Cuando alquilas un piso debes tener mucho cuidado. Cualquier rasguño o desperfecto que provoques dentro de la casa puede ser utilizado en tu contra. Cuando me instalé en la actual, supe desde el primer momento que quería cuidar mi piso de tal manera que nunca me supusiese un problema con el casero. La cocina es el lugar donde la catástrofe siempre está a punto de sucederse.

La he decorado a mi gusto, eso es verdad. He colocado cuadros, utilizado papel para ocultar los estampados de pared propios de ‘Cuéntame cómo pasó’, adquirido una de esas vajillas clásicas de la abuela y sobre todo, he querido proteger la encimera.

No es la primera que quemo una al quitar del fuego la cafetera o que, sencillamente, la rayo cortando verdura para la ensalada. Antes de habituarme a cocinar allí, necesitaba dar con la compañera ideal para protegerme de estos inconvenientes ¿Te imaginas de cuál se trata?

La tabla de cortar que utilizo en casa

Aproveché una visita a Lidl para llenar la nevera, mirar algún que otro electrodoméstico… y allí la encontré. Era una tabla de cortar con colador incorporado, un invento que me pareció tan sencillo como ingenioso. Permite lavar, cortar y ordenar los alimentos en un solo paso, y desde que la tengo no concibo cocinar sin ella.

Lidl Tabla de cortar con colador

Tabla de cortar con colador
Crédito: Lidl

Leí que estaba fabricada en plástico resistente y acero inoxidable, materiales que aguantan el ritmo del día a día sin deteriorarse, y lo mejor es que puedo trabajar directamente sobre el fregadero sin ensuciar más de la cuenta. Su estructura es extensible, ajustándose de 42 a 64 centímetros, así que encaja perfectamente en cualquier tipo de cocina, incluso en las más pequeñas como la mía.

tabla de cortar con colador
Lidl España

El colador extraíble es otro de esos detalles que marcan la diferencia: recojo los restos mientras corto, lo enjuago en el momento y todo queda limpio en cuestión de segundos. Después, se pliega y ocupa muy poco espacio, algo que en un piso de alquiler lo considero casi un milagro.

Que encima pueda meterse en el lavavajillas lo convierte en una compra sencilla, práctica y, sobre todo, de esas que hacen que cocinar deje de ser una batalla campal para convertirse en una tarea limpia, rápida y hasta un poco terapéutica. Con esta tabla ya no temo las visitas del casero. Todo lo contrario. Estoy deseando que venga para enseñarle esta nueva adquisición.