Como andaluz te puedo asegurar que allí la cerámica es casi un objeto de museo. Porque claro que sirve de utensilio doméstico, pero en cada casa en la que se encuentra, está cargada de un especial significado. Desde época romana hasta el legado islámico de Al-Ándalus, pasando por los talleres mudéjares y la alfarería popular, el barro cocido ha acompañado las mesas y cocinas como parte esencial de nuestra cultura.

En el pasado platos, cuencos y lebrillos no solo servían para comer: eran también soportes de una identidad y su decoración con motivos geométricos, vegetales y cromáticos reflejaba una manera de entender el mundo. Ahora llegan a Maisons du Monde unos platos que recuerdan a esas vajillas de estilo andaluz y que parecen piezas de artesanía.

Cerámica andaluza ahora en todas las mesas

Su color azul profundo, su centro decorado con un trazo circular y su borde sencillo evocan un lenguaje que atraviesa siglos de nuestra historia: el de la cerámica tradicional. No se trata de una reproducción histórica literal, sino de una reinterpretación contemporánea de esa herencia estética que ha formado parte de la vida cotidiana en Andalucía desde hace generaciones y que nosotros hemos adherido de nuestras abuelas.

2 platos hondos de cerámica

2 platos hondos de cerámica

¿Y por qué es tan importante el azul? Lo introdujeron artesanos islámicos mediante óxidos de cobalto y así se convirtió en protagonista de numerosas producciones cerámicas del sur. Era una manera de evocar el mar, el cielo, el Mediterráneo en general, y bajo cierto misticismo, también una capa para proteger el alimento. No se trataba de un capricho estético, sino un auténtico reflejo de sus creencias y sus gustos.

En este caso, han elegido poner el azul en el centro de la superficie del plato, casi como con una pincelada giratoria, un remolino, un gesto que simula el haber sido recién pintado por un artesano. Su borde marcado, decorado con pequeñas incisiones regulares, recuerda a las terminaciones hechas a mano en piezas de alfarería, donde cada irregularidad era una firma involuntaria del artesano.

plato cerámica
Cortesía de Maisons du Monde

Ahora que recuperamos tradiciones estéticas de antaño para mejorar nuestros hogares como este cesto de Maisons du Monde o vajillas inspiradas en Duralex, estos platos ofrecen algo más que utilidad. Creo que el regreso de estas modas se debe a nuestro deseo por ralentizar nuestras vidas y empezar a apreciar de verdad el gesto cotidiano de comer o el plato sobre el que lo hacemos, así como sus colores, sus orígenes y su forma.

Esta colección demuestra que el diseño puede ser un puente entre épocas. No copia la cerámica andaluza, pero nos habla de ella; no pretende ser artesanal, pero sus pinceladas conservan ese lenguaje; no pertenece al pasado, pero lo refleja. Y quizá ahí reside su mayor valor: en recordarnos que incluso un objeto tan simple como un plato puede contar la historia tras las raíces de toda una comunidad.