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No siempre retroceder tiene por qué ser síntoma de malestar. A la vista está que en los últimos tiempos estamos echando la vista atrás, no solo por los acontecimientos que sacuden el mundo, sino para rescatar lo más bello de épocas anteriores. Con el regreso de ‘Los Bridgerton’, el estreno de ‘Cumbres borrascosas’ y el éxito en antena de ‘Sueños de libertad’, ¿podríamos empezar a hablar de una moda?
Lo curioso es que ya no solo está en cine o televisión, sino que ha traspasado las fronteras del audiovisual y apreciamos este fenómeno en las calles, la ropa, el maquillaje y hasta en la decoración. Sin ir más lejos, Zara Home se ha inspirado en las casas de los años 70 y ha lanzado una colección clásica atemporal de platos, vasos y objetos de decoración para la cocina.
El ideal ‘Regreso al pasado’ de Zara Home
A poco que hayas pasado el verano en casa de tu abuela, Duralex te suena seguro. Generación tras generación, las familias españolas han desayunado, comido, merendado y cenado en esta vajilla que presumía en sus anuncios de ser irrompible, pues estaba fabricada en cristal templado. Zara Home lo replica ahora con estos vasos.
De líneas rectas, base robusta y relieve vertical, es su silueta tan reconocible la que nos transmite algo muy concreto: cotidianidad, resistencia y una belleza honesta. Ahora bien, también cambia: su tonalidad ámbar —cálida, elegante, ligeramente vintage— actualiza el diseño y lo aleja de lo puramente utilitario para convertirlo en un vaso más estético.
El vidrio grueso y consistente refuerza esa sensación de durabilidad que asociamos a Duralex: un vaso que se agarra bien, estable, pensado para durar y resistir el ritmo real de una casa vivida. Además, su diseño estriado no es solo estético: mejora el agarre y juega con la luz, creando reflejos suaves que enriquecen la mesa.
Esa capacidad para impresionar, tanto en reuniones informales como en cenas elegantes, es una misma habilidad que comparte con esta vajilla que Zara Home propone esta temporada. De líneas limpias, proporciones equilibradas y un blanco roto con matices cálidos, la convierten en una opción segura en cualquier ocasión que lo merezca.
El fino trazo horizontal que recorre cada pieza actúa como un detalle casi imperceptible, un gesto de diseño que eleva la vajilla y la aleja de lo convencional. Son sus asas geométricas —rectas, sobrias, perfectamente integradas— las que la diferencian del resto y, aunque emana del diseño europeo contemporáneo, sin duda cuenta con una personalidad inigualable.
Y para una vajilla como esta, un plato a la altura. Su diseño liso e irregular huye de la perfección industrial y apuesta por una estética más orgánica, donde cada pieza parece ligeramente distinta, como ocurre en la cerámica hecha a mano. Su carácter no se hace esperar si bien tengamos en cuenta que el gres le aporta una enorme solidez y resistencia.
Es un material agradecido, duradero y agradable al tacto. Su acabado suave, con bordes sutilmente ondulados, enmarca las comidas y funciona como un lienzo neutro: deja que el menú sea la protagonista. Verduras, pastas, arroces o pescados ganan fuerza sobre su superficie, creando contrastes naturales que hacen que todo resulte más apetecible.
Con todos estos elementos Zara Home te da la oportunidad de decorar una mesa a altura. No hay más que ver estas copas de vidro que, delicadas sin ser frágiles, combinan una silueta clásica con un sutil relieve que aporta textura, capta la luz y crea reflejos suaves. Cualquiera diría que han salido de casa de la familia De la Reina, pero, sin embargo, tienen algo muy actual.
El tallo corto y la base estable equilibran la pieza y la hacen cómoda de usar. Es su estética limpia y transparente lo que las convierte en una opción elegante, pero llena de intención. El cuenco, ligeramente abierto, es ideal para servir vinos dulces, licores, vermut o incluso pequeños postres como sorbetes o cremas.
Podrías servirlo directamente desde esta espectacular botella de vidrio. Es perfecta para conservar salsas caseras, purés, zumos naturales o batidos, manteniéndolos en óptimas condiciones sin alterar su sabor ni sus propiedades. La tapa hermética asegura un cierre firme y seguro, ideal para transportarlos sin preocupaciones.
Fabricada en vidrio resistente de alta calidad, es apta para esterilizar, congelar y calentar, lo que la convierte en una aliada infalible tanto en la cocina doméstica como para quienes practican batch cooking o buscan reducir el uso de envases de un solo uso. El vidrio garantiza una conservación natural y sin tóxicos, sin transferencias de olores ni sabores, y permite ver de un vistazo el contenido, algo tan práctico como estético.
Luego puedes guardar esas botellas en esta cesta de metal con asa de madera de roble. Diseñada para transportarlas de forma cómoda y segura, combina una estructura metálica resistente con la calidez natural de la madera, logrando un equilibrio perfecto entre funcionalidad y estética.
Su diseño abierto permite ver y acceder fácilmente al contenido, algo especialmente útil cuando se utiliza en la cocina, la despensa o incluso en la mesa. Las divisiones mantienen las botellas o tarros en su sitio, evitando golpes y facilitando el transporte.
El contraste entre el metal y el asa de roble no es solo visual: la sujeción resulta cómoda y firme, pensada para el uso diario. La madera, además, suaviza el conjunto y aporta ese toque retro que comentábamos al principio que hace que la pieza no parezca meramente utilitaria. Es una cesta que puede quedarse a la vista sin problema, formando parte de la decoración.
Cierro, por supuesto, con este colador ideal para la cocina. Para mi gusto combina funcionalidad, resistencia y estética en una sola pieza, demostrando que incluso los utensilios más humildes pueden ser bonitos. La malla fina de acero permite colar con precisión todo tipo de líquidos: caldos, salsas, infusiones o harinas, garantizando un resultado limpio y sin restos.
El acero asegura durabilidad, higiene y facilidad de limpieza, convirtiéndolo en un aliado fiable para el día a día. Las asas de madera de roble, en cambio, aportan un contraste cálido y natural frente al metal, además de ofrecer un agarre cómodo y estable durante su uso. Están pensadas para manipular el colador con seguridad, incluso cuando se trabaja con líquidos calientes, y para apoyar la pieza con firmeza sobre recipientes de distintos tamaños.
Su diseño equilibrado lo hace tan práctico como agradable a la vista. Es el tipo de utensilio que no hace falta esconder en un cajón: puede colgarse o dejarse a la vista como parte del paisaje de la cocina, especialmente en espacios de estilo nórdico, rústico o contemporáneo. Funcional, robusto y honesto, este colador está hecho para durar y acompañarte durante años.
Al final, este regreso al pasado no tiene tanto de nostalgia como de elección consciente. Zara Home demuestra que mirar atrás puede ser una forma muy inteligente de avanzar: recuperar objetos reconocibles, materiales honestos y diseños pensados para durar, pero reinterpretados con una sensibilidad actual. Piezas que no solo decoran, sino que cuentan historias, apelan a la memoria de nuestras abuelas y se integran con naturalidad en la vida moderna.








