevos fritos y salchichas porque es lo único que sé hacer". Tratándose de una estrella entre los entrenadores de fútbol del mundo, no puede extrañarnos que delegue cualquier tarea peregrina del mantenimiento del hogar, precisamente porque puede.
Pero llama poderosamente la atención que haya confesado su escaso talento en la cocina. Según sus declaraciones, si de él dependiese alimentarse, tiraría de comida de supervivencia, y eso que gracias a su labor como coach ha podido disfrutar de los encantos de la gastronomía de su país natal, Portugal, pero también descubrir grandes platos en otras naciones, especialmente en Italia y España. Pese a no estar dispuesto a cocinarla, sí reconoce tener alguna que otra comida predilecta. Contra todo pronóstico, el de Setúbal no escoge algo típico de su nación. En un test rápido en Valdebebas durante el día de su presentación explicó: "No puedo decir bacalao, como todos los portugueses, así que digo un filete de Wagyu". Pero, con la misma honestidad que le caracteriza siempre, en otra ocasión sí reconoció una pasión por dos elaboraciones italianas: "Podría nombrar 30 platos italianos que me gustan; incluso cuando estaba en Londres, mis restaurantes favoritos eran italianos". Por eso no extraña que destacara "la piccata de limón y los raviolis de tomate", aunque reconocía estar muy pendiente de no pasarse con los caprichos: "Tengo que tener cuidado con la forma."














