Antes de que las cocinas tuvieran mármol, encimeras de granito y sillas sofisticadas, hubo una mesa que lo aguantó todo. No era cara, tampoco era excesivamente robusta, pero estuvo ahí aguantando carros y carretas durante décadas. En ella apoyábamos los codos para estudiar, desayunábamos ColaCao, merendábamos un bocadillo de chocolate, poníamos la radio con la antena hasta el techo, en busca de noticias, y fue testigo de las conversaciones más importantes. Era de formica, tenía las patas largas y metálicas y, sin saberlo, creó recuerdos.

Tantos recuerdos que ahora, en pleno 2026, las mesas de formica, en plena fiebre vintage, han sido uno de los primeros recuperados por las tiendas de decoración. Las han reinventado, manteniendo su esencia y mejorando su resistencia.

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Hulton Collection//Getty Images

Así se reinventan las mesas y sillas de formica en 2026

Una de las primeras tiendas de decoración en rendir homenaje a las sillas de formica ha sido Ikea. Entre sus novedades de invierno ha lanzado la silla SANDSBERG, que tiene aires totales a silla de pupitre de colegio.

En color teja, pero también en azul marino y antracita, son apilables, mantienen ese respaldo típico de las de formica y el asiento (también, quizás, su dureza, por eso recomendamos usarlas con un cojín debajo).

En lo que a mesas se refiere, también hay de qué hablar. Maisons du Monde, sin ir más lejos, ha reinventado totalmente el estilo de las mesas de formica con un modelo que, además, está rebajado. Se trata de esta mesa de patas negras metálicas y tabla con efecto mármol. Está pensada para el salón o para cocina, porque en su tablero de 120 cm caben entre 4 y 6 personas.

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Maisons du Monde

Lo mismo ocurre con esta mesa, también de Maisons du Monde. Hecha en madera robusta, tiene también un tamaño más apropiado para salón que para cocina: 150 cm que se traduce en entre 6 y 10 comensales.

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Maisons du Monde

Las mesas de formica como elemento clave en la España de los 60

Todo el que vivió o creció en una casa española de clase obrera entre los años 50 y 70, conoce las mesas de formica. Fueron testigo de cómo las cocinas pasaron de convertirse en el espacio para comer, en el centro de la casa, la estancia donde se tomaban las decisiones importantes.

Estas mesas y sillas estaban hechas del material que les daba nombre: la formica, un revestimiento plástico hecho a base de partículas de melamina y papel Kraft, con una capa protectora. Y, sí, eran asequibles, prácticas y con el tamaño perfecto para caber en el espacio de las cocinas de pisos pequeños, pero también en las de las casas del pueblo.

Se limpiaban con mucha facilidad, no pesaban apenas, tenían todo para triunfar. Y por eso lo hicieron.

Rompieron con esos aires clásicos de los muebles de madera pesados. Los que tenían una mesa y una silla formica en su casa, en esa época, eran ‘modernos’. Materiales nuevos, de aires industriales, colores diferentes a los de la madera (las había grises, azules, verdes, …) y una forma que nada tenía que ver con la robustez de la madera.

Ahora vuelven, pero de madera (más resistente que la formica), aunque conservando la forma de siempre.