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Cuando me mudé a mi piso de alquiler en Madrid, nunca imaginé que el cuarto de baño sería como es. Hay que ponerse en situación para imaginarlo: tiene un tabique en el medio (sí, mi cuarto de baño es, de forma literal, dos). A un lado del tabique, el retrete y el lavabo. Al otro lado del retrete, otro lavabo y la bañera.
Por raro que parezca, estos cuartos de baños con el tabique al medio eran típicos en los pisos españoles construidos entre los 50 y los 70. Las razones eran varias. Por un lado, las limitaciones técnicas, pues en muchos edificios de la época las tuberías de desagüe y la red de agua pasaban por sitios diferentes y había que hacer varias instalaciones de tuberías. Por otro lado, una cuestión práctica: en familias grandes, era la forma de que varias personas pudieran utilizar el baño sin molestarse entre sí.
Ahora bien, en pleno 2026, a mí me resulta un poco complicado eso de poder decorar el baño y, sobre todo, encontrar el espacio que necesito para todos mis enseres de higiene y cuidado personal. En este sentido, las estanterías y las cestas bonitas han hecho gran parte del trabajo.
Pero, los azulejos verdes de la pared, por muy ‘retro’ que parezcan, dejan poco lugar a la imaginación a la hora de decorar. Así que, para modernizarlo, no me ha quedado otra solución que incluir algún mueble extra y, sí, buscarme las habichuelas para que la cortina de la ducha hiciese casi todo el trabajo de decoración.
Y no exagero al decir que las que he encontrado en Zara Home son, de lejos, las definitivas. He conseguido que mi baño parezca más limpio (algo complicado teniendo en cuenta lo recargado de los azulejos verdes) y que, incluso, parezca de diseño. Así que, pagar cada euro que cuestan está del todo justificado; al menos, en mi caso. Y tengo constancia de que en el caso de mi madre también porque después de ver el resultado, ha decidido copiar las cortinas de Zara Home y en su baño, algo más grande y espacioso que el mío, el resultado es, incluso, mejor.
Las cortinas de ducha más bonitas están en Zara Home
Las cortinas de baño de las que hablo no son de plástico: son de lino, en color natural y tienen un acabado water-repellent que es el que ha conseguido que, además de bonita, sea funcional. Ese acabado le hace más resistente a la humedad que a otras cortinas del estilo y que no adquiera ese tono rosado en la parte inferior cuando se moja.
De todas formas, el toque definitivo que ha conseguido cambiar por completo el aspecto de mi cuarto de baño es la forma de colocarlas: siempre lucen por fuera de la bañera, no por dentro. Este último detalle le reservo, únicamente, al momento de la ducha. Después, decoran más con su propia caída hasta abajo.
Aunque las cortinas por sí mismas han hecho gran parte del trabajo de redecoración de mi cuarto de baño, no son el único elemento que me ha ayudado a darle un toque mucho menos antiguo que el que tenía.
Cómo he conseguido que mi baño antiguo parezca de diseño
He descubierto que un poco de rafia y de material imitación piedra, junto a los azulejos verdes, son suficientes para conseguir que un baño antiguo parezca de diseño.
Además de las cortinas, me he hecho con la que, hasta ahora, es la papelera más bonita para mi gusto.
Es de rafia, de Zara Home y tiene una tapa extraíble que permite la sujeción de la bolsa en el interior. Tiene el tamaño bastante pequeño (31 x 20 x 22 cm) así que, aunque mi baño es bastante pequeño, he podido instalarla sin problema.
También he cogido una jabonera (sí, las jaboneras vuelven a estar de moda) y un vaso para los cepillos de dientes de la misma colección e Zara Home. Ambos dos están fabricados en mármol beige y tienen un acabado tan especial que parecen trocitos de piedra cogidos directamente de la naturaleza.
Estoy segura de que ambas piezas permanecerán a mi lado muchos años porque tienen súper buena calidad y, aunque parezcan simple tendencia, lo cierto es que tienen un acabado atemporal que sé que seguirá estando de moda dentro de muchos años.





