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Fue Lolita quien dijo “no me gusta madrugar, si me puedo despertar a las doce, me despierto a las doce”. Por si no les quedó claro a los espectadores del Deluxe esa noche, insistió a continuación: “Dice la gente “¿a las diez de la mañana eso es madrugar?”, pues para mí sí. Yo sé que hay gente que se despierta a las seis, yo no, yo me acuesto a las seis, no me levanto”, sentenció sin atisbo de duda. Vale, no me apellido Flores, pero podría ser yo perfectamente.
Cada mañana me cuesta horrores levantarme. El resto del día puede ser maravilloso porque el verdadero sacrificio lo hago cuando tengo que dejar la cama y levantarme. No sé si eso habla de mi calidad del sueño, desde luego dice de un despertador que no está a la altura. Es algo que llevaba tiempo queriendo cambiar y afortunadamente he encontrado la solución gracias a Ikea.
El despertador de los 90, ahora está en Ikea
Yo distingo entre los despertadores que cumplen su función y otros que, además, consiguen reconciliarte —un poco— con las mañanas. Ikea ha entrado de lleno en el segundo grupo al recuperar el despertador icónico de los años 90. Ha lanzado una edición reinventada que cuesta 3 euros y que no solo guarda la nostalgia de siempre, sino que encima convierte el acto de despertarse en algo menos traumático y mucho más estético.
Podría haber salido del decorado de 'Cuéntame cómo pasó', te lo advierto. De líneas sencillas y proporciones equilibradas, encaja igual de bien en una mesilla minimalista que en un dormitorio más clásico o incluso en un despacho. El color amarillo claro añade un toque de luz y optimismo, perfecto para empezar el día con algo más de energía, incluso cuando, como en mi caso, madrugar no entra en tu idea de felicidad.
Pero este despertador no solo vive de su estética. Su funcionamiento es tan intuitivo como eficaz, pensado para quienes valoran la sencillez y no se terminan de apañar con la tecnología. La alarma se configura fácilmente en la parte posterior, donde también puedes activarla o desactivarla sin complicaciones. Nada de botones confusos ni instrucciones eternas: aquí todo es claro y directo.
Uno de sus grandes aciertos es el botón frontal para posponer la alarma, ese pequeño salvavidas que todos necesitamos por la mañana. Con solo pulsarlo, consigues cinco minutos extra de descanso antes de que el despertador vuelva a sonar, permitiéndote despertar de forma más gradual. Es un gesto simple, pero marca la diferencia cuando abandonar la cama se convierte en un reto diario.
En definitiva, Lolita, si como yo buscas un despertador fiable, práctico y sin artificios, este me parece sin duda el más adecuado. No solo va a sumar estilo y funcionalidad a tu dormitorio, sino que además, no va a ocupar demasiado espacio. Siempre vas a tener una mesilla despejada y ordenada, un pequeño aliado para empezar el día con buen humor, incluso cuando el despertador suena antes de las doce.
Juan Sáez es experto en cultura pop, crónica social y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos sociales y culturales bajo una mirada crítica y comprometida. Lo que Carrie Bradshaw habría sido si, en lugar de subirse a unos Manolos, se hubiera comido una caja de seis.
Licenciado en Periodismo por la Universidad Carlos III, analiza tendencias, historias y noticias desde el humor para que el lector ría y reflexione en una sola pieza. Ha colaborado en programas de televisión y crea contenido para redes, donde aporta análisis frescos e irónicos con un sello muy personal.






