Si algo he comprado en este último año, es que las vajillas de antes vuelven a ser culto entre la gente joven. Nuestras abuelas tuvieron la vajilla Duralex, sin ir más lejos, como los platos de ‘batalla’, los que usaban en el día a día. Ahora, conseguir una a buen precio se ha convertido en toda odisea. Tanto es así, que los millenials y la generación Z no nos cansamos de presumir de ella cuando la encontramos en alguna tienda de decoración o portal de segunda mano.

De hecho, esa vajilla que antes se usaba para el día a día, ahora se conserva para las ocasiones especiales. Pasa lo mismo con las vajillas Arcopal, esos platos, vasos y tazas hechos de el País Vasco que antes se conseguían casi con los puntos de supermercado y que ahora llegan a los más de 150 euros en algunos portales y tiendas de segunda mano.

Pero, ¿cuál es la razón de que las generaciones actuales prefieran encontrar las piezas que usaban sus abuelas y huyan de las vajillas de ahora? Es casi una cuestión sociológica.

coffee cup and dessert plate
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Dónde comprar las vajillas de las abuelas

Ayer hablaba con mi madre a propósito de estas líneas que estoy escribiendo: “Abuela me dijo el otro día que tiene una vajilla de Arcopal”. Ella, sin saber a lo que me refería, me dijo que sí, y que también tiene una vajilla de La Cartuja de Sevilla: “Pero la vajilla de La Cartuja de abuela es muy fea, porque tiene unas flores amarillas solamente”. Evidentemente, le dije que si es una vajilla de La Cartuja que se aleja de las que todos tenemos en la mente, posiblemente sea un objeto de coleccionista en la actualidad.

Puede que tu abuela te dejase una vajilla en herencia y que ahora, sin saberlo, tengas un tesoro en casa. Las vajillas de La Cartuja fueron, siempre, objeto de culto, pero las de Vista Alegre no se quedan atrás.

Estas segundas son, a día de hoy, una de las competencias de La Cartuja y, además de en portales de segunda mano a precios desorbitados, todavía se pueden comprar de primera mano (eso sí, no sabemos si la calidad será la misma). Estas vajillas portuguesas se identifican por su estampado floral, por su blanco roto lacado y por su estilo clásico y minimalista (alejado del toile de jouy de La Cartuja). Esta que ponemos aquí, por ejemplo, se puede conseguir en El Corte Inglés.

Vajilla de 20 piezas Azure Lux Vista Alegre

Vajilla de 20 piezas Azure Lux Vista Alegre

La misma suerte corre Duralex: los platos y vasos originales de las abuelas se pueden conseguir a precio de oro en la segunda mano, pero todavía siguen fabricándose. Ejemplo de ello es esta vajilla de 44 piezas, de venta en Amazon.

Duralex Vajilla 6 Personas 44 Piezas de Vidrio Templado

Vajilla 6 Personas 44 Piezas de Vidrio Templado

Arcopal, sin embargo, ha corrido una suerte diferente. La firma sigue fabricando bajo el nombre de Luminarc (que absorbió a la primera hace años). Este pequeño detalle ha causado desconfianza en los usuarios que buscan la calidad de siempre, aunque sea la misma.

Luminarc Trianon Vajilla Opal, Juego de 19 piezas

Trianon Vajilla Opal, Juego de 19 piezas

Más Duralex, menos porcelana de mala calidad

El año 2020 marcó un antes y un después en la mente y en las emociones de la población en general. La pandemia trajo consigo una ola de miedo existencial que derivó, irremediablemente, en el sentimiento de nostalgia por un tiempo que fue mejor. Nadie se quedó en los años previos: en nuestro interior brotó, de repente, la añoranza por las décadas pasadas en las que ni siquiera muchos vivimos. Los 70, los 80 o los 90 son, desde 2020, una especie de época dorada a la que muchos quieren volver de alguna manera.

hand holds vintage photograph of 1950s grandma serving soup
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Este hecho, junto al cada vez más creciente sentimiento de pertenencia y la reivindicación de las raíces, ha conseguido que busquemos la felicidad en las cosas cotidianas, en la vida tranquila que llevaron las abuelas en los pueblos. Algo a lo que también ha contribuido, por supuesto, la cada vez más notable conciencia ecológica: las generaciones venideras no buscan la cantidad, buscan la calidad. Están cada vez más convencidos de reducir el consumismo. Tanto es así que se marca un antes y un después desde 2020. Después de la pandemia, un 70% de los españoles afirma haber recurrido a la segunda mano. De ellos, el 76% corresponde a los millenials y el 74% de la GenZ también ha afirmado usarlo, de acuerdo con datos de Periódico Publicidad.

Este hecho ha llegado al mundo de la moda, pero también al mundo de la decoración. Y no solo a las vajillas: es tal la nostalgia por un tiempo pasado y las ganas de volver a las raíces, que algunas tiendas de decoración low cost se han inspirado en esa vida de las abuelas para lanzar su última colección. Es el caso de Zara Home y el movimiento ‘Granny’. Gran parte de sus novedades, parecen directamente sacadas de cualquier Navidad en una casa de pueblo.