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Todo el que haya ido al colegio entre los años 70 y los 90 sabrá de lo que hablamos cuando nos referimos a las sillas verdes metálicas con respaldo de madera que reinaban en todas las aulas de aquel entonces. Ahora se siguen viendo, pero el mobiliario está cambiando y volviéndose algo más ergonómico, así que ya no son tan recurrentes.
Aquellas míticas sillas verdes de colegio han sido objeto de culto durante mucho tiempo. Tanto que, de hecho, no han sido pocas las marcas de diseño y decoración las que se han inspirado en su estructura o color para lanzar modelos de lo más innovadores.
A mí, confieso, no me vendría nada mal tener en mi casa una silla verde de esas que tuve en clase cuando era pequeña. Me parece que el color y la estructura irían genial con la composición de mi cocina. Aunque las he buscado, no las he encontrado iguales. Lo que sí he encontrado es la reinvención que IKEA ha hecho con ellas. El modelo es tan parecido que, incluso, se podían apilar igual que aquellas, así que a mí me vienen de perlas en la cocina porque no tengo mucho espacio para mantener las sillas alrededor de la mesa cuando no estamos comiendo.
Las sillas apilables para recordar los días de colegio
En concreto, las sillas son la de la colección SANDSBERG de Ikea, una de las novedades que el gigante de decoración sueco ha lanzado este otoño-invierno. Están disponibles en tres colores diferentes: antracita, azul oscuro y marrón rojizo.
Ha sido este último, precisamente, el que me ha enamorado a mí. Yo, que buscaba el verde menta de las sillas de colegio, he visto un potencial enorme en colocar unas sillas de este color marrón en mi cocina, ante la ausencia del primero.
La inspiración en las sillas de pupitre escolar es más que evidente: la vemos en la estructura metálica de ambas, en el asiento y respaldo simples que identifica a la silla de pupitre y a la novedad de IKEA, a las patas, hechas en ambos casos con tubos de acero.
Pero también vemos esas similitudes en durabilidad de las dos: la SANDSBERG, de hecho, está probada para aguantar hasta 110 kg.
Eso sí, esta de IKEA tiene una ventaja con respecto a la de los coles, el respaldo y el asiento están tapizados para conseguir mayor comodidad a la hora de sentarse. Es cierto que no están pensadas para pasar muchas horas sentados, pero sí que son perfectas para usarlas como sillas auxiliares o para la cocina, como es mi caso.
Además, como adelanto, me parecen ideales para cocinas pequeñas (como la mía) porque, en caso de no tener espacio suficiente para tenerlas colocadas alrededor de la mesa siempre, se puede apilar fácilmente y tenerlas en un rincón.
Lo mismo ocurre si se utilizan de sillas auxiliares: al poder apilarse, se pueden guardar cómodamente y utilizarlas solo cuando se necesiten sin necesidad de tenerlas siempre por el medio.



