Hay un momento a lo largo del día que siento muy especial para mí. Cuando llega la noche, hemos cenado en casa y mis compañeras de piso ya se han ido a dormir, me gusta quedarme en el comedor de casa. Dejo sobre la mesa el portátil, una de esas infusiones de manzana y canela que copié a una de ellas y, por supuesto, enciendo una vela. Esa sensación de armonía y bienestar es la que necesito para escribir.

Por la noche siento que estoy más concentrado y condenso mejor todo lo que quiero contar en cada capítulo conforme avanzo en la narración. Para las doce doy la sesión por terminada y entonces de un soplo apago la candela, dotando a toda la estancia de una fragancia que sé, mis compañeras de piso alabarán a la mañana siguiente. No imaginaba que su olor, sabroso y agradable, pudiera alargarse en el tiempo de una forma tan dulce.

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Mercadona

Dónde usar las velas de Mercadona

Hasta hace unos meses las velas con las que había contado ni siquiera eran demasiado notorias durante el tiempo en que permanecían encendidas. Sin embargo, abrieron un Mercadona al lado de casa y quise probar con algunas de ellas ¿y sabes qué? No hay una sola que me haya decepcionado. Todas me han gustado por igual, aunque ahora sé cuál es la mejor para cada ocasión.

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Cortesía de Mercadona

Indagando en la web del supermercado, he descubierto que ha aclarado por fin para qué situaciones y estancias de la casa están recomendadas cada una de sus velas aromáticas. Saber para qué estancias y momentos está pensada cada vela me ha resultado sorprendentemente útil.

Hasta ahora las elegía un poco al azar, solo por el olor que más me apetecía en ese momento, pero entender qué sensaciones potencia cada fragancia me ha ayudado a crear ambientes mucho más coherentes con lo que necesito. Al final, no es lo mismo buscar calma para escribir que energía al entrar en casa o un aroma cálido mientras cocinas, y tener esta guía me ha ahorrado prueba y error.

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Cortesía de Mercadona

Santal Vanilla ha sido, para mí, uno de los grandes descubrimientos. Me ha ayudado a entender por qué a veces un aroma consigue que el cuerpo baje el ritmo casi sin darte cuenta. En la web de Mercadona la definen como “dulce, reconfortante y cálida”, y no exageran: la vainilla aporta tranquilidad y suaviza el ambiente, mientras que el sándalo añade un fondo amaderado que envuelve sin saturar. Es ese tipo de vela que entiendes por qué recomiendan para el salón o el dormitorio, porque acompaña los momentos de calma y descanso casi sin hacerse notar.

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Cortesía de Mercadona

Con Chai la experiencia es completamente distinta y eso es lo que más me gusta de saber para qué está pensada cada opción. Aquí no se busca silencio ni recogimiento, sino compañía. Desde la propia web explican que su perfume es “intenso y cálido, ligeramente especiado”, una fragancia que remite directamente al típico té indio y que te transporta a otras latitudes. Las notas de naranja, canela y anís estrellado hacen que encenderla en la cocina o el comedor tenga todo el sentido: acompaña la actividad, la conversación y esos ratos en los que la casa está viva.

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Cortesía de Mercadona

Berries es probablemente la más inmediata y alegre de todas. Según Mercadona, se trata de “un perfume fresco, afrutado y jugoso”, cargado de energía positiva, y eso se percibe nada más encenderla. Las notas de frutos rojos, frambuesa y cereza llenan el espacio de vitalidad y hacen que lugares como la entrada o el baño se sientan más luminosos. Es una vela pensada para recibir, para activar, para dar una buena primera impresión sin resultar excesiva.

Por último, Matcha ha sido la que más ha encajado con mis rutinas nocturnas de escritura. La describen como una fragancia que “invita a la concentración, equilibrio y calma interior”, y es exactamente eso lo que aporta. Con notas de lima, matcha y menta, resulta fresca pero serena, ideal para no distraer cuando necesitas foco. Entender que está recomendada para el despacho o las zonas de lectura me ha hecho usarla con más intención, y ahora siento que es la que mejor acompaña mi proceso creativo.