Volver al pueblo para pasar unos días con los abuelos era sinónimo de carreras por la plaza con mis primos y también una visita obligada a mi lugar favorito: el pequeño taller en el que Pepe creaba los cestos de mimbre que estaban en todas las casas del pueblo y de los que se mudaban a 'la ciudad'. Con suerte, me dejaba algunas de las ramas que no le valían para intentar hacer uno de esos cestos que, a simple vista, parecían muy fáciles pero que, ni siquiera con las instrucciones del experto, lograba que se parecieran mínimamente a los suyos. Estaba claro, desde pequeña, que lo mío no eran ni las manualidades ni la paciencia, pero, en aquel momento, a mí me parecían los más bonitos del mundo y, orgullosa, se los regalaba a mi abuela que los colocaba a la vista en el salón de su casa (al menos el tiempo que estaba yo por allí).

Todavía hoy, cuando regreso, paso por delante de aquel taller que ya está cerrado. Entonces me doy cuenta de que la sensación y las ganas de volver a intentarlo siguen ahí. A través de la cristalera, veo restos de varas secas en un rincón y el banco de trabajo de Pepe.

cesto de seagrass
Getty Images

Esa misma emoción fue la que sentí hace unos días al pasar por un escaparate de Zara Home y descubrir su nueva colección de cestas naturales. No están realizadas en mimbre, pero me recordaban a las que se hacían en el pueblo y en las que mi abuela guardaba, desde leña para la chimenea a las mantas del sofá pasando por los juguetes que mi hermano y yo desperdigábamos por todo el salón.

Las cestas de almacenaje que además de bonitas dan amplitud a tu salón

La curiosidad me hizo pasar a la tienda y preguntar de qué material estaban hechas las cestas. "De seagrass", me contestó uno de los dependientes que, al ver mi cara, pasó a explicarme qué era eso que, traducido al español, sonaba en mi cabeza algo así 'hierba marina'. "Pues como suena, literal, es una fibra natural procedente de plantas acuáticas, que suelen crecer en aguas poco profundas y que, una vez se secan al sol, son perfectas para trenzarlas y hacer cestos, alfombras, asientos de sillas", me detalló. Mientras yo ya iba visualizando en qué zona del salón o la entrada me vendrían mejor.

Zara Home Cesto de seagrass redondo

Cesto de seagrass redondo
Crédito: Zara Home

Zara Home Cesta con tapa de seagrass

Cesta con tapa de seagrass
Crédito: Zara Home

Zara Home Cesta rectangular con asas

Cesta rectangular con asas
Crédito: Zara Home

Durante años, las cestas se veían únicamente como soluciones prácticas de almacenaje, pero hoy en día también tienen un valor estético en nuestros salones, como demuestran las nuevas cestas de seagrass de Zara Home. Su trenzado natural, sus acabados y sus diferentes formas las convierten en perfectas para ganar espacio sin renunciar al estilo clásico: adiós a los mandos tirados por todo el salón, a la manta mal doblada en el sofá o a las revistas esparcidas por toda la mesa.

Ya sé que estas piezas no son copias exactas de los antiguos cestos de mimbre, pero evocan sus formas y materiales naturales, creando un ambiente rústico o nórdico según con qué otros materiales se combine: madera, textil y colores. Y además, me permiten tener el salón ordenado.